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Cárnicas piden desechar licitaciones para otorgar cupos de importación
Según el Comecarne, el esquema de concursos provocó severos retrasos, gastos administrativos adicionales y un sobrecosto por cada kilogramo importado que terminó trasladándose al consumidor final.
Foto EE: Archivo
A tan solo dos meses de cerrar el año, la industria cárnica mexicana exhortó al gobierno federal a dotar de certidumbre de cara a la definición de las políticas de abasto para 2027, para lo cual pide definir los cupos con mayor volumen para importar carne de Sudamérica y dejar atrás las licitaciones, a fin de permitir mejores precios al consumidor.
Macarena Hernández, directora general del Comecarne, solicitó a las secretarías de Economía (SE), de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que abran los cupos a 100,000 toneladas para importar carne de res y cerdo, respectivamente, y que lo definan a la brevedad, para que las empresas puedan planear. “Es urgente que haya certidumbre sobre los mecanismos de importación para 2027, antes de que las empresas comprometan sus compras y planes de producción”, dijo.
A ello se suma que la recuperación reciente de las exportaciones de carne de cerdo y res añade presión sobre la disponibilidad de materia prima para el mercado nacional, además del crecimiento de 3.5% del consumo cárnico.
En cerdo, tras varios años de contracción, las exportaciones repuntaron 14.8% entre enero y agosto de 2026, hasta alcanzar 115,000 toneladas. En res, la recuperación se intensificó durante esos ocho meses, cuando las exportaciones alcanzaron 212,000 toneladas, 22.8% más que en el mismo periodo de 2025.
En entrevista con El Economista, la directora de Comecarne comentó que, para superar las restricciones impuestas durante 2026 —donde los cupos se fijaron en 70,000 toneladas para carne de res y 50,000 toneladas para carne de cerdo—, propone ajustar las cifras a la realidad del mercado: 100,000 toneladas para res y 100,000 toneladas para cerdo.
Señaló que la contracción ganadera en Estados Unidos presiona la oferta y los costos, lo que hace necesaria la diversificación con países como Brasil.
Asimismo, la directiva urgió al Gobierno Federal a cambiar el mecanismo de asignación. El esquema de licitaciones públicas implementado a principios de este año provocó severos retrasos, gastos administrativos adicionales y un sobrecosto por cada kilogramo importado que terminó trasladándose al consumidor final. De hecho, las primeras importaciones bajo licitación se concretaron hasta después de abril. Por ello, plantean migrar a un mecanismo más ágil e histórico como el de “Primero en tiempo, primero en derecho”, el cual agiliza los flujos de mercancías sin perder la vigilancia gubernamental.
En el caso de las compras provenientes de países como Brasil, los tiempos requeridos son significativos: la negociación y programación de pedidos toma entre 15 y 20 días, mientras que el traslado marítimo puede demorar hasta 30 días adicionales. Sin una resolución oficial pronta, las empresas no pueden entablar compromisos comerciales a largo plazo, arriesgando así la cadena de suministro.
El Comecarne plantea migrar al mecanismo conocido como “Primero en tiempo, primero en derecho” para la asignación de cupos de importación, “el cual agiliza los flujos de mercancías sin perder la vigilancia gubernamental”.