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Bistronomie

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¿De verdad necesitas proteína en el café? La moda que ya llegó a todo lo que comes

De yogures a papas fritas y ahora hasta el café, la proteína se volvió omnipresente. Especialistas advierten que no todos la necesitan y que su consumo sin orientación puede ser innecesario o incluso contraproducente.

La proteína ya no solo está en el pollo, el huevo o el gimnasio. Hoy aparece en yogures, snacks, cereales, bebidas y hasta en el café. Lo que antes era un nutriente asociado al rendimiento físico, hoy es una tendencia de consumo masivo impulsada, en buena medida, por la mercadotecnia.

El mercado lo confirma. Tan solo en Estados Unidos, la industria de productos con proteína está valuada en más de 4,500 millones de dólares y mantiene un crecimiento sostenido. La tendencia ha cruzado fronteras y categorías: prácticamente cualquier producto puede prometer "un extra de proteína". Cafeterías, tiendas de conveniencia y marcas de alimentos han encontrado en este nutriente un argumento comercial que conecta con un consumidor que busca practicidad y salud en un mismo producto.

Entre necesidad nutricional y estrategia de mercado

Para la nutrióloga Nutripau, creadora de contenido en nutrición, el auge de la proteína responde más a una construcción de mercado que a una necesidad generalizada.

"Se creó una necesidad desde la mercadotecnia. No todos necesitamos consumir proteína adicional", explica. Y advierte que el consumo debe responder a objetivos específicos: no es lo mismo alguien que busca aumentar masa muscular que quien solo quiere sustituir un desayuno por falta de tiempo.

En ese sentido, la especialista subraya que la calidad de la proteína es clave. La proteína de suero de leche, por ejemplo, es considerada de alta calidad por su contenido de leucina, un aminoácido esencial para la síntesis muscular. Sin embargo, también existen alternativas vegetales, de carne o incluso de insectos, aunque no todas cumplen el mismo propósito ni ofrecen los mismos resultados. No todo es "más proteína".

Nuricionista - NutriPauCortesía

Uno de los principales riesgos de esta tendencia es la idea de que "más es mejor". Pero el cuerpo humano tiene límites.

"El organismo tiene un tope de absorción. Si te excedes, esa proteína no se traduce en más músculo, sino que puede almacenarse como grasa", señala Nutripao. En otras palabras, consumir proteína sin control ni balance no garantiza beneficios.

La especialista insiste en que la alimentación debe ser integral: proteínas, grasas y carbohidratos en proporciones adecuadas. El error, dice, es pensar que añadir proteína a todo resolverá la ecuación nutricional. 

El consumidor frente a la avalancha

Para el consumidor promedio, la situación puede ser confusa. La proteína está en todos lados: desde un café por la mañana hasta unas papas por la tarde. Y aunque esto responde a una necesidad de practicidad —comer rápido, sin cocinar—, también implica un reto.

"Hay que preguntarse quién te lo recomienda. ¿Un profesional de la salud o una influencer?", advierte la nutrióloga. La recomendación es clara: acudir a fuentes confiables y, de ser posible, a un especialista que evalúe objetivos y necesidades individuales.

De la tendencia global a la barra de café

En este contexto, Starbucks se suma —como muchas otras marcas— a esta tendencia global. Durante la presentación de su nueva línea de bebidas con proteína en México, voceros de la marca explicaron que la decisión responde a la creciente demanda de productos funcionales.

"Buscamos entender qué está pasando con el consumidor y ofrecer soluciones alineadas a sus necesidades", señaló Diego Recalde, Chief Marketing Officer de Starbucks. Por su parte, Georgina Cabral destacó que la propuesta forma parte de la experiencia de personalización que caracteriza a la marca, ahora con un enfoque funcional.

Café y aulasFreepik

La innovación se traduce en tres bebidas base: matcha latte con proteína, vainilla latte con proteína y vainilla sin azúcar con proteína, que pueden consumirse frías o calientes. Según explicó André Kim,  director de diseño global de conceptos e innovación de Starbucks, responsable del desarrollo de producto, el principal reto fue mantener el perfil de sabor: "Queríamos que la proteína sumara sin alterar la experiencia del café".

Además, la propuesta se amplía con un alimento alto en proteína —un sándwich de doble huevo sin harinas—, reforzando una estrategia que combina bebida, alimento y personalización en torno a una misma tendencia. 

En el fondo, el fenómeno revela un cambio en los hábitos de consumo: menos tiempo para cocinar, más interés por la salud y una industria que responde rápidamente con productos listos para consumir.

La proteína, en este contexto, se ha convertido en un símbolo de bienestar, aunque no siempre esté justificado. Para muchos, funciona como sustituto de una comida; para otros, como un complemento innecesario.

La tendencia seguirá creciendo, impulsada por un mercado multimillonario y una narrativa que asocia proteína con salud. Pero, como advierten los especialistas, la clave no está en consumir más, sino en consumir mejor.

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