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Bistronomie

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Alegrías de amaranto caseras: la receta fácil para que queden crujientes

Amaranto reventado, piloncillo y un puñado de semillas bastan para preparar este dulce mexicano sin horno y con ingredientes fáciles de conseguir.

Las alegrías de amaranto tienen algo que muchas barras comerciales buscan reproducir: una textura crujiente, ingredientes reconocibles y un tamaño práctico para llevar. Este dulce mexicano se prepara con amaranto reventado y miel de piloncillo, una combinación ligada a la tradición de Santiago Tulyehualco, en Xochimilco, donde su elaboración forma parte del patrimonio cultural de la Ciudad de México. 

Su ingrediente principal también tiene valor nutritivo. El amaranto aporta proteína vegetal y contiene lisina, un aminoácido que suele ser limitado en otros granos. Incorporar pepitas o cacahuates permite sumar variedad de nutrientes y una segunda textura; aun así, las alegrías son un dulce: el piloncillo aporta azúcar y conviene disfrutarlas en porciones pequeñas.

Prepararlas en casa es sencillo y no requiere horno. La clave está en utilizar amaranto ya reventado, cocinar el jarabe hasta que tenga suficiente consistencia y compactar la mezcla mientras sigue caliente. Así se consiguen barras que mantienen su forma y se pueden compartir como postre, llevar en la lonchera o disfrutar con un café sin azúcar.

Receta de alegrías tradicionales de amaranto

Ingredientes

  • 4 tazas de amaranto natural reventado, sin azúcar.
  • 200 gramos de piloncillo, picado o rallado.
  • ¼ de taza de agua, equivalente a 60 mililitros.
  • 1 cucharadita de jugo de limón.
  • ¼ de taza de pepitas tostadas sin sal, opcional.
  • ¼ de taza de cacahuates tostados sin sal, opcional.

Preparación

Prepara el molde. Forra un recipiente cuadrado de aproximadamente 20 centímetros por lado con papel para hornear. Deja que sobresalga por los bordes para facilitar el desmolde.

Mezcla los ingredientes secos. Coloca el amaranto en un recipiente amplio y resistente al calor. Si utilizarás pepitas y cacahuates, agrégalos en este momento.

Disuelve el piloncillo. Pon el piloncillo, el agua y el jugo de limón en una cacerola. Calienta a fuego medio y mueve hasta que el piloncillo se disuelva por completo.

Espesa el jarabe. Deja hervir suavemente hasta que alcance entre 125 y 130 °C si tienes termómetro de cocina. Sin termómetro, vierte una gota en un vaso con agua fría: debe formar una bolita firme que puedas recoger con los dedos una vez fría. Si se dispersa o queda demasiado blanda, necesita más cocción.

Integra el amaranto. Retira la cacerola del fuego y vierte inmediatamente el jarabe sobre los ingredientes secos. Mezcla rápido con una espátula resistente al calor hasta distribuirlo. Evita tocar el jarabe caliente, porque puede causar quemaduras.

Compacta la mezcla. Pásala al molde, coloca otra hoja de papel para hornear encima y presiona con la base plana de un vaso o una espátula. Procura que quede una capa uniforme de unos 2 centímetros de grosor.

Marca las porciones. Cuando la preparación esté tibia y comience a mantener su forma, marca 12 cuadrados con un cuchillo ligeramente aceitado. Deja enfriar por completo antes de separar las piezas.

El secreto para que no se desmoronen

La consistencia del jarabe y la presión al moldear son decisivas. Un jarabe demasiado líquido deja las alegrías blandas; una mezcla poco compactada se rompe al cortarla. Ten listo el molde antes de comenzar, porque el piloncillo endurece conforme se enfría.

Para conservar su textura crujiente, guarda las piezas completamente frías en un recipiente hermético, en un lugar fresco y seco. Sepáralas con papel para hornear y evita la humedad, que puede volverlas pegajosas.

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