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Moody’s baja calificaciones a Guerrero
El cambio de perspectiva a Estable es porque se espera que los niveles de deuda total permanezcan bajos y que el estrés de liquidez comience a disminuir después de saldar la deuda de corto plazo en el 2021.
Moody’s bajó las calificaciones de emisor del estado de Guerrero a “Ba3/A3.mx” desde “Ba2/A2.mx”, así como su evaluación del riesgo crediticio base (BCA, por sus siglas en inglés) a “ba3” desde “ba2”; también cambió la perspectiva a Estable desde Negativa.
Adicionalmente, redujo las calificaciones de deuda a “Baa2/Aa2.mx” desde “Baa1/Aaa.mx” del crédito respaldado por 375 millones de pesos del estado otorgado por Santander.
La baja de las calificaciones de emisor refleja principalmente el debilitamiento de los balances operativos y la expectativa que la liquidez, que ha disminuido, eventualmente se estabilizará por debajo de los niveles observados en periodos anteriores.
“Guerrero tiene una economía regional pobre que depende en cierta medida del turismo, una industria que es sensible a los efectos económicos de la pandemia”, detalla la agencia.
“Las finanzas del estado ya se encontraban débiles antes de la crisis de salud pública, con déficits operativos promedio del 3.7% de los ingresos operativos en los últimos cuatro años, debido a una combinación de un débil crecimiento de los ingresos propios con un manejo inconsistente de los gastos operativos”, agrega.
Moody’s espera un aumento de los déficits a un rango de 5-7% en el periodo 2020-021, dado que el estado enfrenta continuas disminuciones en los ya bajos ingresos propios y una caída en participaciones federales.
Los déficits harán que la liquidez se debilite en los años 2020 y 2021 en comparación con niveles más fuertes en periodos anteriores, lo que reducirá la capacidad de la entidad de manejar choques imprevistos. La razón de efectivo a pasivo circulante de Guerrero ha ido disminuyendo, pasando de 1.3 veces en el 2015 a 0.7 en el 2019.
Guerrero también tiene una dependencia relativamente alta de la deuda de corto plazo, que promedió 44% de la deuda directa entre 2017-2019.
“La deuda de corto plazo probablemente disminuirá en el 2020, ya que el próximo año habrá elección para gobernador y el estado tendrá que liquidar sus saldos de deuda de corto plazo en julio, tres meses antes del cambio de administración, de acuerdo con la Ley de Disciplina Financiera”, señala la agencia, esperando que esto resulte en una disminución del efectivo.
estados@eleconomista.mx