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Geopolítica

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Lula visita a Trump para despejar nubarrones en plena campaña de reelección

Brasil mantuvo como pudo el pulso arancelario de Trump el año pasado, hasta que Washington levantó parte de esas tasas aduaneras al gigante sudamericano.

Lula da Silva y Donald Trump sorprendieron con un encuentro cordial en la ONU, tras meses de diferencias y tensión diplomática.AFP

En plena campaña de reelección, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se reunió este jueves en Washington con su homólogo Donald Trump en una visita destinada a despejar nubarrones con Estados Unidos.

Los mandatarios, que tienen una relación de altibajos, discutieron a puertas cerradas en la Casa Blanca y posteriormente pasaron a un almuerzo. El encuentro extendió por más de dos horas. Lula prefirió arrancar la reunión sin periodistas y dejar cualquier una posible declaración conjunta para el final, indicó una fuente brasileña. Más allá de las diferencias ideológicas, ambos países tienen importantes intereses comerciales en juego.

Brasil mantuvo como pudo el pulso arancelario de Trump el año pasado, hasta que Washington levantó parte de esas tasas aduaneras al gigante sudamericano, por la presión inflacionaria en rubros como el café o la carne de res.

Washington ha manifestado su interés en los yacimientos brasileños de tierras raras, y la empresa aeronáutica brasileña Embraer tiene en Estados Unidos uno de sus grandes mercados, que busca mantener sin trabas arancelarias.

Lula y Trump (80 y 79 años respectivamente) tienen en común un estilo político directo y llano, una manera personalista de enfocar la política, lo que les permitió cruzarse en la asamblea general de la ONU en septiembre pasado e inopinadamente decidir que tenían que reunirse cara a cara y despejar malentendidos.

Pero la arrolladora política exterior estadounidense, dentro y fuera de América Latina, genera alarma en Brasilia. La cita en la Casa Blanca fue aplazada y negociada diplomáticamente, y en medio se cruzaron hechos como el derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro y la guerra contra Irán.

"Trump no tiene derecho a levantarse por la mañana y amenazar a un país", declaró Lula en una entrevista periodística reciente. Al mismo tiempo, el mandatario brasileño condenó el reciente intento de atentado contra Trump y rechazó la violencia política.

Lula enfrenta un año electoral complicado, ante una oposición conservadora que le ha infligido algunas derrotas en el Congreso y con encuestas que le dan un empate con el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro, en octubre.

Trump nunca ha ocultado su abierta preferencia por el exmandatario derechista, condenado y encarcelado en Brasil, y ha apoyado públicamente a su hijo Flávio. Otro de los hijos, Eduardo Bolsonaro, se instaló en Estados Unidos para hacer cabildeo en favor de su padre el año pasado, y sostiene contactos regulares con la administración Trump.

Lucha contra el crimen

El ministro de Hacienda, Dario Durigan, que integra la delegación brasileña, dijo el miércoles que Brasilia quiere ampliar la cooperación bilateral en el combate a los cárteles del narcotráfico.

Estados Unidos y Brasil firmaron en abril un acuerdo para luchar contra el tráfico de armas y drogas. Ahora comparten datos, como revisiones con rayos X a contenedores que viajan de Estados Unidos a Brasil.

Trump ha hecho del combate contra lo que llama "narcoterrorismo" una prioridad de su segundo mandato, y designó a grandes cárteles como organizaciones terroristas extranjeras.

Lula puede jugar esa carta para ganarse a Trump, pero en ese campo hay otro nubarrón: que Washington designe como terroristas a los dos mayores grupos criminales brasileños, el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital.

Una posibilidad que irrita al gobierno Lula por las implicaciones juridícas y de soberanía que significa aplicar un marco de terrorismo a grupos criminales.

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