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Aumentan las protestas antijaponesas en China
El aniversario de la ocupación japonesa en China tensó aún más la relación entre ambos países, luego que activistas nipones desembarcaron en las islas en disputa. Empresas como Toyota, Mazda y Mitsubishi siguen atrincheradas.
Pekín. Las protestas antijaponesas continuaron ayer en toda China, con miles de personas manifestándose frente a la Embajada de Japón para conmemorar el aniversario de la brutal invasión nipona hace 81 años.
El número de asistentes igualó o superó el observado en los disturbios del fin de semana, pero casi no se reportó violencia, ya que las fuerzas de seguridad chinas estuvieron presentes de forma masiva para contener las manifestaciones que las autoridades del país habían permitido, e incluso fomentado, hace una semana. Incluso así, muchas de las grandes marcas de Japón cerraron sus fábricas en China, así como tiendas y restaurantes japoneses.
Las recientes tensiones provocadas por la disputa de un archipiélago han amenazado con tensar la relación comercial entre China, la segunda economía más grande del mundo, y Japón, la tercera, valuada en 340,000 millones de dólares. Al principio, el gobierno chino parecía dispuesto a utilizar las protestas para aumentar su poder de negociación en la disputa territorial, pero el abrumador espectáculo de fuerza desplegado ayer demostró que tiene la intención de frenar las manifestaciones antes de que éstas se salgan de control y afecten a una economía china, ya en desaceleración.
Afuera de la Embajada japonesa en Pekín, la policía paramilitar con equipo antidisturbios, así como agentes uniformados y vestidos de civil inundaron la zona para crear un cerco alrededor de la protesta. Los manifestantes se dividieron en grupos manejables de unos pocos cientos, separados por disciplinadas líneas de oficiales.
Un helicóptero sobrevoló la zona la mayor parte del día, mientras que las autoridades instruyeron a la multitud, a través de los altavoces, a protestar de manera ordenada y evitar un comportamiento impulsivo .
Mientras tanto, la disputa diplomática por las islas, llamadas Senkaku por los japoneses y Diaoyu por los chinos, continuó luego de que dos activistas japoneses desembarcaran en una de ellas, lo que provocó una airada respuesta por parte de Pekín.
El desembarco ilegal de los derechistas japoneses en el territorio chino de las islas Diaoyu se trató de una acción gravemente provocadora, la cual viola la soberanía territorial china , reclamó el portavoz del Ministerio chino de Relaciones Exteriores, Hong Lei, a través de un comunicado.
En un evento con el secretario de Defensa de EU, Leon Panetta, el ministro de Defensa chino, Liang Guanglie, también culpó a Japón de desencadenar la crisis en un momento políticamente delicado para China, mientras los funcionarios del Partido Socialista se preparan para una transición de liderazgo, que ocurre una vez cada década.
Una imagen que inesperadamente apareció en las manifestaciones de ayer fue la del antiguo presidente del partido, Mao Zedong, en retratos llevados por los manifestantes, así como en referencias maoístas escuchadas en los cantos y escritas en las numerosas pancartas.
Muchos de los manifestantes afirmaron que las invocaciones de Mao estaban destinadas a avergonzar a los líderes por enfrentarse a las potencias extranjeras, como Mao lo hizo alguna vez. Sin embargo, la presencia de estos manifestantes, que parecían haber llegado en un grupo, también sugiere un intento del ala maoísta e izquierdista del partido de utilizar las manifestaciones antijaponesas como excusa para defender a su líder caído, Bo Xilai.