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Paneles laborales perfilan retrasos de casi dos años
Los casos pendientes son: Pirelli, Bader e Industrias Tecnos (solicitados en diciembre de 2024); teóricamente el mecanismo contemplaba 60 días, aproximadamente, para su resolución.
Trabajadores de Pirelli.
La promesa de inmediatez del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) del T-MEC fracasa cuando los conflictos escalan a la fase de paneles arbitrales. Lo que nació como una vía expedita para resolver violaciones a la libertad sindical y negociación colectiva se enfrenta hoy a una parálisis procesal que extiende la incertidumbre de los trabajadores por tiempo indefinido.
De acuerdo con el registro oficial de quejas laborales del tratado, de las solicitudes tramitadas se contabilizan tres paneles laborales arbitrales activos pendientes de resolución final y que fueron solicitados desde diciembre de 2024: Pirelli, en Silao, Guanajuato; Bader, en León, Guanajuato; e Industrias Tecnos, en Cuernavaca, Morelos.
La queja referente a Industria Tecnos sobrepasa ya los dos años de procedimiento activo, considerando desde la queja laboral a mediados de 2024. Situación similar registran las controversias de la firma automotriz Bader de México y de la fabricante de neumáticos Pirelli, las cuales acumulan entre 22 y 23 meses en la fase de revisión formal de la queja laboral.
Sobre el caso de Pirelli Neumáticos el representante de la Liga Sindical Obrera Mexicana (LSOM) ante la red ILAW, Pablo Franco Hernández, envió una comunicación a los integrantes del panel del expediente MEX-USA-2024-31A-03, integrado por Adolfo Ciudad, Kevin Kolben y Luis Monsalvo, urgiendo una resolución final.
Franco Hernández denunció que las diligencias de verificación y audiencia pública están suspendidas desde el 18 de febrero de este año, agotando los plazos del Anexo 31-A y perpetuando la denegación del derecho a la negociación colectiva.
Al considerar los tres paneles laborales ya concluidos, desde la instalación formal hasta su dictamen final, los tiempos promediaron 13 meses de trámite. La controversia en la mina San Martín de Grupo México representó el proceso más expeditivo en la historia del mecanismo, acumulando 248 días entre la instalación del tribunal en agosto de 2023 y su conclusión formal en abril de 2024. En contraste, los diferendos correspondientes a la empresa Atento Servicios y a la mina Camino Rojo requirieron periodos más extensos bajo la jurisdicción del panel, sumando 492 y 461 días respectivamente antes de alcanzar una salida acordada, misma que aún no se ha hecho pública.
Teóricamente, el diseño del mecanismo contempla tiempos muy breves: la instalación del panel en un máximo de 3 días hábiles y 5 días para confirmar la petición, sumado a un plazo de 7 días hábiles para responder sobre la verificación in situ, la cual debe realizarse dentro de los 30 días naturales posteriores; tras ello, corren 30 días naturales para la determinación final o 5 días hábiles para acordar la remediación. Sin embargo, en la práctica el procedimiento se entrampa.
La especialista laboral de la UAM-Xochimilco, Graciela Bensusán, explicó que el único plazo estricto en la norma aplica una vez realizada la verificación física, etapa tras la cual corren 30 días hábiles para emitir el dictamen. “El problema de origen radica en la entramada fase previa, el cruce masivo de escritos entre las partes y organismos no gubernamentales, la exigencia de traducciones oficiales de expedientes voluminosos con múltiples anexos y la compleja coordinación logística de agendas entre panelistas internacionales y las empresas consumen meses antes de iniciar la inspección”.
Bensusán añade que el dictamen del panel tampoco cierra el expediente; tras la determinación, los gobiernos de México y Estados Unidos entran en rondas de negociación directa para definir el plan de reparación o fijar sanciones arancelarias, extendiendo el conflicto a una esfera política exclusiva entre Estados donde ya ni los panelistas intervienen.
En la mesa de revisión del T-MEC
Esta evidente fricción procesal convertirá a los paneles arbitrales en un punto crítico durante las rondas de negociaciones comerciales entre ambos países.
Al respecto, Graciela Bensusán destacó “seguro se va a discutir porque hay un fuertes cuestionamietos en términos de por qué no se resuelven después de los paneles rápidamente, o por qué duran tanto los paneles, o dónde están los obstáculos, o que se quiere más transparencia; se pide una mayor participación de la instalación cubierta, se pide una mayor participación de los trabajadores en cuanto a la reparación que se acuerde. Todo esto son temas que están en la mesa que seguramente se tratarán".
La exigencia de traducciones oficiales de expedientes voluminosos con múltiples anexos y la compleja coordinación logística de agendas entre panelistas internacionales, entre las posibles causas de los retrasos.
pilar.martinez@eleconomista.mx