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Proveeduría, el alma del sector
El gobierno impulsa el desarrollo de esa rama para aprovechar el desarrollo logrado: R. Garza.
Los proyectos de apoyo e integración para el sector automotriz del país, contenidos en el Programa de Desarrollo Innovador y la Política Industrial Automotriz, darán un nuevo impulso a ese sector, uno de los que mejor han aprovechado los beneficios del TLCAN.
La proveeduría será uno de los motores de la industria automotriz, cuyo potencial está en constante crecimiento ante la continua llegada de nuevas armadoras, y por ello se ha desarrollado una política específica, para garantizar el mejor desempeño de la cadena de suministros a las armadoras, afirmó el subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía, José Rogelio Garza Garza.
La industria automotriz impulsa a varias que son convergentes, como las de plásticos, autopartes, metalmecánica, vidrio, telas y otros componentes de los vehículos. Es un motor de la economía , y el Programa de Desarrollo Innovador (Prodein) impulsa sectores que desarrollan proveeduría, dijo Garza.
Hemos trabajado con el Prodein, aplicado al sector automotriz , comentó.
En el sector están identificados los eslabones de la cadena con menos contenido nacional: estampados, maquinados, forja e inyección de plástico, donde se impulsa la proveeduría, investigación y desarrollo, certificación de empresas y capital humano, a fin de consolidar la cadena productiva y potencializar la productividad.
En la medida que podamos hacer más procesos o piezas en México, se elevará el contenido nacional , explicó el subsecretario.
El objetivo para armadoras, proveedores y gobierno, planteó Garza Garza, es elevar la producción automotriz en el país a 4 millones de unidades al año en el 2018.
De conseguirlo, el país se podría colocar entre el cuarto y tercer lugar mundial de proveeduría en esta industria.
Eso implica el desarrollo de la cadena de valor, la optimización y ampliación de la planta instalada en el país, el cumplimiento del decreto automotriz y el aprovechamiento de los tratados comerciales.
hugo.valenzuela@eleconomista.com