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EU insiste en fortalecer reglas de origen del T-MEC
La USTR considera que el ajuste puede reducir la dependencia de terceros países para componentes clave y robustecer el suministro regional.
Según la USTR, la evidencia muestra que el contenido estadounidense en los vehículos producidos en México y Canadá está disminuyendo, mientras que el déficit comercial automotriz con México se mantiene persistentemente alto.
La Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) pidió “fortalecer” las reglas de origen automotrices en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), a pesar de que ya son las más estrictas de cualquier tratado comercial en el mundo.
Este nuevo posicionamiento lo fijó la USTR en el tercero de una serie de cinco informes que, por ley, debe enviar al Congreso estadounidense sobre el impacto del T-MEC en el sector automotriz.
En el documento expuso que la industria ha enfrentado perturbaciones en la cadena de suministro externa, una mayor presión competitiva por parte de China y la evolución de la política comercial estadounidense.
Además, según USTR, la evidencia muestra que el contenido estadounidense en los vehículos producidos en México y Canadá está disminuyendo, mientras que el déficit comercial automotriz con México se mantiene persistentemente alto.
“La Revisión Conjunta del T-MEC de 2026 brindará a Estados Unidos la oportunidad de evaluar y fortalecer las reglas de origen del T-MEC para el sector automotriz, a fin de incentivar el uso de contenido adicional estadounidense y norteamericano”, dijo.
Desde su perspectiva, la Revisión Conjunta implica una oportunidad para mitigar los riesgos que terceros países que no operan en economías de mercado representan para la cadena de suministro automotriz de Norteamérica.
Al mismo tiempo, agregó que Estados Unidos tiene la oportunidad de simplificar y optimizar las reglas de origen del sector automotriz para garantizar que los beneficios del T-MEC sean más accesibles, especialmente para los proveedores pequeños y medianos.
Indicó que una de las vulnerabilidades más acuciantes en la cadena de suministro automotriz norteamericana actual es la profunda dependencia de componentes electrónicos y otros contenidos de economías no de mercado o de terceros países, como semiconductores, placas de circuitos y pantallas.
“La importante dependencia de estos insumos, especialmente en tecnologías nuevas y emergentes como los vehículos eléctricos y autónomos, plantea riesgos estratégicos y económicos para los fabricantes y trabajadores norteamericanos”. alertó.
Por consiguiente, la USTR consideró que la modificación de las reglas de origen del T-MEC para el sector automotriz, con el fin de desalentar o limitar expresamente la dependencia de terceros países para estos componentes clave, ayudaría a reducir las vulnerabilidades al fomentar la localización de estos componentes en Norteamérica.
El T-MEC aumentó el Contenido de Valor Regional (CVR) de 62.5 a 75%, junto con requisitos adicionales de compra dentro de la región de determinadas autopartes (partes esenciales), así como del acero y el aluminio utilizados en dichas autopartes, además de la introducción de una nueva disposición sobre contenido laboral.
En 2025, el presidente Trump justificó la imposición de aranceles estadounidenses a vehículos de pasajeros, camiones medianos y pesados, y sus componentes, invocando la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, alegando motivos de seguridad nacional.
Estados Unidos también ha impuesto aranceles, conforme a la Sección 232, a las importaciones estadounidenses de acero, aluminio y otros productos que podrían afectar al sector automotriz. Los bienes que cumplen con las normas de origen del T-MEC están parcialmente exentos de los aranceles de la Sección 232; por ejemplo, se aplican aranceles al contenido no estadounidense de los vehículos que cumplen con dichas normas.
Límites de Trump
Por otro lado, de cara a la revisión del T-MEC –que Estados Unidos decidió hace unos días que se tendrá que llevar año por año hasta se pacte la prórroga– el Congreso estadounidense dijo en un reciente análisis que el presidente Donald Trump tiene limitantes legales para cambiar las reglas de origen establecidas en el acuerdo.
“Históricamente, las reglas de origen preferenciales en los Tratados de Libre Comercio (TLC) son negociadas por las partes del acuerdo y aprobadas por el Congreso como parte de la legislación de implementación del TLC, algunas de las cuales otorgan al presidente la facultad de negociar cambios limitados a las reglas de origen sin la aprobación del Congreso”, fundamenta.
El análisis plantea que, dada la autoridad presidencial para negociar cambios limitados en las reglas de origen de un acuerdo, el Congreso podría considerar si dichos cambios requieren su aprobación.
“Los recientes acuerdos comerciales negociados durante la administración Trump han planteado dudas sobre si el poder ejecutivo tiene la autoridad para crear reglas de origen fuera de los tratados de libre comercio aprobados por el Congreso, dada la autoridad del Congreso para regular el comercio exterior”, agrega.
Hasta ahora, Trump no ha solicitado al Congreso la Autoridad de Promoción Comercial (TPA, por su sigla en inglés), un proceso que tarda meses o años para obtener esta vía mediante la cual se otorga al ejecutivo estadounidense la facultad de llevar a cabo negociaciones comerciales y presentar los acuerdos firmados al Congreso, para que éste los ratifique o desapruebe, sin modificar su contenido.