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Bitcoin impulsa inclusión financiera desde Isla Mujeres
Paystand.org fortalece pequeños comercios mediante capacitación, ahorro, autonomía y nuevas dinámicas económicas dentro de la comunidad turística.
La capacitación incluye seguridad, autocustodia y manejo de volatilidad, ante riesgos.
La economía de Isla Mujeres empieza a experimentar una nueva dinámica: comercios que antes operaban únicamente con efectivo ya aceptan Bitcoin. El proyecto BTC Isla, iniciado en 2024, busca convertir esa adopción tecnológica en una economía circular, mientras Paystand aporta financiamiento y acompañamiento.
Alexandra Navarro, directora de Impacto de Paystand y directora ejecutiva de Paystand.org, explicó que el reto no consiste solamente en bancarizar a más personas, sino en ofrecer herramientas adecuadas para una economía dependiente del turismo.
“La inclusión financiera no ocurre porque alguien descargue una billetera; ocurre cuando una persona entiende cómo utilizar esa herramienta de forma segura, puede recibir y enviar pagos con confianza y la incorpora a su actividad económica cotidiana”, señaló la directora.
Actualmente, BTC Isla cuenta con 45 comercios que aceptan Bitcoin como medio de pago. Pese a que la propia organización reconoce que todavía no dispone de una cifra validada sobre usuarios activos ni sobre el volumen total de transacciones, para Navarro, medir adopción requiere distinguir entre un negocio registrado y uno que recibe pagos recurrentes, así como entre una persona con una billetera y un usuario que realmente utiliza el activo en su actividad diaria.
El proyecto beneficia principalmente a pequeños comerciantes, emprendedores y trabajadores cuya actividad depende del turismo, además de estudiantes. Más de 100 personas han recibido capacitación y 35 completaron un curso en tres grupos, con contenidos sobre billeteras, pagos, Lightning Network, protección de claves, prevención de fraudes y volatilidad.
“Para Paystand, Bitcoin es una herramienta de esperanza y movilidad económica ascendente: puede reducir esas barreras al facilitar pagos directos, con menores costos de transacción y sin depender de intermediarios para cada operación”, señaló Navarro.
La ejecutiva enfatizó que la siguiente etapa contempla medir ventas, recurrencia de clientes, costos de pago y actividad entre comercios. También se busca conocer cuánto Bitcoin permanece circulando dentro de la comunidad y cómo participan residentes y visitantes.
Paystand participa como aliado estratégico y financiero, mientras BTC Isla mantiene el liderazgo local. Para el segundo semestre de 2026 está prevista una nueva subvención destinada a educación, acompañamiento a comercios y fortalecimiento de la economía circular. A escala global, la fundación ha destinado más de un millón de dólares a más de 40 organizaciones, con apoyos de entre 2,500 y 50,000 dólares por proyecto.
Cabe mencionar que el modelo también enfrenta riesgos, por ello, Paystand no promueve Bitcoin como inversión ni recomienda exponer recursos destinados a gastos esenciales. La capacitación incluye seguridad, autocustodia y manejo de volatilidad, ante riesgos como pérdida de claves, fraudes o errores en transacciones.
“El objetivo no es replicar un modelo idéntico, sino construir un enfoque que fortalezca la inclusión financiera desde el liderazgo local y la educación”, afirmó Navarro.
Para los próximos 12 meses, la prioridad será fortalecer la capacitación, seguridad y autonomía de los participantes; en 24 meses, la meta es consolidar usuarios locales activos, transacciones recurrentes y menor dependencia del acompañamiento externo.
El éxito, más que sumar comercios, dependerá de demostrar con evidencia que la tecnología permanece circulando y genera beneficios económicos sostenibles para la comunidad.