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Philip Morris apuesta por productos sin humo: busca que representen más del 66% de sus ingresos en 2030

En 2025, la empresa tabacalera registró ventas globales por 40,000 millones de dólares, de los cuales el 42% o 17,000 millones de dólares provinieron de productos sin humo.

Foto: Reuters

Buenos Aires, Argentina. Philip Morris International (PMI), empresa tabacalera que opera desde 1847, busca que más de dos tercios o más del 66% de sus ingresos netos provengan de productos sin humo para 2030, con la meta de convertir los cigarros “en piezas exhibidas en museos”, aunque todavía no hay una fecha definida para ello, ya que esto dependerá de las regulaciones de cada país y de qué tanto los consumidores adopten estas nuevas alternativas.

En 2025, la empresa tabacalera registró ventas globales por 40,000 millones de dólares, de los cuales el 42% o 17,000 millones de dólares provinieron de productos sin humo.

En poco más de una década, ha invertido 16,000 millones de dólares en el desarrollo y la innovación tecnológica de estas alternativas.

“Nuestra misión es reemplazar cada cigarrillo que fuman los 1,000 millones de fumadores alrededor del mundo con un producto sin humo, poner los cigarrillos en un museo”, dijo Stefano Volpetti, director global de Crecimiento de PMI.

De los cerca de 1,000 millones de fumadores que hay en el mundo, más de 60 millones se encuentran en América Latina y alrededor de 15 millones en México.

En su evento anual Technovation, celebrado en Buenos Aires, Argentina, manifestó que la transformación de la industria tabacalera representa una oportunidad para generar un impacto positivo en la salud pública mundial.

“Nuestra posición es bastante clara, es simple: Si no fumas, no empieces. Si fumas, déjalo. Si no lo dejas, cambia y cambia a alternativas sin humo, que están comprobadas a niveles científicos que pueden ser una mejor opción”, expuso.

Aunque reconoció que aún queda un largo camino para alcanzar el objetivo de construir un “futuro sin humo”, Stefano Volpetti destacó que, desde 2014, cuando PMI comenzó a lanzar alternativas al cigarrillo tradicional, alrededor de 43 millones de personas en 109 países han adoptado sus productos sin humo.

En 25 países, los productos sin humo representan más del 50% de las ventas de PMI en cada mercado, por lo que no descartó que algunos dejen de vender cigarrillos tradicionales entre 2030 y 2035.

¿Por qué migrar hacia productos libres de humo?

Al preguntarle por qué una empresa que durante más de un siglo ha basado su negocio en la venta de cigarrillos tradicionales busca convertirse en una compañía libre de humo, Tommaso Di Giovanni, vicepresidente de Comunicación de PMI, respondió que la decisión “es lo correcto y tiene sentido para su negocio”.

“Es lo correcto porque vendemos cigarros y estos provocan enfermedades. Por lo tanto, lo adecuado es abordar el problema de las enfermedades causadas por nuestros productos y la mejor manera de hacerlo es ofreciendo a las personas alternativas que reduzcan el riesgo de enfermedades”, enfatizó en una entrevista realizada como parte de su evento anual.

Según Philip Morris International, los dispositivos de tabaco calentado pueden reducir alrededor de 95% la exposición a ciertas sustancias nocivas al evitar la combustión o quema del tabaco. Aunque esta reducción no significa que sean inocuos ni que eliminen los riesgos para la salud.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA ha autorizado determinadas afirmaciones) sobre la reducción de la exposición a sustancias nocivas para versiones específicas de IQOS, pero aclara que esto no significa que el producto sea seguro ni que esté libre de riesgos.

El humo del cigarro contiene más de 6,000 sustancias químicas, de las cuales alrededor de 100 han sido clasificadas como “dañinas” o “potencialmente dañinas” para la salud por los reguladores sanitarios a nivel mundial.

Regulación diferenciada

En cuanto al objetivo de que los cigarrillos se conviertan solo en la “exhibición de un museo”, Christos Harpantidis, vicepresidente sénior de Asuntos Externos Globales de PMI, defendió la necesidad de impulsar una regulación basada en la ciencia y la evidencia, que contemple alternativas sin humo.

Cuestionó las políticas públicas centradas en el aumento de impuestos, las restricciones y las prohibiciones, al considerar que no han sido suficientes para resolver el problema del tabaquismo.

“Lo que necesitamos no es más ni menos normativa, sino una regulación mejor. Hay países que realmente han profundizado en el problema, lo han comprendido y han creado enfoques integrales que están funcionando de verdad”, sostuvo.

Suecia, por ejemplo, ha logrado reducir su tasa de tabaquismo a alrededor de 5%, un resultado que en cierta medida PMI atribuyó a su marco regulatorio, que ha favorecido la adopción de alternativas sin humo.

En Japón, los productos sin humo representan más de la mitad del mercado total de tabaco, medido en volumen. En el caso de Philip Morris, estas alternativas concentran el 80% de sus ventas en el país, mientras que los cigarrillos convencionales representan el 20% restante.

En opinión de Christos Harpantidis, “América Latina se ha quedado rezagada a la hora de aportar una solución al problema del tabaquismo”.

En algunos países de la región, las restricciones regulatorias limitan o prohíben la venta de productos alternativos al cigarro.

Destacaron el caso de México como uno de los mercados donde, tras años de controversia, se permitió la venta de alternativas libres de humo, como su producto IQOS y tecnologías similares.

Actualmente, la comercialización de vapeadores está prohibida en el país.

En contraste, Brasil mantiene restricciones a las alternativas sin humo, mientras que Argentina representa un punto de inflexión para la región, al cambiar su regulación para permitir las bolsas de nicotina y los productos de tabaco calentado.

“No se trata de eliminar la regulación, sino de aplicar ‘una regulación sensata’”, que incluya “una política fiscal razonable”... “No hay que exagerar con los impuestos, ya que los impuestos excesivos no funcionan”, resaltó Christos Harpantidis.

En ese sentido, consideró que no todos los productos deben pagar los mismos impuestos, sino que debe haber una diferenciación según el daño que causen a la salud.

“Los cigarros tradicionales están sujetos a impuestos especiales precisamente porque son más perjudiciales, mientras que en los productos alternativos, el riesgo para la salud es menor”, acotó

“Cuando se regula en exceso y de manera innecesaria, los consumidores salen perdiendo al adquirir productos ilícitos. Los gobiernos también pierden”, agregó el directivo tras explicar que el comercio ilícito es otro de los principales retos para avanzar hacia la adopción de productos sin humo.

Llaman a combatir el comercio ilícito

De acuerdo con los datos expuestos, uno de cada tres cigarros que se venden en América Latina proviene del mercado ilegal y parte de estos productos es fabricada por “organizaciones criminales”.

Mientras se calculan en 8,500 millones de dólares anuales las pérdidas fiscales por el comercio ilegal del cigarro en la región.

Esta cantidad equivale a tres veces el gasto del Banco Mundial en educación para la región o al costo de construir 75 hospitales de primer nivel al año.

“En cualquier categoría de productos a nivel mundial, si se prohíbe algo crece el mercado negro ilícito. Lamentablemente, América Latina registra las tasas más altas de comercio ilícito del mundo. El 30% de todo lo que se vende aquí es ilícito, frente a una media de apenas el 15% en otras regiones”, sostuvo Christos Harpantidis.

Por ello, llamaron a combatir el comercio ilícito con acciones concretas, al considerarlo un problema grave que afecta principalmente a los jóvenes, quienes pueden tener acceso a productos con nicotina a través del mercado ilegal.

Agregaron que, aunque los gobiernos aumenten los impuestos y, en consecuencia, se incremente el precio de los cigarros para reducir su consumo, la medida pierde efecto cuando los consumidores pueden conseguirlos más baratos en el mercado ilegal.

Tommaso Di Giovanni estimó que los impuestos representan alrededor del 80% del precio final de una cajetilla de cigarros en México, en referencia al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Adapta fábricas para avanzar hacia un “futuro sin humo”

Para convertirse en una empresa “libre de humo”, Philip Morris International también ha adaptado sus fábricas para aumentar la producción de estas alternativas.

De sus 50 fábricas, alrededor de 20 están dedicadas a la fabricación de sus productos libres de humo, tales como dispositivos para calentar tabaco, bolsitas de nicotina (pouches) y cigarrillos electrónicos.

En México, donde tiene una planta ubicada en Zapopan, Jalisco, todavía no hay un plan definido para dejar de producir cigarros tradicionales.

La posibilidad de adaptar las operaciones dependerá de la adopción de los productos libres de humo en el país, de que exista una regulación adecuada y de otros factores.

“Esas decisiones suelen ser globales. Analizamos toda la cadena de fabricación y distribución e intentamos encontrar la mejor ubicación para cada producto y región.

“México está al principio del camino (para aumentar la adopción de productos libre de humo), pero si el consumo cambia y la dinámica es favorable, no es imposible que en algún momento consideremos adaptar las operaciones”, subrayó Tommaso Di Giovanni.

Por otra parte, aunque el objetivo declarado de PMI es acabar con los cigarrillos tradicionales, la empresa seguirá adquiriendo tabaco para producir sus nuevos productos.

Como ejemplo, mencionaron el caso de Italia, donde más de 3 millones de fumadores adultos cambiaron a alternativas distintas al cigarro y, aun así, la empresa aumentó sus compras de tabaco.

El director global de Crecimiento de PMI explicó que el rol de PMI es diseñar productos que puedan suponer un “buen cambio” para los fumadores, ya que representan una alternativa “mejor” que los cigarros.

“Hay que entender que nuestro negocio no es vender productos sin humo. Nuestro negocio es el negocio de cambiar hábitos”, resaltó.

“Por eso diseñamos productos que dan el mismo nivel de satisfacción de un cigarro tradicional, que eliminan la combustión y toda la parte más impactante para (la salud) de un fumador”, aseguró el  Stefano Volpetti.

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