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El Museo del Muralismo celebra dos años de ser epicentro de arte público y comunitario
Con cerca de 450 mil visitantes acumulados en su segundo aniversario, el Museo Vivo del Muralismo, de la Secretaría de Educación Pública, consolida su vínculo con los habitantes y visitantes del Centro Histórico capitalino y revierte la balanza: hoy, más del 60% de sus asistentes son nacionales, informa la directora
Museo Vivo del Muralismo
A dos años de su apertura a la visita pública oficial convertido oficialmente en museo, el Museo Vivo del Muralismo (MVM), en la sede histórica de la Secretaría de Educación Pública (SEP), se consolida como uno de los espacios culturales más dinámicos del Centro Histórico de la Ciudad de México, al combinar la preservación del patrimonio muralista mexicano con una amplia programación artística, educativa y comunitaria.
Inaugurado formalmente como museo el 25 de septiembre de 2024, este recinto no solo resguarda la memoria gráfica de la Revolución, con los murales de Diego Rivera, sino que se ha transformado en un dinámico centro de disfrute y aprendizaje para los habitantes del Centro Histórico y sus visitantes que llegan desde otras latitudes.
En entrevista con este medio, la antropóloga Gloria Falcón Martínez, directora del MVM, reflexiona sobre el impacto de estos primeros dos años de gestión, la estrecha vinculación con la comunidad y los retos de un espacio que nació siendo histórico y hoy busca ser entrañable.
Subraya que además de los 450,000 visitantes captados desde su apertura — que ya de por sí es un motivo celebratorio —, un dato revelador que aporta la Estadística de Museos 2025, del Inegi, es que el promedio de permanencia del visitante es de 80 minutos, mucho más de lo que algunos recintos citadinos podrían presumir.
"Nos sorprendió muy agradablemente que el promedio de estancia de los visitantes en el museo es de 80 minutos, lo cual es una barbaridad. Este indicador revela que el público no realiza un recorrido exprés, sino que habita el espacio, dialoga con él y encuentra un ambiente propicio para la contemplación", dice Falcón.
Gloria Falcón Martínez, directora.
Aunado a ello, el recinto ha dejado de ser un polo de atracción mayoritariamente para extranjeros y se va consolidando como un espacio preferido por visitantes nacionales. “Al principio, el 60% de nuestros visitantes era de origen extranjero, hoy esa cifra se está revirtiendo; ya son 62% nacionales y el resto extranjeros”, informa Falcón.
"Siguen llegando muchos extranjeros, pero ya el público nacional es el que más usa el museo, lo cual es muy bueno", apunta.
El retorno a lo comunitario
Ubicado en el emblemático edificio de República de Argentina número 28, el inmueble que fuera el epicentro de la cruzada educativa y artística de José Vasconcelos en el México postrevolucionario dejó atrás la rigidez institucional para abrirse de par en par a la ciudadanía.
Aunque los murales de Diego Rivera, Jean Charlot o Amado de la Cueva siguen siendo un imán indiscutible, la vocación del museo ha trascendido la herencia pictórica. "La idea de abrirlo como un espacio público no solo es para que las personas entren a contemplar la arquitectura, las pinturas o la escultura, sino también que puedan ejercer sus derechos culturales, por ejemplo, de creación", destaca la directora.
A través de convenios de colaboración, colectivos artísticos utilizan las instalaciones para ensayar coreografías o piezas teatrales a cambio de ofrecer funciones gratuitas para el público. Esta sinergia ha permitido que el barrio se apropie del espacio. Desde festivales internacionales de danza contemporánea hasta salas de lectura infantil donde los niños exponen sus propios dibujos emulando a los grandes muralistas, el MVM se ha convertido en un refugio comunitario.
“Hacemos talleres de dibujo para niños y los exhibimos, y notamos que los niñas y las niñas luego regresan para ver si su dibujo aún sigue expuesto”, añade la antropóloga.
Museo Vivo del Muralismo.
Un viaje del siglo XVII a la abstracción contemporánea
El recorrido por el Museo Vivo del Muralismo es un viaje de contrastes y superposiciones históricas. El visitante es recibido en el majestuoso Patio del Trabajo, cuyas paredes resguardan la obra de Diego Rivera dedicada al esfuerzo colectivo en el campo y las minas. Al avanzar, el Patio de las Fiestas revela la convivencia de Rivera con Jean Charlot y Amado de la Cueva.
El complejo, que integra la arquitectura de un antiguo convento de los siglos XVI al XIX y la antigua aduana de la ciudad, alberga joyas como el Salón Iberoamericano —antiguo templo de la Encarnación convertido por Vasconcelos en biblioteca— que resguarda obras de Roberto Montenegro, Luis Nichizawa y Raúl Anguiano. Asimismo, el Teatro Orientación, fundado en 1931, conserva los murales de Federico Canessi y Eric Mosse, símbolos de la educación socialista de la época.
La narrativa histórica se rompe de manera magistral al cruzar hacia el edificio de la aduana, donde el espectador se topa con la fuerza de David Alfaro Siqueiros que pintó en los muros de la escalera “—Patricios y patricidas”—, y la escultura mural abstracta y geométrica de Manuel Felguérez. "Completamente después de tanta narrativa en los murales de Rivera, uno se encuentra con el mural de Felguérez, “Ecuación en acero”,.. otra concepción del arte", detalla la entrevistada.
Salón Iberoamericano. Mural de Montenegro. FRANCISCO DE ANDA
Exposiciones que confrontan la realidad
Además de sus 12 salas de exhibición permanente, el MVM ha destacado en estos dos años por presentar una curaduría temporal que aborda problemáticas y fenómenos sociales urgentes. Entre los hitos de su programación, Falcón Martínez destaca muestras como “Murmullo de los océanos”, del artista César Menchaca, enfocada en la preservación ecológica; “Cascarita Llanera, nahuales en la cancha”, del artista Filogonio Naxín, presentada en el marco de la Copa Mundial 2026, “que reflexionó sobre el futbol como espacio de convivencia y generador de cultura”; y la exhibición de los murales de María Izquierdo, que reivindicó el papel fundamental de las mujeres en el movimiento muralista, enumera la directora.
Actualmente, el público puede apreciar la exposición “Tinta Rebelde”, que reúne el trabajo de destacados caricaturistas políticos y moneros como "El Fisgón" y "Helguera" en su faceta de ilustradores de libros para el Conafe, así como la muestra temporal sobre migración que incluye la escultura de una familia oaxaqueña en una barca y el mural “Desplazamiento”, de Alberto Castro Leñero.
Para celebrar este segundo aniversario, el Museo Vivo del Muralismo abrirá sus puertas en la Noche de Museos de este miércoles 30 de septiembre. Será una jornada de agradecimiento para aquellos que han hecho de este coloso de piedra un espacio vivo, dinámico y, sobre todo, de todos los mexicanos, concluye la directora.
"Patricios y patricidas". Siqueiros.
Museo Vivo del Muralismo
República de Argentina 28, Centro Histórico, Ciudad de México
- Abierto de lunes a domingo (excepto los martes) de 10:00 a 17:30 h
- Entrada gratuita
- Horario especial por Noche de Museos miércoles 30 de septiembre de 2026: de 17:00 a 20:00 h