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Sopa de penicilina: ¿a qué sabe?
Una receta de tradición familiar italiana combina caldo caliente, pasta pequeña y parmesano para acompañar los días fríos. Conoce por qué se le llama “penicilina” y cómo prepararla en casa.
En Italia, los días fríos tienen un lugar reservado para la pastina en caldo, una preparación casera que forma parte de la memoria de muchas familias. También conocida como minestrina, combina pasta diminuta con un caldo de carne, pollo o verduras, y suele terminarse con queso rallado. Su relación con las cenas de invierno y los cuidados de las abuelas ayuda a explicar su popularidad: es una comida caliente, sencilla y reconfortante.
La sopa de penicilina toma como base esa tradición italiana. El apodo alude a la costumbre de servir caldo con pasta cuando alguien está resfriado, tiene poco apetito o necesita una comida que lo reconforte. Aunque el nombre ha ganado difusión en redes sociales, la preparación pertenece a la cocina doméstica de Italia desde mucho antes. Es una expresión afectuosa: la sopa no contiene penicilina ni cura infecciones.
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¿A qué sabe? En esta versión, el caldo de pollo se combina con el dulzor de la zanahoria, las notas aromáticas del apio y la cebolla, y el sabor salado del parmesano. Las verduras licuadas le dan cuerpo sin añadir crema, mientras la pasta pequeña aporta una textura suave. No todas las recetas italianas llevan verduras trituradas o pollo deshebrado; esta variante reúne ambos para conseguir una sopa sustanciosa, ideal para llevar a la mesa cuando baja la temperatura.
Receta sopa de penicilina
Ingredientes:
- 160 g de pastina o pasta de estrellitas.
- 2 litros de caldo de pollo, preferentemente con poca sal.
- 300 g de pollo cocido y deshebrado.
- 2 zanahorias medianas, en rodajas.
- 2 tallos de apio, picados.
- 1 cebolla pequeña, picada.
- 2 dientes de ajo, picados.
- 1 cucharada de aceite de oliva.
- 1 hoja de laurel.
- 40 g de queso parmesano rallado.
- Sal y pimienta negra al gusto.
- Perejil picado para terminar, opcional.
- Limón amarillo para servir, opcional.
- Caldo adicional si necesitas ajustar la consistencia.
Preparación:
- Prepara la base. Calienta el aceite de oliva en una olla a fuego medio. Agrega cebolla, zanahoria y apio; cocina durante 5 minutos, moviendo ocasionalmente. Incorpora el ajo y cocina un minuto más.
- Cuece las verduras. Vierte el caldo y añade el laurel. Cuando comience a hervir, baja el fuego y cocina de 20 a 25 minutos, hasta que las verduras estén muy suaves. Retira el laurel.
- Integra la textura. Apaga el fuego y procesa las verduras dentro de la olla con una licuadora de inmersión, manteniendo el cabezal sumergido para evitar salpicaduras. Debes obtener un caldo uniforme.
- Añade la pasta. Regresa la olla al fuego. Cuando hierva suavemente, incorpora la pastina y el pollo cocido. Cocina el tiempo indicado en el empaque de la pasta, moviendo para que no se pegue y hasta que el pollo esté bien caliente.
- Ajusta el sabor. Si la sopa quedó demasiado espesa, agrega un poco de caldo caliente. Apaga el fuego e incorpora la mitad del parmesano. Prueba antes de añadir sal y termina con pimienta negra.
- Sirve de inmediato. Reparte en platos hondos y termina con el parmesano restante, perejil y unas gotas de limón amarillo, si lo deseas.
Consejo de cocina: La pasta sigue absorbiendo líquido después de la cocción. Si prepararás la sopa con anticipación, cocina y conserva la pasta por separado; incorpórala al caldo caliente al momento de servir.