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Explicador: ¿Qué es la Fuerza de Superinteligencia que creó Donald Trump?
La Fuerza de Superinteligencia coordinará la política federal de IA de Estados Unidos, con el encargo de evaluar riesgos y oportunidades y recomendar hasta dónde debe intervenir el gobierno frente al avance tecnológico y la competencia con China.
Presidente Donald Trump.
Donald Trump anunció este domingo 4 de octubre la creación de la Fuerza de Superinteligencia, un grupo de trabajo de la Casa Blanca que coordinará la política federal de inteligencia artificial en Estados Unidos. La encabezará el director de Inteligencia Nacional, Jay Clayton, y tendrá 120 días para evaluar los riesgos y oportunidades de esta tecnología y recomendar qué debe hacer el gobierno.
La Fuerza de Superinteligencia es un comité del gobierno estadounidense dedicado a coordinar las acciones federales sobre inteligencia artificial. El nombre responde a una decisión de Trump del 29 de septiembre, cuando ordenó que el Poder Ejecutivo utilizara Super Intelligence y SI en lugar de Artificial Intelligence y AI. Por ahora, la definición jurídica de Super Intelligence abarca las mismas tecnologías que la ley estadounidense ya considera inteligencia artificial.
¿Por qué Trump creó una Fuerza de Superinteligencia?
La administración estadounidense llevaba más de un año construyendo una política de IA centrada en acelerar el desarrollo tecnológico y mantener una ventaja frente a China. En julio de 2025, la Casa Blanca publicó su AI Action Plan, que contiene más de 90 acciones federales relacionadas con innovación, infraestructura, exportaciones y seguridad nacional. Una de sus prioridades es expandir la capacidad energética y de centros de datos que necesita la industria estadounidense.
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Durante 2026 aumentó al mismo tiempo la presión política para que Washington respondiera a los riesgos de sistemas más capaces. La preocupación alcanzó cuestiones como el uso de agentes autónomos, los ciberataques y las consecuencias laborales de una automatización más avanzada. Trump ha rechazado una regulación que, a su juicio, pueda frenar a las empresas estadounidenses frente a China, aunque durante septiembre empezó a plantear una estructura federal específicamente dedicada a vigilar el desarrollo de la tecnología.
El 29 de septiembre, el presidente estadounidense reunió en la Casa Blanca a representantes de Google, xAI, Anthropic, Meta, Nvidia y OpenAI. Las empresas suscribieron un compromiso voluntario que contempla evaluaciones internas de sus sistemas, auditorías externas y supervisión corporativa. El acuerdo carece de sanciones legales en caso de incumplimiento. Trump lo definió como un compromiso “moralmente vinculante” y defendió que las propias compañías pueden asumir una parte importante de la vigilancia de la industria.
¿Qué significa realmente “superinteligencia”?
En investigación sobre inteligencia artificial, el término tiene desde hace años un significado diferente al que le está dando la Casa Blanca. Una inteligencia artificial general suele describirse como un sistema hipotético capaz de realizar una gama de tareas intelectuales comparable con la humana. Una superinteligencia sería un sistema cuyas capacidades superaran ampliamente las humanas. El propio Informe Económico del Presidente publicado por la Casa Blanca en 2026 empleaba esa distinción.
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Trump decidió cambiar esa terminología. Durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas el 22 de septiembre dijo que la palabra “artificial” hacía que la tecnología pareciera falsa y propuso llamarla Super Intelligence. Una semana después convirtió esa preferencia en política oficial mediante la orden ejecutiva 14434.
La orden establece que departamentos y agencias federales deberán utilizar Super Intelligence y SI en correspondencia oficial, sitios web, informes y documentos de política pública cuando la legislación lo permita. También ordenó al asesor presidencial de Ciencia y Tecnología preparar en un plazo de 60 días una propuesta para que el Congreso establezca una definición federal del nuevo término. Hasta entonces, Super Intelligence conserva jurídicamente la definición existente de inteligencia artificial establecida en la legislación estadounidense.
¿Qué hará la Fuerza de Superinteligencia?
Su primera tarea será elaborar durante los próximos 120 días una evaluación sobre los beneficios que puede producir la IA, los riesgos que plantea y las responsabilidades que debería asumir el gobierno federal.
De acuerdo con el estatuto del grupo citado por The Wall Street Journal y Reuters, también deberá desarrollar planes de respuesta frente a amenazas habilitadas por sistemas de IA y formular recomendaciones sin generar una estructura regulatoria que la administración considere capaz de limitar la competencia tecnológica.
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Trump dijo que la Fuerza coordinará la relación del gobierno con consumidores, organizaciones de interés público, grupos religiosos, proveedores de infraestructura crítica y compañías desarrolladoras de IA.
La inteligencia estadounidense interviene cuando los sistemas pueden afectar la seguridad nacional o ser utilizados por gobiernos extranjeros. La Comisión Federal de Comercio tiene facultades sobre competencia y protección al consumidor. El Departamento de Defensa participa en el desarrollo y adquisición de tecnologías estratégicas. La Oficina de Gestión de Personal administra asuntos relacionados con la fuerza laboral federal. La nueva Fuerza busca coordinar esas áreas desde la Casa Blanca.
¿Quién dirigirá el nuevo organismo?
Jay Clayton será su presidente y se convertirá en la práctica en el principal coordinador de política de IA de Trump. Clayton dirige actualmente la comunidad de inteligencia estadounidense, integrada por 18 organismos, y anteriormente presidió la Comisión de Bolsa y Valores durante el primer mandato de Trump. Durante su proceso de confirmación como director de Inteligencia Nacional describió la IA como una oportunidad y una amenaza que el gobierno debía comprender de manera integral.
Trump nombró además al presidente de la Comisión Federal de Comercio, Andrew Ferguson, al responsable de investigación e ingeniería y director de tecnología del Pentágono, Emil Michael, y al director de la Oficina de Gestión de Personal, Scott Kupor. El grupo reportará directamente al presidente y a la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles.
Clayton sustituye como principal coordinador de esta política a David Sacks, el inversionista de Silicon Valley que ocupó durante los primeros meses del segundo mandato de Trump el puesto conocido informalmente como zar de IA. Sacks abandonó el cargo gubernamental en marzo después de alcanzar el límite temporal aplicable a su condición de empleado especial del gobierno y continuó participando como asesor externo.
¿La Fuerza regulará a las empresas de inteligencia artificial?
Su creación todavía no establece nuevas obligaciones legales para OpenAI, Google, Anthropic, Meta, xAI, Nvidia ni otras compañías. Tampoco constituye por sí misma una nueva agencia reguladora creada por el Congreso. Se trata de una estructura de coordinación dentro del Ejecutivo que utilizará competencias existentes de distintas dependencias y que podrá recomendar posteriores medidas administrativas o legislativas.
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La orientación inicial apunta hacia una combinación de supervisión federal y autorregulación empresarial. El acuerdo firmado en la Casa Blanca el 29 de septiembre compromete a las compañías participantes a aplicar controles sobre sus modelos y someterlos a revisiones externas, aunque el documento carece de multas o mecanismos coercitivos. La Fuerza tendrá ahora que determinar qué riesgos requieren una respuesta gubernamental adicional y hasta dónde puede llegar utilizando leyes vigentes.
Clayton ha sostenido que renunciar al desarrollo de IA mientras otros países continúan avanzando generaría riesgos propios para Estados Unidos. Trump ha planteado el mismo asunto como una carrera tecnológica en la que considera indispensable conservar la ventaja estadounidense frente a China.