Buscar
Bistronomie

Lectura4:00 min

Sabores que cambian historias une a restaurantes contra el cáncer de mama

Cerca de 140 restaurantes de la Ciudad de México participarán en Sabores que cambian historias, una iniciativa que busca financiar hasta 5,000 estudios gratuitos de prevención del cáncer de mama a través de platillos, postres y bebidas.

Salir a comer, pedir un postre o disfrutar una copa de vino puede convertirse también en una acción de prevención. Bajo esa idea nació Sabores que cambian historias, una campaña que reunirá a cerca de 140 restaurantes de la Ciudad de México para recaudar recursos destinados a estudios gratuitos para la detección preventiva del cáncer de mama.

La meta es llegar a 5,000 estudios gratuitos, con un piso inicial de 2,000. Para conseguirlo, cada restaurante participante elegirá un platillo, postre, coctel o vino rosado de su menú y destinará 50% de su precio de venta a financiar las evaluaciones.

“Todos tenemos el tema de apoyar algo, pero no sabemos cómo”, explicó Samuel Pérez, director y uno de los creadores de Sabores que cambian historias, durante entrevista con Bistronomie.

Una idea que nació alrededor de una mesa

El proyecto comenzó, precisamente, durante una conversación entre amigos y restauranteros. Pérez recuerda que la inquietud surgió cuando uno de ellos se preguntó cómo podía involucrar a su restaurante en una causa relacionada con la prevención.

La respuesta fue utilizar algo que ya sucede todos los días: sentarse a comer. “Todo el mundo disfruta comer un postre, tomarse una copa de vino o comer un platillo, pero no tenemos la prevención presente en nuestra cabeza”, señaló Pérez.

Sabores que cambian historias une a restaurantesCortesía

La propuesta fue entonces unir ambos mundos. En lugar de pedir al comensal una donación independiente, la campaña busca que parte de su consumo cotidiano financie directamente un estudio preventivo.

“¿Por qué no podemos sumar nuestros hábitos naturales y meter la prevención en una mesa?”, cuestionó.

De la cocina a la prevención

Los recursos obtenidos serán utilizados para realizar estudios mediante iBreastExam, un dispositivo empleado por la empresa Hacia la Salud, aliada de la campaña.

De acuerdo con Pérez, se trata de una herramienta preventiva, sin radiación y no invasiva, que permite identificar posibles anomalías para posteriormente canalizar a las pacientes hacia otros estudios cuando sea necesario.

El creador de la campaña insiste en que el objetivo central es fomentar la revisión temprana y acercar herramientas de prevención a más mujeres.

Una de las aspiraciones del proyecto es que este tipo de evaluaciones puedan llegar en el futuro a comunidades donde el acceso a estudios médicos especializados resulta más complicado.

La gastronomía se suma

La primera edición comenzará el 5 de octubre y concluirá el 15 de noviembre en la Ciudad de México.

Hasta el momento se han sumado alrededor de 140 establecimientos. Durante la entrevista, Pérez mencionó entre los participantes a Arango, Balta, Barrita de Mar, Botanero del Bosque, Fónico, Gran Café Toscano, Migrante, Salón Tenampa, Terraza Toledo, El Testal y Trattoria Grata, además de diversos grupos restauranteros.

La convocatoria permanecerá abierta durante la campaña, por lo que otros establecimientos podrán incorporarse conforme avance la iniciativa.

Para Pérez, involucrar a los restaurantes permite que la conversación sobre prevención salga de hospitales y consultorios para llegar a un espacio cotidiano y social.

El objetivo va más allá de octubre

Aunque octubre concentra tradicionalmente buena parte de las campañas de sensibilización sobre cáncer de mama, los organizadores buscan que el esfuerzo tenga continuidad.

Los 5,000 estudios no necesariamente serán aplicados durante las semanas que dura la campaña gastronómica. Pérez explica que realizar las evaluaciones llevará varios meses, por lo que el proyecto tendrá actividad durante todo el año.

La intención para próximas ediciones es ampliar Sabores que cambian historias a cinco ciudades más y sumar nuevos restaurantes, empresas y comensales.

El proyecto parte de una acción cotidiana: elegir qué comer. Pero detrás de ese platillo, postre o copa puede existir algo más que una experiencia gastronómica.

La apuesta es sencilla: demostrar que una mesa también puede convertirse en un punto de partida para la prevención.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas