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La comida en México depende de pequeños agricultores que ya siembran con IA, drones y WhatsApp
Los pequeños agricultores producen más del 40% de la comida en México, mientras el campo apuesta por tecnología, drones y asesoría digital para enfrentar sequías y producir más alimentos.
Aunque rara vez aparecen en la conversación pública, los pequeños agricultores sostienen buena parte de la alimentación nacional. De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), los productores de pequeña escala aportan más del 40% de los alimentos que se consumen en México. A nivel global, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que generan alrededor de un tercio de los alimentos del mundo.
México es actualmente el doceavo productor de alimentos y el séptimo exportador agroalimentario del mundo. Sin embargo, detrás de esas cifras existe una realidad poco visible: cerca de 5.4 millones de mexicanos viven del campo y alrededor del 80% trabaja en pequeñas parcelas menores a cinco hectáreas. Son productores que sostienen la seguridad alimentaria nacional mientras enfrentan barreras históricas para acceder a tecnología, financiamiento y capacitación.
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El alimento no nace en el supermercado
La desconexión entre ciudad y campo es cada vez más profunda. En zonas urbanas se habla del precio del jitomate, el maíz o el café, pero pocas veces se piensa en el proceso que existe detrás de cada alimento: preparar tierra, esperar lluvias, enfrentar plagas y resistir temporadas completas antes de una cosecha.
El reto es todavía mayor porque el planeta necesitará producir hasta 70% más alimentos hacia 2050, pero utilizando menos agua, menos suelo y menos recursos naturales. Ahí es donde la tecnología comenzó a cambiar el rostro del campo mexicano.
Actualmente, herramientas digitales, sensores, drones, monitoreo satelital y plataformas móviles ya forman parte de algunos procesos agrícolas. Incluso aplicaciones vía WhatsApp ofrecen asesoría técnica inmediata para productores en comunidades rurales donde muchas veces no existe asistencia presencial.
Uno de esos casos es Cultibot, plataforma desarrollada en México que ya brinda acompañamiento agrícola a más de 430 mil productores en América Latina mediante recomendaciones para siembra, manejo de cultivos y uso eficiente de insumos.
Agricultura regenerativa y “Cultivando Mejores Vidas”: la nueva red de apoyo del campesino
La nueva apuesta agrícola ya no sólo busca aumentar producción. También intenta recuperar suelos, conservar agua y reducir emisiones contaminantes. Bajo el modelo de agricultura regenerativa, prácticas como la rotación de cultivos, labranza mínima y manejo eficiente del agua comenzaron a expandirse en distintas regiones del país.
La meta hacia 2030 contempla reducir 30% las emisiones de gases de efecto invernadero por kilogramo de cultivo producido y disminuir 30% el impacto ambiental de la agricultura.
Pero detrás de toda esa innovación existe algo igual de importante: el acompañamiento humano. Ahí es donde comenzaron a cobrar relevancia los kioscos rurales de “Cultivando Mejores Vidas” (Better Life Farming), iniciativa que actualmente opera 63 kioscos en Veracruz, Puebla, Oaxaca y Chiapas, atendiendo a más de 360 comunidades rurales y beneficiando a más de 200 mil familias.
Más allá de la tecnología, estos espacios funcionan como una especie de "tiendas de conveniencia" para agricultores. En ellos encuentran semillas, herramientas digitales, asesoría técnica, capacitación y orientación comercial en un solo lugar. Para muchos productores representan la única puerta de acceso a innovación agrícola en regiones donde históricamente no existía asistencia técnica constante.
La clave está en que el apoyo ocurre persona a persona. Los kioscos cuentan con técnicos especializados que acompañan gratuitamente a los agricultores durante todo el año y ayudan a resolver problemas relacionados con plagas, rendimiento, conservación de cultivos o manejo eficiente del agua. Ese acompañamiento de última milla permitió que muchos campesinos tengan acceso inmediato a orientación cuando surge una duda en el cultivo, cuando aparece una plaga o cuando necesitan saber qué insumo utilizar y cuál evitar.
Cultivando Mejores Vidas (Better Life Farming)
Uno de esos casos es el de Vidal Cuacua Temis, agricultor de Veracruz, quien junto con sus ocho hermanos mantiene vivo el legado agrícola que inició su padre hace décadas. Durante años, la familia dependió prácticamente del maíz, pero en los últimos seis años el acceso a herramientas tecnológicas y al acompañamiento técnico transformó por completo su manera de trabajar la tierra.
Hoy ya no sólo siembran maíz. Vidal explica que pudieron diversificar cultivos, incorporar chile y mantener el campo productivo prácticamente todo el año. "La tecnología nos abrió mucho la visión", relata. Para él, la diferencia no sólo está en producir más, sino en entender que el mercado agrícola actual exige cultivos más competitivos, mejor planeados y con mayor calidad.
Vidal y sus hermanos también forman parte de esta red de kioscos rurales, donde el apoyo humano se volvió clave para mejorar resultados. Ahí reciben orientación constante, seguimiento técnico y acompañamiento para cuidar la salud de sus cultivos. Explica que tener a alguien que pueda ir al campo, revisar la tierra y ayudarlos personalmente cambió por completo su manera de sembrar.
Maíz en México
Los resultados también comenzaron a sentirse fuera de la parcela. La familia logró contratar más personas para trabajar, mantener actividad agrícola constante y generar ingresos más estables. Lo que antes era una agricultura enfocada únicamente en sobrevivir temporada tras temporada, hoy se acerca más a un modelo productivo con capacidad de crecer y sostener empleo rural.
Además, muchos de estos kioscos son operados por los propios agricultores y habitantes de las comunidades, algo que fortaleció la confianza entre productores. La tecnología deja entonces de sentirse lejana o complicada y se convierte en una herramienta cercana, accesible y cotidiana, incluso desde algo tan simple como un mensaje de WhatsApp.
La carrera tecnológica que intenta garantizar el futuro de la comida
La transformación del campo ya no es solamente una discusión ambiental o social. También se convirtió en una carrera tecnológica global donde las grandes compañías agrícolas están apostando miles de millones de dólares para garantizar producción alimentaria en medio del cambio climático y la escasez de agua.
Actualmente, Bayer tiene presencia en más de 80 países y destina cerca de 5,800 millones de euros anuales a investigación y desarrollo a nivel global. Tan sólo su división agrícola, Crop Science, concentra 2,600 millones de euros en innovación. En México, la empresa mantiene ocho sitios de producción y seis centros de investigación, además de inversiones anunciadas por 3,000 millones de pesos para fortalecer operaciones agrícolas y farmacéuticas.
Detrás de esas cifras existe una agricultura que ya funciona con datos, sensores e inteligencia artificial. Plataformas digitales como FieldView operan en 23 países y monitorean más de 130 millones de hectáreas agrícolas en el mundo, transformando información del campo en decisiones más precisas sobre riego, nutrición y protección de cultivos.
Otra de las apuestas más visibles es CARLOTA, herramienta digital desarrollada en México que utiliza sensores e inteligencia artificial para optimizar el riego agrícola. El sistema ya opera en 16 estados, cuenta con más de 700 dispositivos instalados y permitió ahorrar más de 18 millones de metros cúbicos de agua, equivalente al consumo anual de una ciudad como Coatzacoalcos, Veracruz.