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Chocolate en México: La paradoja del valor y la resistencia de una industria de 46,000 millones
Con ventas por 46,700 millones de pesos y el 10% de su ingreso anual en juego este San Valentín, el sector chocolatero apuesta a la innovación y la fuerza femenina para desafiar la volatilidad.
Este 14 de febrero, mientras millones de mexicanos intercambian regalos, la industria del chocolate cruza la meta de su propio maratón. Para los fabricantes, San Valentín no es solo una efeméride romántica, sino el cierre financiero de la temporada más importante del año —iniciada en octubre—, la cual representa aproximadamente el 10% del valor total de las ventas anuales. El 90% se distribuye a lo largo del año (consumo regular, temporadas altas de fin de año y otras festividades).
Sin embargo, detrás del intercambio de tabletas y bombones, existe una historia de resistencia. Paolo Quadrini Borja, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Similares (ASCHOCO), presenta una radiografía de un sector que, lejos de amedrentarse ante la crisis global de insumos, celebra 90 años.
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La ilusión del crecimiento
El diagnóstico financiero del sector es una paradoja de "valor contra volumen". La industria cerró 2025 con ventas por 46,700 millones de pesos, un incremento del 11% respecto al año anterior. A primera vista, es un éxito. No obstante, Quadrini matiza el entusiasmo: el crecimiento en volumen real fue apenas del 1.7% al 1.9%.
Esto significa que el chocolate vale más, no porque se consuma masivamente más, sino porque la industria ha tenido que absorber y gestionar una volatilidad sin precedentes en su materia prima. La tonelada de cacao, que hace 18 meses costaba 3,000 dólares, escaló hasta los 12,000, cerrando 2025 en 8,000 y ubicándose actualmente en el rango de los 4,400 dólares. Pese a esta "fiebre" de precios, la proyección para 2026 es optimista: se espera alcanzar los 50,400 millones de pesos, un alza del 8.7%.
Industria chocolatera
Un gigante con rostro femenino
El chocolate en México es un motor social. De las 340 unidades económicas que conforman el sector, el 98% son MiPyMEs -la ASCHOCO agrupa a los jugadores clave-. Aunque las grandes transnacionales (como Nestlé, Ferrero o Hershey) generan el grueso del empleo, la base de la pirámide son pequeños productores que sostienen la tradición.
Es, además, una industria con una fuerte participación de género: de los 18,400 empleos directos y 100,000 indirectos generados, el 56% son ocupados por mujeres, asegura Paolo Quadrini.
El reto de la autosuficiencia
El punto sensible de la radiografía que hace Paolo Quadrini es el suministro. México enfrenta un déficit crónico. El país produce alrededor de 28,000 toneladas, pero requiere importar otras 40,000 toneladas para satisfacer su demanda interna, dependiendo de proveedores en Costa de Marfil, Ghana y Ecuador.
Por otro lado, la vitalidad de la industria reside en su capacidad de adaptación a un consumidor que evoluciona. Aunque el chocolate con leche sigue dominando con más del 50% del mercado, hay una clara tendencia hacia la sofisticación. El paladar mexicano empieza a exigir productos que, según la NOM 186, contengan porcentajes superiores de cacao (70%) para garantizar calidad y beneficios a la salud.
Chocolates
La innovación no se detiene. El mercado se diversifica con ingredientes como chapulines, sal de mar, licores y arándanos, buscando experiencias gourmet, trazabilidad y opciones veganas.
Finalmente, asegura Paolo que la modernización llega a los canales de venta. Con el comercio electrónico representando ya más del 2.5% del retail, la ASCHOCO impulsa activamente la capacitación de las PyMEs para vender en plataformas digitales.
Así este 14 de febrero, donde el 30% de los regalos serán chocolates —compitiendo codo a codo con las flores—, se celebra no solo el amor, sino la capacidad de una industria de reinventarse y mantener vivo el legado del cacao mexicano