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La innovación en las Pymes y la propiedad industrial

No son exclusivas de empresas grandes.

Existe un gran número de factores que pueden influir positivamente en la industria nacional, mediante la adopción de medidas y estrategias que puedan estimular un mayor empleo de la propiedad industrial como innovación por parte de las pequeñas y medianas empresas (Pymes).

La implementación de estas medidas y orientaciones supondrá, en el mediano y largo plazo, un incremento de la competitividad de las empresas mexicanas con respecto del mundo. La importancia de la propiedad industrial es mucho mayor que su valor económico, es más: se trata de un elemento indispensable y esencial para la profesionalización de las organizaciones. Una exitosa conciliación entre modernidad y tradición supondrá un factor importante de éxito total de la industria y negocios.

Tradicionalmente, y en el mejor de los casos, nuestro país ha sido identificado como un comprador de tecnología extranjera. En el peor, nos hemos visto limitados a comprar productos ya manufacturados, es decir: a la fecha no hemos podido caracterizarnos como generadores y desarrolladores de nuevas tecnologías que beneficien a nuestra industria. Basta comparar las cifras de solicitudes de patentes presentadas, siendo que para 2009 ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI, por sus siglas) había un total de 541 solicitudes mexicanas, contra 5,047 presentadas ante el mismo organismo, pero de origen estadounidense.

Política errónea

Estas cifras resultan por demás reveladoras, pero sobre todo muestran la errónea política económica del gobierno, que data desde el ex presidente Luis Echeverría, que bajo un nacionalismo mal entendido cerró las puertas al crecimiento económico del país. Esto originó que el empresario que tenía la visión de implementar tecnología en su fábrica o industria tuviera que pasar por un sin fin de trámites y regulaciones que para nada ayudaban a nuestra relaciones con el extranjero. La tecnología entonces se fue desarrollando a un limitado paso, y esto ocasionó otros problemas, como: comprar tecnología más cara que otros países que tenían leyes y acciones gubernamentales que propiciaban desarrollo, puesto que no sólo se trataba de traer la tecnología, sino también de capacitar a trabajadores mexicanos para que pudieran operarla o explotarla adecuadamente, lo que causaría tener una mano de obra mejor calificada.

Los rápidos cambios en las preferencias de los consumidores favorecen y también obligan a los empresarios a estar alertas, ser flexibles, sobre todo a la competitividad de cada sector.

Ser competitivo implica y requiere el acceso a la ciencia de vanguardia, así como el empleo de las mejores tecnologías disponibles. Los modernos niveles de calidad permiten la entrada al mercado, pero no aportan competitividad en sí mismos. Las empresas deben ser capaces de identificar necesidades y deseos para concebir productos y procesos antes que sus competidores. Hay una distinción clara entre las empresas agresivas modernas y los empresarios tradicionales, cuyo concepto de operación es la continuidad con el pasado; por eso no es ninguna sorpresa que el primer grupo mencionado está tomando la delantera.

Ventaja

Es evidente que la economía de nuestro país se encuentra sostenida en gran medida por las Pymes y esto en parte explica la lentitud en la búsqueda de innovación. Sin embargo, su tamaño también puede representar una ventaja, pues permite una reacción más inmediata a la posibilidad de adoptar cambios en sus estructuras. Es importante identificar una estrategia para mejorar considerablemente el comportamiento de éstas frente a la innovación.

Incorporar propiedad industrial en su negocio o empresa no necesariamente significa invertir grandes sumas de capital y tiempo enfocado a su desarrollo. Actualmente existen diversos medios a través de los que los empresarios pueden tener acceso a tecnología gratuita y sin violar la Ley de la Propiedad Industrial, como por ejemplo: el Portal de Tecnologías de Patentes para las Pequeñas y Medianas Empresas —PYMETEC—, fue puesto a disposición por el IMPI y la Secretaría de Economía desde el 2006. Dicho portal permite a las Pymes el acceso a patentes que han dejado de tener vigencia en nuestro país y por tanto esa información se convierte del dominio público. Si bien de cualquier forma requerirá asesoría de un profesional, esto supone ya una gran herramienta a su disposición.

Tampoco debemos dejar de lado la posibilidad de que la tecnología haya sido desarrollada por el propio empresario, en cuyo caso estas innovaciones se pueden registrar bajo la figura de la patente. Debe tenerse en cuenta que sólo serán patentables las invenciones que sean nuevas, resultado de una actividad inventiva, y que tengan aplicación industrial. El registro le otorgará la facultad exclusiva de explotar su invento por un plazo de 20 años, pero también le supondrá la posibilidad de otorgar licencias a otros empresarios a cambio de una regalía o contraprestación. A través de estos derechos usted podrá ejercer, en caso necesario, acciones legales tendientes a impedir que terceros exploten sus invenciones sin su permiso o consentimiento. Sabemos ya cuánto hsa golpeado la piratería a las Pymes, por ello la cultura de la protección en materia de Propiedad Industrial resulta indispensable.

La Pymes no deben ni tienen por qué quedarse atrás. La tecnología y la propiedad industrial están a su alcance. Debemos abandonar los mitos de que son cosas que únicamente sirven para las grandes empresas con altas inversiones. Todo está a su alcance, pero debe decidirse y, sobre todo, asesorarse.

*Director Jurídico de Alcázar & Compañía.

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