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Finanzas Personales

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Los fideicomisos testamentarios

El bienestar de nuestros seres queridos no tiene precio. Al contratar un fideicomiso testamentario tenemos la seguridad y la tranquilidad de que, si fallecemos, no vamos a heredar problemas sucesorios a nuestros beneficiarios.

A quién no le ha sucedido o ha escuchado en repetidas ocasiones la frase: ¡Hasta en las mejores familias pasa!

A todos nos ha pasado que fallece un familiar o amigo sin un testamento, es tan difícil entender que lo único que heredaron a sus descendientes o beneficiarios fueron problemas, además de enfrentar juicios que pueden deteriorar o terminar con su bienestar y con sus relaciones familiares.

¿Por qué es tan complicado?

Una de las principales razones puede ser porque la gente no está acostumbrada a prevenir y a tomar en cuenta su posible muerte en cualquier momento, sin embargo, resulta difícil entender que sí tienen la precaución de contratar un seguro de coche o asignar un presupuesto para vacaciones, entonces, ¿por qué no tienen la precaución, en vida, de realizar un testamento?

Proporcionar seguridad a los familiares después del fallecimiento es muy sencillo, adicional a un testamento, existe una figura jurídica simple, práctica y sobre todo segura llamada fideicomiso testamentario, el cual permite seguir administrando las inversiones y garantiza que al momento del fallecimiento se cumplan con los deseos y con las instrucciones establecidas en el fideicomiso en favor de sus beneficiarios. Evitándoles procesos, juicios, problemas sucesorios, tiempos y gastos innecesarios.

¿Cómo funciona un fideicomiso testamentario?

El funcionamiento es muy sencillo ya que se transmite a una institución fiduciaria todas sus inversiones, por ejemplo, fondos de inversión, inversiones de deuda e inversiones de mercado de capitales, sin perder el control de éstas, ya que se puede indicar el tipo y plazo deseado, de igual forma, se puede proporcionar facultades a un asesor financiero para que por su conducto instruya las inversiones del fideicomiso. En este fideicomiso también se puede afectar bienes inmuebles, conservando el uso y goce de ellos; para realizar lo anterior, este fideicomiso se constituye en escritura pública y al momento de fallecer el fiduciario le transmite la propiedad a los beneficiarios o a quien éste designe.

Una ventaja es que en cualquier momento existe la posibilidad de solicitar y efectuar el cambio de beneficiarios, los montos y los porcentajes designados.

Otra de las ventajas de este tipo de fideicomiso es que no existe un límite para la designación de beneficiarios, es decir, se pueden nombrar desde uno hasta varios familiares o hasta algunas instituciones de beneficencia, todo esto contando con la garantía de que la institución fiduciaria se apegará a las indicaciones del cliente.

Tiene seguridad y confidencialidad

En estos fideicomisos, como en cualquier otro, cuando se realice la constitución de éste se tiene la seguridad y la confidencialidad con respecto al patrimonio y a las partes que lo conforman (secreto bancario).

A lo largo de la vida se realizan grandes esfuerzos para conformar un patrimonio, con el fin de que a la hora de fallecer se tenga el destino final deseado, no se debe olvidar que la tranquilidad y el bienestar de nuestros seres queridos no tiene precio, por lo que al contratar un fideicomiso testamentario adicional y al realizar un testamento otorga la seguridad y la tranquilidad de no heredar problemas sucesorios.

*El autor es Associate Administración Fiduciario/Asset Management y Fiduciario BBVA Bancomer.

g.arredondo@bbva.com

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