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Bistronomie

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Receta de pastel de queso con fresas, el postre que sabe a amor este 14 de febrero

El cheesecake con fresas no es solo un clásico romántico: es un postre que une historia, simbolismo y sabor.

Cada 14 de febrero las vitrinas se tiñen de rojo. Flores, globos, cajas de chocolate… y fresas. La fruta más asociada al amor no llegó ahí por casualidad. Desde la antigüedad, la fresa ha sido símbolo de fertilidad y deseo. En la mitología romana estaba vinculada con Venus, diosa del amor, cuya leyenda dice que las fresas nacieron de sus lágrimas. Su forma de corazón y su color intenso terminaron de construir la metáfora perfecta.

En la Edad Media, en París, era costumbre servir sopa fría de fresas a los recién casados como símbolo de prosperidad y pasión. Más adelante, en el siglo XX, la combinación de fresas con crema se volvió un clásico romántico en celebraciones y cenas íntimas. 

En términos gastronómicos, la fresa también conquista por equilibrio: tiene acidez natural, aroma floral y un dulzor delicado que contrasta con ingredientes cremosos como el queso. Por eso el pastel de queso con fresas funciona tan bien: la fruta corta la grasa del lácteo y aporta frescura. 

Receta de pastel de queso con fresas 

Para la base:

  • 200 g de galletas tipo María o Digestive
  • 100 g de mantequilla derretida

Para el relleno:

  • 600 g de queso crema a temperatura ambiente
  • 200 g de azúcar
  • 3 huevos
  • 200 ml de crema para batir
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharada de jugo de limón

Para la cobertura de fresa:

  • 300 g de fresas frescas
  • 80 g de azúcar
  • 1 cucharada de jugo de limón
  • 1 cucharadita de fécula de maíz (opcional, para espesar) Preparación

La base

  • Tritura las galletas hasta obtener un polvo fino. Mezcla con la mantequilla derretida hasta formar una pasta húmeda. Presiona en el fondo de un molde desmontable (20–22 cm). Refrigera 20 minutos.

 El relleno

  • Bate el queso crema con el azúcar hasta que esté suave. Incorpora los huevos uno a uno sin sobrebatir. Agrega la crema, vainilla y limón. Mezcla hasta integrar.
  • Vierte sobre la base. Hornea a 170 °C durante 50–60 minutos. El centro debe quedar ligeramente tembloroso. Apaga el horno y deja reposar dentro con la puerta entreabierta 1 hora para evitar grietas.
  • Refrigera mínimo 4 horas (idealmente toda la noche).

La salsa de fresa

  • Cocina las fresas troceadas con azúcar y limón a fuego medio 10–15 minutos. Si deseas textura más espesa, agrega la fécula disuelta en una cucharada de agua. Deja enfriar.
  • Cubre el cheesecake con la salsa y algunas fresas frescas al momento de servir. Consejo para el 14 de febrero
  • Sirve con fresas laminadas en forma de corazón y un toque de ralladura de limón. Acompaña con vino espumoso o café recién hecho. Es un postre que equilibra dulzura y acidez, como cualquier buena historia de amor.

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