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Las Yeguas del Apocalipsis se vaticinan en el Chopo
Antes de que el performance fuera ampliamente reconocido como herramienta política, Francisco Casas y Pedro Lemebel hicieron del cuerpo, el travestismo y la provocación una forma de irrumpir contra la dictadura chilena, la homofobia y las convenciones de género; esta será la primera gran retrospectiva del dúo chileno.
Yeguas del apocalipsis Ulises Nilo, Refundación Universidad de Chile, 1987. Fotografía de Ulises Nilo.
Hay una forma de entrar a la historia del arte sin pedir permiso: irrumpir.
En octubre de 1988, en la casa-museo La Chascona, en Santiago de Chile, dos jóvenes artistas aparecieron durante la entrega del Premio Pablo Neruda al poeta Raúl Zurita. Francisco Casas y Pedro Lemebel coronaron al escritor con una corona de espinas, en una parodia de la iconografía cristiana y también porque la obra poética del premiado se caracteriza, hasta nuestros días, por sus referencias religiosas en el sentido estético e intertextual.
Aquélla fue también la primera vez que Casas y Lemebel hicieron circular el nombre con el que habrían de convertirse en mito: Yeguas del Apocalipsis.
Lo de yeguas no es una ocurrencia inocente. Allí donde el lenguaje social, sobre todo durante el siglo XX, podía convertir “yegua” en un ariete despectivo, Casas y Lemebel lo adoptaron como identidad colectiva.
Y luego hicieron del cuerpo —travestido, desnudo, exagerado, grotesco— un territorio de disputa. En el Chile todavía bajo la dictadura de Augusto Pinochet y después durante la transición democrática, entre 1987 y 1993, las Yeguas convirtieron la ambigüedad de género en una herramienta política.
Yeguas del apocalipsis, Lo que el sida se llevó, noviembre 1989. Fotografía de Mario Vivado.
Hay un archivo público de la dupla que registra ese sentido de identidad fluida: podían ser caballos, divas, travestis, Fridas, conquistadores o cuerpo heridos.
Por ejemplo, en una acción de 1988, Casas y Lemebel entraron desnudos y montados en una yegua al campus de la Universidad de Chile, junto con las poetas Carmen Berenguer, Carolina Jerez y Nadia Prado. La acción, titulada Refundación de la Universidad de Chile, parodiaba la iconografía viril del conquistador y reclamaba simbólicamente el ingreso de las minorías a la institución.
Para el crítico de arte y curador cubano Gerardo Mosquera, esa radicalidad explica por qué recuperar las acciones de las Yeguas del Apocalipsis aún resulta pertinente:
“Es importantísimo por el carácter que tiene este trabajo y por la incidencia tan fuerte que tuvieron en una época muy difícil en Chile. Y yo insisto que aunque la obra de ellas ha sido muy importante para la defensa de la diferencia de género, de la defensa de los géneros no institucionalizados, en Chile y más allá, importante lo que te decía del carácter interseccional que ha tenido su trabajo”.
Ahora, Mosquera es curador de la exposición “Yeguas del Apocalipsis. Desbocadas. Retrospectiva”, que a partir de este jueves 1 de octubre se expone en el Museo Universitario del Chopo como la primera gran retrospectiva dedicada a la obra del dúo, proveniente de su primer ciclo expositivo en el Museo Nacional de Bellas Artes, en Santiago de Chile.
Bailar sobre el país herido
La intersección entre sexualidad, dictadura, feminismo, VIH/sida y derechos humanos tampoco era circunstancial. En 1989, por ejemplo, intentaron irrumpir en un acto del Partido Comunista de Chile en el Estadio Santa Laura con un lienzo que decía “Homosexuales por el cambio”. Fueron interceptados antes de poder desplegarlo plenamente. Investigaciones posteriores documentan que fueron expulsados del escenario en medio de gritos homofóbicos.
“Apoyaban, por ejemplo, la lucha de las mujeres familiares de detenidos desaparecidos, hacían crítica política en contra de los vernáculos de la dictadura de Pinochet, hacían crítica social, apoyaron el feminismo”, explica Mosquera. “Esto lo hacían, fíjate, irrumpiendo lo mismo en un acto del Partido Comunista chileno. Aparecían ahí, se quitaban el abrigo y estaban desvestidas. Sacaban un cartel que decía lo de ‘homosexuales por el cambio’”.
El archivo, paradójicamente, nació de una práctica que durante años pareció negarse a ser archivada. La plataforma pública reúne una selección del Archivo Yeguas del Apocalipsis, resultado de una investigación de Fernanda Carvajal y Alejandro de la Fuente, y señala que el fondo fue construido mediante entrevistas y documentos de 27 prestadores. Hay acciones registradas con fotografías y prensa. Otras sobreviven apenas como relato.
Yeguas del apocalipsis. Tu dolor dice minado, 1993. Fotografía de Paz Errázuriz.
“Conservar esto, lo que se ha salvado, es importantísimo porque se considera que una parte mayor del corpus de la obra de las Yeguas no tiene registro alguno, ni siquiera oral”, dice Mosquera. “Porque mira, a veces eran acciones espontáneas. Ellas iban a una inauguración y bebían algo, no sé, que las motivaba a actuar y hacían ahí algo, simplemente. Con una voluntad provocadora y de reflexión crítica”.
Las dos Fridas
Entre todas las imágenes sobrevivientes, hay una que terminó convirtiéndose casi en sinónimo de las Yeguas: “Las dos Fridas”. En diciembre de 1989, en el estudio del fotógrafo Pedro Marinello, Casas y Lemebel recrearon el autorretrato doble de Frida Kahlo. Sentados y tomados de la mano, unidos por una sonda de transfusión sanguínea, cada uno vistió una falda distinta y llevó sobre el torso una representación de un corazón.
No era simplemente una cita a Kahlo. El archivo explica que la acción disputaba una imagen de la pintora que para entonces comenzaba a convertirse en fetiche del mercado del arte. Un año después, en la Galería Bucci, volvieron a escenificarla durante más de tres horas, detrás de un plástico transparente sobre el que se proyectaba el cuadro original.
La retrospectiva que llega al Museo Universitario del Chopo —la primera dedicada al dúo— intenta precisamente desmontar el mito construido alrededor de unas cuantas imágenes y devolverle espesor a una trayectoria mucho más amplia. El Museo Nacional de Bellas Artes de Chile presentó la exposición entre enero y abril de 2026, con más de 2,000 personas en la inauguración.
En México, la exposición tendrá además un último gesto performático. Según adelantó Mosquera en entrevista, Francisco Casas encargó a un diseñador de Buenos Aires una reproducción del vestido que Frida luce en el mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, de Diego Rivera, para vestirlo durante la inauguración.
“Así que verás a Pancho ahí travestido a lo Frida Kahlo”, dice el curador.
Quizá sea un cierre apropiado: después de casi cuatro décadas, una de las Yeguas vuelve a ponerse un vestido ajeno para recordar que, en su obra, nunca hubo demasiada diferencia entre apropiarse de una imagen, de un género, de un escenario o de una historia.
(DATOS DE VAP)
- Yeguas del Apocalipsis. Desbocadas. Retrospectiva.
- Museo Universitario del Chopo.
- Inauguración: 1 de octubre de 2026, 18:00 horas; Sala José María Covarrubias.
- Curaduría: Gerardo Mosquera.
- Dúo: Francisco Casas (1959) y Pedro Lemebel (1952-2015).
- Periodo de actividad: 1987-1993 en Chile.
- Archivo público: selección del Archivo Yeguas del Apocalipsis, producto de una investigación coordinada por Fernanda Carvajal y Alejandro de la Fuente; reúne materiales de 27 prestadores.
- Retrospectiva previa: Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, 20 de enero–19 de abril de 2026; más de 2,000 asistentes a la inauguración.