Lectura 4:00 min
Premios Ariel: En el camino, la gran ganadora de 2026
En su 68.ª edición, la AMACC reconoció a la cinta de David Pablos con seis premios Ariel, incluyendo Mejor Película, y colocó en el centro del debate la necesidad de formar nuevas audiencias y tender puentes dentro de la industria.
Descripción automática
Hacer cine no basta, hay que lograr que se vea. Ese fue el mensaje que resonó en los Estudios Churubusco en la gala de este sábado al celebrarse la 68.ª entrega de los Premios Ariel, ceremonia con la que la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) conmemoró 80 años de historia.
La gran ganadora de la noche fue la cinta En el camino, de David Pablos, que se llevó seis estatuillas, de entre 13 nominaciones, incluyendo el Ariel a Mejor Película, además de reconocimientos para su director, a Osvaldo Sánchez como Mejor Actor, a Mariano López Sosa en Coactuación Masculina, Víctor Miguel Prieto como Revelación Actoral y Ximena Amann por su fotografía, entre otros.
Pero más allá del palmarés, la ceremonia puso sobre la mesa una preocupación que rebasa los premios: la relación entre las películas mexicanas y sus espectadores.
Daniel Hidalgo, presidente de la AMACC, planteó el desafío desde el escenario: “No basta hacer películas. Tenemos que conseguir que sean vistas”. Para el dirigente, la tarea corresponde a toda la comunidad cinematográfica y exige sustituir las divisiones por colaboración: “El cine mexicano no necesita más trincheras, necesita más puentes”.
La formación de públicos apareció así como uno de los pendientes centrales. Hidalgo anunció el interés de la Academia por profundizar sus vínculos con universidades, escuelas e instituciones educativas, con la idea de comenzar desde ahora a formar a los espectadores que acudirán a las salas dentro de las próximas décadas.
La AMACC también reconoció trayectorias fundamentales. El documentalista Oscar Menéndez recibió la Medalla Salvador Toscano 2026, mientras que los Arieles de Oro, por trayectoria, fueron para el director de cine documental Demetrio Bilbatua y la actriz Rosita Arenas.
El palmarés dejó además un dato significativo sobre la relación entre la producción cinematográfica y los mecanismos de apoyo público. De los reconocimientos entregados, 22 correspondieron a diez películas que recibieron algún tipo de respaldo público a través del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) o Ibermedia.
Entre ellas estuvieron La reserva, de Pablo Pérez Lombardini, ganadora de Mejor Ópera Prima y también reconocida en Dirección y Mejor Música Original; La libertad de Fierro, de Santiago Esteinou, como Mejor Largometraje Documental; y O último azul, de Gabriel Mascaro y Tibério Azul, que recibió el Ariel a Mejor Guion Original y Edición.
En el terreno de la animación, Soy Frankelda, de Arturo y Roy Ambriz, obtuvo el premio a Mejor Largometraje de Animación. Diana Sedano fue reconocida como Mejor Actriz por Juana, mientras que Ángeles Cruz recibió el Ariel a Mejor Coactuación Femenina por Las locuras.
Otros premios destacaron el trabajo detrás de cámara: sonido, vestuario, efectos visuales, maquillaje, diseño de arte y edición, disciplinas que suelen permanecer fuera del foco público pero que sostienen la construcción de una película.
En cortometraje, los reconocimientos fueron para Desdoblándome, de Natalia Pájaro, y Teatro secreto, de Diego Martínez Gutiérrez, en animación; Azul, de David Karlak, en ficción, y Las voces del despeñadero, de Víctor Rejón e Irving Serrano, en corto documental.
El Ariel iberoamericano correspondió a Un poeta, del colombiano Simón Mesa Soto.
A ocho décadas de la creación de la Academia, la ceremonia encontró en los premios una manera de mirar hacia atrás, pero también una pregunta hacia adelante. El cine mexicano continúa produciendo historias y cosechando reconocimientos; el reto, como planteó la propia AMACC, es conseguir que esas historias encuentren a quienes habrán de verlas.