Lectura 4:00 min
Randal Willars: "repito más veces, el clavado más difícil del mundo"
El cuello, las rodillas y el músculo tibial pueden salir afectados si no se realiza bien el salto complejo que solo Randal sabe dominar. Su fortaleza rumbo a los Olímpicos 2028 viene de la experiencia ganada en los grandes escenarios. Entrevista al doble medallista de oro en Centroamericanos 2026.
Foto: Especial.
Randal Willars tiene una patente en un clavado que es considerado el más difícil del mundo desde una altura de 10 metros. Hace unos cuatro años, la repetición del salto en los entrenamientos era de cuatro veces un día a la semana porque la demanda física puede derivar en lesión o fatiga. Ahora, con más de 15 medallas de oro en su trayectoria como clavadista y gracias a la adaptación de su cuerpo, Randal aumentó el número de repeticiones del clavado. Se trata de un clavado de cuatro y media vueltas hacia el frente en posición B, con un grado de dificultad de 4.1. Se necesita la osadía de girar controladamente a velocidad durante la caída.
_¿Cómo lograste pasar de las pocas repeticiones al entrenamiento constante de ese clavado?
“Cuando incremento el número de veces que lo realizo, empiezo a sentir fatiga, pero después de un tiempo, mi cuerpo comienza a acostumbrarse, adaptarse y me permite realizarlo más veces. Aprendí hasta dónde aguanta mi cuerpo, a escucharme y decir: ‘okay, vamos bien o estoy empezando sentir una molestia’. Checo qué se puede hacer con el doctor, fisio o preparador físico, hacemos pequeños ajustes para que lo pueda realizar. (...) Anteriormente solo lo realizaba en una sesión a la semana, unas cuatro veces. Este año lo he hecho hasta en dos sesiones a la semana. Aumenté al doble la cantidad de repeticiones, eso me ayudó mucho a ser más constante y ganar confianza”.
Randal charló con El Economista la misma semana que finalizaron los Juegos Centroamericanos en Santo Domingo 2026, los primeros de su carrera, en la que ha experimentado los grandes escenarios sin seguir un orden cronológico: Juegos Panamericanos, Mundial, Olímpicos y hasta el último, los Centroamericanos.
_¿Cuál es el riesgo de lesión de ese clavado demandante?
“Demanda mucho a las rodillas, el tibial y aunque no pareciera, me representa mucha carga muscular en el cuello por la velocidad y la fuerza de las vueltas. Empiezo a sentir molestias en el cuello, pero es un tema que he trabajado muchísimo este año, con mejor preparación física y esto me permite una mejor adaptación al clavado. La verdad es que me sale bastante bien, cada vez mejor y creo que este clavado puede ser la clave que defina una medalla”.
Randal se autodescribe como un clavadista más maduro, con mayor control mental ante las adversidades. La última complicación que enfrentó fueron los tapetes que los organizadores colocaron en la plataforma de clavados. Adicional, el intenso calor y humedad de la sede fue un factor clave en las competencias.
Randal pudo con todo eso. Colocó su toalla para apoyarse y está acostumbrado a saltar en albercas al aire libre, sin bloqueador, al rayo del sol y con el público ruidoso. Lo único que le parece complicado gestionar, es el llanto de un bebé en las gradas.
“Cuando tiramos un clavado se pide absoluto silencio en las gradas, pero quizá. hay gente hablando o se caen cosas. No me molesta tanto, puedo seguir enfocado, pero si escucho a un bebé llorar, en específico, me causa conflicto. Quiero voltear a ver dónde está el bebé, es un sonido que se me hace muy complicado tratar. Pero ya lo identifiqué, me conozco. Tratamos de simular escenarios en un entrenamiento. Sobre los tapetes, me había tocado en otras ocasiones, justo en Juegos Panamericanos era el mismo tapete de Centroamericanos y fue la primera vez que puse toalla para tirar un clavado. Entonces, esta vez, ya le sabía. No sabía que iba a ser ese tapete hasta que llegué y es algo que pude haber entrenado en Monterrey, pero son cosas muy específicas. Hay veces donde se llega a la conclusión de que es necesario ir practicando con toalla o quizá no es necesario tener ningún entrenamiento previo, simplemente llegar y adaptarse lo mejor posible”.