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Turquía y los obstáculos que evitan el desarrollo de su futbol
Uno de los factores que han jugado a favor y en contra es la multiculturalidad. Los constantes movimientos migratorios en Europa diversifican los orígenes de los futbolistas.
En 2010 Turquía apostó nuevamente por un técnico extranjero, más de siete millones de euros y una metodología distinta para, por fin, dar un salto de calidad en el futbol mundial. Habían pasado ocho años desde su irrupción en el Mundial de Corea-Japón, cuando alcanzaron el tercer lugar, pero desde entonces sólo lograron llevar a sus equipos nacionales a seis de los 21 torneos mundiales, a nivel mayor o juvenil, desde aquel logro.
Guus Hiddink era el encargado de regresar a los turcos a los primeros lugares, no obstante fracasó en clasificar a la Eurocopa del 2012, sólo duró dos años en el cargo, pero dejó una sentencia que aún explica la decadencia de los otomanos: Turquía solo participará en grandes torneos con más frecuencia si organiza mejor su sistema y le da oportunidad a los jóvenes en los clubes , mencionó el holandés a su salida.
Así fue, las selecciones juveniles turcas participaron en cuatro de los 14 mundiales de ambas categorías. Su mejor resultado fue el cuarto lugar en el Mundial sub-17 del 2005 y en sub-20 sólo superaron la fase de grupos en ese mismo año y en 2013, cuando fueron anfitriones.
Otro factor que ha jugado a favor y en contra es la multiculturalidad. Los constantes movimientos migratorios en Europa diversifican los orígenes de los futbolistas, por ejemplo: actualmente seis futbolistas de la selección turca tiene doble nacionalidad, ya sea por nacimiento o por lazos sanguíneos. Los casos más comunes provienen de Alemania, pero ahora también existen jugadores nacidos en Australia y Holanda.
Sin embargo, la diáspora turca también le quitó talento, como Mesut Özil, Gökhan Inler y Éren Derdiyok, que juegan para otras naciones.
Otro factor que inhibe el desarrollo de los futbolistas tiene que ver con los extranjeros en la SuperLiga Turca, donde el 34% (166) de los jugadores son foráneos. Hiddink argumentó tras su salida que los jóvenes no tienen oportunidad de jugar en los grandes equipos, como Galatasaray, Fenerbahce y Besiktas, donde más de la tercera parte de los planteles no nacieron en Turquía.
El inicio del camino a Francia 2016 no fue alentador, una goleada en Islandia 3-0 ubica a los turcos en el último lugar del grupo A, un obstáculo más para regresar a una competencia internacional a nivel mayor, después de ocho años.
eduardo.hernandez@eleconomista.mx
mfh