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Claves para entender los ETFs
Una de las diferencias con respecto a los fondos de inversión tradicionales es que el ETF se puede comprar y vender igual que una acción.
Mucho se ha hablado de los fondos de inversión y de cuál es la mejor forma de invertir, pero poco de los llamados Exchange Traded Funds (ETFs).
Hoy quiero hablarles de estos instrumentos que, por cierto, están muy de moda en países de Europa o Estados Unidos y pretendo descubrir por qué.
Un ETF es una cesta de valores o activos financieros cuyo valor cotiza en algún mercado organizado.
La diferencia con respecto a un fondo tradicional es que el ETF se comporta como una acción, dado que su precio se calcula de forma automática teniendo en cuenta la ponderación de los valores que contiene. Por ese motivo se puede comprar y vender exactamente igual que una acción.
Los ETFs, a diferencia de los fondos tradicionales, tienen unas comisiones de gestión muy reducidas al realizar una gestión pasiva.
Esta alternativa de inversión nos permite comprar acciones, por ejemplo, de índices bursátiles tal y como si fueran acciones de una compañía.
Algo que nos permitirá poder tener una posición tan diversificada como el índice al que esté haciendo referencia el ETF.
SOCIEDADES VS ETFS
La inmensa mayoría de los fondos de inversión no consigue ni siquiera igualar la rentabilidad de su índice de referencia a largo plazo.
Algunos pueden batirlo durante ciertos periodos, pero no son capaces de superarlo en periodos largos.
Se han realizado diversos estudios en todos los mercados y el resultado siempre ha sido el mismo: los fondos de inversión dan una rentabilidad a largo plazo inferior a su índice de referencia.
Esto se debe en parte a que los ETFs están invertidos 100%, mientras que los fondos que replican índices tienen que mantener un coeficiente de liquidez obligatorio (alrededor de 5%) para hacer frente a los rembolsos.
Esto supone una diferencia de rentabilidad a largo plazo importante en favor de los ETFs, ya que la renta variable es más rentable que la fija y ese 5% (aproximado) en deuda que deben mantener los fondos tradicionales supone un lastre para su rentabilidad.
La principal ventaja es la diversificación: con un solo producto se accede a toda la cartera que replica. El mayor inconveniente puede ser la liquidez, en un mercado que se está iniciando y no sabemos el atractivo que tendrá para los inversionistas.
En conclusión, los ETFs son una buena alternativa de inversión, siempre y cuando busquemos invertir a largo plazo y permanecer en algún índice de referencia (Índice de Precios y Cotizaciones, S&P 500, Nasdaq 100, oro, etcétera), éstos cobran comisiones más bajas que los fondos y la diversificación es mejor.
Son fondos con gestión pasiva, esto se refiere a que la estrategia de inversión que se sigue en una cartera o en un fondo de inversión tiene como único objetivo replicar la evolución de un índice.
El gran atractivo de los ETFs es la gran variedad que existe. El inversionista que los utiliza no sólo puede invertir en México, en donde este mercado tiene poco tiempo de existir, sino que también, a través de alguna casa de Bolsa o bancos, puede acceder a los mercados internacionales y ahí la variedad de índices y ETFs es inmensa.
Recuerde que aprender a gestionar su propio dinero es una de las cosas que transformará de mejor manera su vida en todos los sentidos y de una forma permanente.
*El autor es Executive Director Institutional and Corporate Sales / Asset Management y Fiduciario BBVA Bancomer.