Lectura3:00 min
La industria restaurantera crecerá 5% en 2026; el primer trimestre definirá el rumbo, prevé Canirac
El inicio de 2026 obligará a los restaurantes a tomar decisiones operativas inmediatas frente a mayores costos laborales y fiscales.
La industria restaurantera arranca 2026 con cautela. Tras un 2025 marcado por la resistencia, el sector no prevé una expansión inmediata, sino un periodo de análisis y ajustes. “Creo que vale la pena esperar ese arranque del 2026 y ver cuáles son esos retos importantes a los que nos vamos a enfrentar para ya tomar decisiones”, afirma Claudia Ramírez, presidenta ejecutiva de Canirac.
Para Ramírez, el crecimiento estimado de alrededor del 5% para 2026 es un promedio que no refleja una mejora uniforme: “Esperamos un crecimiento anual alrededor del 5%”, aunque advierte que no será generalizado ni automático, sino condicionado.
El mensaje es claro: la prioridad no será abrir, sino sostener la operación. “Siento que también son muy cautelosos en tomar decisiones”, señala Ramírez, al explicar que muchos restauranteros prefieren observar cómo se comportan los costos antes de comprometer nuevas inversiones.
Te puede interesar
Presión laboral y fiscal desde el arranque del año
Uno de los primeros impactos llegará por el lado laboral. “No los esperábamos, por ejemplo, el incremento del 13% al salario mínimo”, advierte. El ajuste salarial presionará de inmediato la estructura de costos y reducirá aún más los márgenes con los que opera el sector.
“El incremento va a elevar los costos operativos y otra vez va a generar presión directa sobre el margen”, explica la presidenta ejecutiva. Para muchos restaurantes, especialmente micro y pequeños, absorber este aumento sin trasladarlo al precio final será uno de los principales retos del arranque de año.
Restaurantes México
A la presión laboral se suma el frente fiscal. “Los temas fiscales, la retención del ISR y esas cargas a todos estos restaurantes micro y pequeños les van a afectar directamente en el flujo de efectivo”, señala Ramírez. El impacto será inmediato y concentrado en los primeros meses de 2026.
Este escenario obligará a revisar la operación a detalle. “Cuando empiecen a vivir esto al inicio del año, van a tener que empezar a revisar qué decisiones tienen que tomar”, anticipa. La revisión no será superficial, sino estructural.
“Para ver plantillas, para ver rediseño de menús, para ver reestructura”, enumera Ramírez, al explicar cómo los restaurantes buscarán eficiencia sin comprometer la continuidad del negocio. En muchos casos, el ajuste será interno antes que estratégico.
Las decisiones pueden escalar. “Ya sea de abrir o cerrar sucursales”, reconoce la presidenta ejecutiva, al admitir que algunos negocios tendrán que redefinir su tamaño y alcance para mantenerse viables en un entorno de mayor presión financiera.
El primer trimestre, el verdadero termómetro de 2026
Pese a este contexto, el sector mantiene una expectativa de crecimiento, afirma Ramírez, aunque subraya que no será homogéneo ni automático para todos los restaurantes.
Restaurantes
El aprendizaje de 2025 pesa en el ánimo empresarial. “Creo que hay muchos retos que no sabíamos hasta ahorita por el tema legislativo que íbamos a enfrentar”, reconoce, al señalar que la incertidumbre regulatoria ha cambiado la forma en que se planea el futuro inmediato del sector.
Para Canirac, el primer trimestre de 2026 será clave. “Tenemos que esperarnos un poquito a ver cómo arranca”, insiste Ramírez. Ese periodo funcionará como termómetro para medir el impacto real de los ajustes laborales y fiscales sobre el flujo de efectivo.
El arranque del año marcará la pauta. Los restaurantes que logren ajustar costos, rediseñar su operación y mantener control financiero tendrán margen para crecer más adelante. Para el resto, 2026 será un año donde sobrevivir con rentabilidad será, nuevamente, el principal objetivo.