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Bistronomie

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México vs. Chequia: Así se preparan unos boneless caseros de campeonato

De las barras deportivas estadounidenses a las mesas mexicanas, los boneless se han convertido en una de las botanas más queridas gracias a su sabor, practicidad y capacidad para reunir a las personas alrededor de la comida.

Pocas botanas han logrado conquistar a tantas generaciones como los boneless. Su éxito parece sencillo: trozos de pollo empanizados, crujientes por fuera, jugosos por dentro y cubiertos por salsas que van desde el clásico buffalo hasta versiones con miel, ajo, barbecue o habanero. Sin embargo, detrás de cada orden existe una historia de reuniones familiares, partidos de futbol, tardes de amigos y noches de antojo que los han convertido en uno de los alimentos más queridos de la comida casual contemporánea.

Aunque muchas personas creen que los boneless son una creación reciente, su origen está ligado a la popularidad de las alitas de pollo en Estados Unidos. Conforme creció la demanda, algunos restaurantes comenzaron a utilizar trozos de pechuga empanizada para ofrecer una alternativa más fácil de comer, sin huesos y con mayor cantidad de carne. La idea fue un éxito inmediato.

En México, los boneless encontraron terreno fértil gracias a la creciente cultura de los deportes, las plataformas de entrega a domicilio y el gusto nacional por las salsas intensas. Hoy forman parte del menú de restaurantes, bares, cadenas especializadas e incluso cocinas caseras donde cada familia desarrolla su propia receta.

Su popularidad también responde a la facilidad para compartirlos. Son una botana que funciona igual de bien durante una reunión para ver futbol, una tarde de películas o una comida informal. Además, permiten experimentar con sabores que van desde los más suaves hasta aquellos capaces de desafiar a los amantes del picante.

Lo cierto es que los boneless ya dejaron de ser una moda pasajera. Se han convertido en uno de esos antojos universales que despiertan recuerdos y crean nuevos momentos alrededor de la mesa.

Receta de boneless caseros estilo restaurante

Ingredientes

  • 700 gramos de pechuga de pollo en cubos medianos
  • 1 taza de harina de trigo
  • 1 cucharadita de paprika
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo
  • Sal y pimienta al gusto
  • 2 huevos
  • 1 taza de pan molido o panko
  • Aceite para freír

Para la salsa buffalo

  • 80 gramos de mantequilla
  • ½ taza de salsa picante tipo buffalo
  • 1 cucharada de miel

Preparación

  • En un recipiente mezcla la harina con la paprika, el ajo en polvo, la cebolla en polvo, sal y pimienta.
  • Pasa cada trozo de pollo por la mezcla de harina, después por el huevo batido y finalmente por el pan molido o panko.
  • Calienta suficiente aceite y fríe los trozos de pollo durante cinco a seis minutos o hasta que estén dorados y crujientes. Retira y coloca sobre papel absorbente.
  • Para la salsa, derrite la mantequilla en una sartén pequeña, agrega la salsa buffalo y la miel. Mezcla hasta integrar.
  • Coloca los boneless en un tazón grande, vierte la salsa caliente y mezcla hasta cubrir completamente cada pieza.
  • Sirve acompañados de bastones de apio, zanahoria y aderezo ranch o de queso azul.

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