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Banco de México no seguirá a la Fed: expertos
Consecuencias sobre el peso, flujos de capital, primas de riesgo y expectativas de inflación, los determinantes.
La combinación que debería encender las alertas sería una depreciación persistente del peso, mayor volatilidad cambiaria, ampliación de las primas de riesgo y evidencia de salidas de capital.
El alza de tasas de la Reserva Federal redujo el diferencial con México, uno de los factores que tomará en cuenta la Junta de Gobierno del Banco de México en su decisión monetaria del próximo 24 de septiembre, coincidieron expertos de la consultoría Pantheon Macroeconomics y la administradora de fondos, Skandia.
En entrevistas separadas, el vicepresidente de inversiones para América Latina de Skandia, Jaime Álvarez y el economista en jefe para América Latina en Pantheon Macroeconomics, Andrés Abadía, anticiparon que la compresión del diferencial no será suficiente para provocar una respuesta en México en la misma proporción y sentido que la asumida por la Fed.
Abadía explicó que Banco de México no reaccionaría al diferencial de tasas de manera aislada, sino a las consecuencias que pudiera generar sobre el peso, los flujos de capital, las primas de riesgo y las expectativas de inflación.
Hasta ahora, esas condiciones son benignas pues el peso se ha mantenido fuerte y el posicionamiento externo de México ha mejorado mientras que la debilidad de la demanda limita la necesidad de elevar las tasas, señaló Abadía. Y la persistencia de la inflación subyacente y el movimiento de la Fed reducen el margen para recortarlas, destacó.
El diferencial de tasas refleja la llamada “postura monetaria relativa” entre ambos mercados y se calcula a partir de la tasa nominal de México se encuentra en 6.50% y del nuevo rango en el que la Fed dejó su tasa de referencia, de 3.75% a 4 por ciento. Así, la brecha se ubica entre 250 puntos base (pb) y 275 pb, 25 pb por debajo de la previa que de por sí estaba ya lejos del histórico de 400 pb que tuvo México antes de la pandemia.
Inflación y actividad, los determinantes
Las condiciones macroeconómicas de México y Estados Unidos, son actualmente distintas, particularmente por el bajo crecimiento de la economía mexicana, observó Jaime Álvarez, de Skandia. Esto facilita para, el caso de Banxico, mantener posturas monetarias diferentes.
“En México, la debilidad de la actividad económica no está generando presiones inflacionarias similares a las que enfrenta Estados Unidos, por lo que sería prudente mantener la tasa sin cambio”, consideró.
No obstante, advirtió que un periodo prolongado de precios elevados de energéticos y petróleo podría modificar este escenario al trasladarse a la inflación mexicana”.
Abadía explicó que no existe un nivel específico del diferencial que obligue automáticamente a Banxico a reaccionar. El umbral dependerá de la respuesta de los mercados y de otros factores.
La combinación que debería encender las alertas, explicó, sería una depreciación persistente del peso, mayor volatilidad cambiaria, ampliación de las primas de riesgo y evidencia de salidas de capital. Si además la depreciación comenzara a trasladarse a las expectativas de inflación, la compresión del diferencial adquiriría mayor relevancia para Banxico.
Hasta ahora, las condiciones son benignas: el peso se ha mantenido fuerte y el posicionamiento externo de México ha mejorado; mientras que el fortalecimiento de las exportaciones y de la balanza comercial ha contribuido a sostener al peso, agregó.
Manejable la reducción del diferencial
Abadía y Álvarez consideran que sería manejable la primera compresión del diferencial, de septiembre e incluso si se presenta un nuevo incremento por parte de la Fed en la última decisión del año.
“Banxico tendrá que estar muy atento a lo que ocurra hacia el 2027”, precisó Álvarez.
El diferencial seguiría siendo significativo y el peso parte de una posición relativamente fuerte, comentó Abadía.
“Lo importante será ver si la compresión del diferencial comienza a provocar una depreciación sostenida del peso, salidas de capital o un endurecimiento significativo de las condiciones financieras”.
Por ahora, las condiciones macroeconómicas de México permiten mantener una postura monetaria distinta a la de Estados Unidos, consideró Álvarez.