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Finanzas Personales

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Septiembre: ¿Sigue siendo el mes del testamento? (Parte 2 de 2)

Joan Lanzagorta | Patrimonio

Hacer un testamento es un trámite sencillo y durante septiembre los honorarios bajan hasta la mitad. Aun así, en la campaña del año pasado poco más de uno de cada mil mexicanos hizo el suyo. En la primera parte analizamos por qué sucede esto y también hablamos de las consecuencias para la familia: un juicio sucesorio intestamentario largo, caro y desgastante.

Existen varios tipos de testamento, pero el más común y el que le conviene a la mayoría de las personas es el público abierto, que se otorga ante notario. Es el que da mayor certeza jurídica.

Contrario a lo que mucha gente piensa, no necesitas un inventario del patrimonio. El notario no revisa lo que tienes ni te pide escrituras. Lo que necesita, simplemente, es saber a quién quieres dejarle las cosas y en qué proporción. Así de sencillo.

En la mayoría de las notarías te entregan un formato que te lleva de la mano: tus datos generales, tu estado civil y régimen matrimonial, los datos de tu cónyuge y de tus hijos. Después te piden:

  • Designar a tus herederos y señalar la proporción en que se reparte la herencia. Puedes nombrar herederos sustitutos por si alguno llega a faltar antes que tú. Un heredero puede ser un familiar, un amigo o una persona moral, como una fundación.
  • Designar legatarios, si quieres dejarle un bien específico a alguien: un reloj a un amigo, una casa a tu hermano. El legatario tiene preferencia: su bien se entrega primero y lo que queda se reparte entre los herederos.
  • Designar al albacea, la persona que administra los bienes desde tu fallecimiento hasta que los entrega a los herederos. Debe ser alguien de tu absoluta confianza.
  • Designar al tutor de tus hijos menores y al curador, que vigila la actuación del tutor. Vale la pena nombrar también un tutor sustituto.

Es muy importante que antes de nombrar al tutor y al curador, hables con esas personas y tengas su consentimiento. Imagínate "heredar" un hijo por sorpresa. Si el tutor designado no quiere el cargo, tendría que ir con un juez a excusarse y únicamente podría hacerlo por las causas que marca la ley.

Unos días después de entregar el formato con todos los datos y tu identificación, la notaría te cita: te leen el documento, resuelven tus dudas y lo firmas. El notario da aviso de tu testamento al Archivo General de Notarías o al Registro Público de la Propiedad, según el estado. Un mes después pasas a la notaría a recoger tu testimonio, que es la copia certificada que expide el notario.

Pregunta en la notaría cuánto cuesta y qué incluye ese precio, porque no todas cobran lo mismo. La campaña termina con el mes, así que quedan pocos días. Aunque hay algunas notarías que extienden la promoción.

Cuando haces un testamento, tus bienes siguen siendo tuyos mientras vivas. Puedes venderlos, gastarlos o regalarlos: el testamento solo dispone de lo que quede.

Ahora bien, un testamento es una pieza fundamental de la protección patrimonial, pero también debes tener designados y actualizados los beneficiarios de tu seguro de vida, de tus cuentas bancarias y de inversión, incluyendo tu Afore.

Recuerda que ese dinero se entrega a los beneficiarios, en términos de la legislación correspondiente, independientemente del testamento. No se requiere sucesión (excepto cuando no haya beneficiarios registrados o no estén con vida).

Por eso es tan importante asegurarte de que designaste a las personas correctas. Con beneficiario designado, la institución les entrega el dinero sin mayor demora (una vez cumplidos los requisitos que les piden). Ese suele ser el efectivo con el que tu familia va a vivir los meses siguientes.

Mucha gente nunca actualiza su testamento ni los beneficiarios en sus cuentas y en sus seguros. Eso suele ser trágico: imagínate que tus bienes se los quede una expareja de quien te divorciaste hace 20 años y no tu familia, porque nunca te tomaste la molestia de revisar tus propios documentos.

Por eso recomiendo siempre hacer una revisión anual de tu plan de previsión. Tenerla en el calendario. La mayoría de las veces no necesitarás hacer nada: yo no he tenido que actualizar un solo beneficiario en muchos años. Pero lo hago: me toma cinco minutos y me quedo tranquilo.

Tanto el testamento como el nombramiento de beneficiarios son revocables y se pueden modificar las veces que haga falta. El último registro será el único válido. Es importante que tu familia sepa que el testamento existe y dónde está. Aunque si no hay una copia, no es un problema: el trámite de sucesión se inicia con un notario y él lo encuentra.

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Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia. Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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