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Ola de calor en México: ¿Qué bebidas sí refrescan y cuáles deshidratan más?
Frente a temperaturas que rebasan los 45 °C en algunas regiones del país, no todo lo que se sirve frío hidrata. Agua simple, infusiones sin azúcar y sueros orales en casos específicos ayudan al cuerpo a recuperar líquidos.
En plena ola de calor, la sed puede ser engañosa. No siempre aparece a tiempo y no todo lo que parece refrescante ayuda realmente al cuerpo a enfrentar las altas temperaturas. Esta semana, el Servicio Meteorológico Nacional prevé temperaturas máximas mayores a 45 °C en zonas de Durango, Sinaloa y San Luis Potosí, mientras que otros estados del país se mantienen entre los 40 y 45 °C. En la Ciudad de México, el pronóstico ronda entre 30 y 32 °C, con radiación elevada.
La escena se repite cada temporada: vasos con hielo, refrescos, cervezas, aguas frescas, cafés fríos, bebidas energéticas y sueros comerciales aparecen como supuestos aliados contra el calor. Sin embargo, hidratarse no significa únicamente tomar algo helado. El cuerpo necesita agua y, en ciertos casos, electrolitos; pero también necesita evitar bebidas que aumentan la pérdida de líquidos, aportan demasiada azúcar o generan una falsa sensación de alivio.
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La mejor bebida contra el calor sigue siendo el agua
La recomendación más sencilla sigue siendo la más importante: beber agua simple de manera constante. La Organización Mundial de la Salud recomienda tomar agua con regularidad durante una ola de calor, aproximadamente una taza por hora y al menos de dos a tres litros al día, aunque las necesidades pueden variar según edad, actividad física, estado de salud y exposición al sol.
El agua no tiene azúcar, alcohol ni cafeína, por eso es la base más segura para hidratarse. También ayuda a que el cuerpo pueda regular su temperatura a través del sudor. No se trata de esperar a sentir sed, sino de beber poco a poco durante el día, especialmente si se trabaja al aire libre, se camina bajo el sol o se permanece en espacios poco ventilados.
Receta de agua de horchata con fresas y la tradición de las aguas frescas en México
Bebidas que sí ayudan a refrescar
El agua simple es la primera opción, pero no la única. También pueden ayudar el agua mineral sin azúcar, las infusiones frías sin endulzar, el té helado natural y las aguas de fruta preparadas en casa con poca o nada de azúcar. La clave está en no convertir una bebida hidratante en una bomba de jarabe.
Una jarra de agua con pepino, limón, hierbabuena, jamaica natural o rodajas de fruta puede ser una buena alternativa para quienes se aburren del agua simple. El problema aparece cuando las aguas frescas llevan grandes cantidades de azúcar, leche condensada, jarabes o concentrados artificiales. En ese punto, refrescan al paladar, pero no necesariamente son la mejor respuesta para el cuerpo.
El café frío y el té con cafeína merecen una lectura menos tajante. Las bebidas con cafeína generalmente no deshidratan por sí mismas, pero el agua sigue siendo la mejor opción para mantenerse hidratado. El matiz es importante: un café frío puede formar parte del día, pero no debería sustituir al agua cuando el calor es intenso.
Café frío
Sueros orales: útiles, pero no para tomarse como agua
Los sueros orales tienen una función específica: ayudar a reponer líquidos y sales cuando hay riesgo de deshidratación, especialmente por diarrea, vómito, sudoración intensa o indicación médica. La Secretaría de Salud explica que Vida Suero Oral contiene sales de sodio y otros componentes que favorecen la reposición de líquidos de forma inmediata.
Pero eso no significa que todos deban tomar sueros comerciales todos los días como si fueran agua. El IMSS ha advertido que el consumo excesivo de bebidas azucaradas o sueros sin indicación médica puede provocar desequilibrios hidroelectrolíticos, sobre todo en menores de edad o personas con enfermedades crónicas.
En otras palabras: el suero oral puede ser una herramienta útil cuando existe deshidratación o pérdida importante de líquidos, pero para una persona sana que solo busca refrescarse, el agua simple sigue siendo suficiente.
Bebidas deportivas: no son necesarias para todos
Las bebidas deportivas suelen asociarse con hidratación porque contienen sodio, potasio y carbohidratos. Pueden tener sentido en ejercicios prolongados, sudoración intensa o actividades de alto desgaste, pero no son indispensables para pasar una tarde calurosa en casa o en la oficina.
Profeco ha señalado que las bebidas hidratantes no están reguladas de la misma forma que los sueros orales y que no deben confundirse con productos diseñados para tratar deshidratación. También ha insistido en que, para hidratarse, nada supera al agua simple.
Agua alcalina
Las bebidas que pueden deshidratar más
El alcohol es el primer enemigo en días de calor. Cerveza, vino, cocteles, micheladas y destilados pueden sentirse refrescantes al inicio, pero favorecen la pérdida de líquidos y reducen la capacidad del cuerpo para responder adecuadamente al calor. La OMS recomienda evitar el alcohol durante olas de calor, y materiales del CDC también advierten que puede causar deshidratación.
Las bebidas muy azucaradas también son mala idea como estrategia de hidratación. Refrescos, jugos industrializados, aguas frescas cargadas de azúcar, frappés, malteadas y bebidas saborizadas pueden calmar la sed de momento, pero aportan azúcar en exceso y no son la mejor opción cuando el cuerpo necesita recuperar agua.
Las bebidas energéticas son otro punto delicado. Muchas combinan cafeína elevada con azúcar y otros estimulantes. Varias bebidas energéticas pueden contener tanta o más azúcar que un refresco y consumir varias al día puede elevar la cafeína a niveles que afecten el corazón, especialmente cuando el cuerpo ya está bajo estrés por calor.
Para la vida diaria en temporada de calor, la respuesta más segura es agua simple a lo largo del día. Como alternativas, pueden funcionar el agua mineral sin azúcar, las infusiones frías, el té helado natural, las aguas de fruta sin exceso de azúcar y, cuando hay pérdida importante de líquidos, un suero oral correctamente preparado o indicado.
Lo que conviene dejar como consumo ocasional —o evitar si se está bajo el sol— son las bebidas alcohólicas, refrescos, energéticas, jugos industrializados, cafés muy cargados y aguas frescas con demasiada azúcar. En una ola de calor, la bebida más fría no siempre es la más inteligente: refrescarse no es solo sentir hielo en la boca, sino darle al cuerpo lo que necesita para seguir funcionando.