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Momi Maiga, 72 generaciones de músicos y 22 cuerdas viajan al Cervantino
El músico senegalés, integrante de una familia de djélis y con una gran proyección mundial, llegará por primera vez a México. Opina, en entrevista, sobre las contradicciones de la música en streaming.
Momi Maiga
Antes de que Momi Maiga pudiera explicar qué significa pertenecer a una familia de djélis —los guardianes de la tradición oral y musical de África occidental— ya estaba intentando apropiarse de una kora.
Cuenta que no había instrumento de su familia, una reconocida familia de músicos, que pudiera permanecer demasiado tiempo fuera de sus manos. El don de la música le fue heredado y eclosionó en él desde muy pequeño. Hasta que su tío Solo Cissokho, reconocido intérprete de kora, decidió mandarle construir una propia.
“Desde los 6 años no podía parar de tocar. Antes de tener mi propia kora, me apoderaba hasta de las de mis primos”, cuenta Maiga en entrevista, en un buen nivel de español, puesto que reside en España desde 2019.
Nacido en Gambia y criado desde pequeño en Ziguinchor, en la región senegalesa de Casamance, Maiga pertenece a la familia Cissokho, una dinastía de músicos djélis. Su biografía oficial señala que creció inmerso en el repertorio de la tradición oral mandinka.
La kora es, a primera vista, un instrumento difícil de olvidar: una suerte de arpa construida tradicionalmente con una calabaza cubierta con piel y un mástil del que parten sus cuerdas. En la tradición de África occidental puede tener 21 o 22 cuerdas.
Maiga habla de una herencia familiar de 72 generaciones inmersas en la música. Para él, la tradición no es un repertorio del pasado, sino algo que continúa respirando, exactamente con el mismo instrumento con el que comenzó milenios atrás.
“Yo he tenido la suerte de formar parte de esta familia, de nacer en esta familia y crecer con la música desde pequeño”.
Pues bien, este joven músico que tiene detrás una estirpe legendaria, hoy ha trazado su propio camino hasta llegar a ser reconocido en todo el mundo dentro de las plataformas de música en streaming, en las categorías de world music y jazz fusión.
Y el próximo tramo de su camino será un viaje a través del Atlántico para llegar a México y presentarse el sábado 10 de octubre en el Festival Internacional Cervantino (FIC) con el acto denominado Kairo. Será su primera vez en nuestro país y se dice emocionado porque le han dicho que el público mexicano genera electricidad.
Una tradición que no quiere quedarse quieta
Foto: Especial
El muchacho que comenzó tocando la kora en casa terminó instalado en Cataluña, donde encontró el espacio para construir una música que no se comporta como una frontera.
Su primer álbum, Nio, apareció en 2022. Después llegó Kairo, en 2024, un trabajo en el que la kora convive con violín, violonchelo, percusiones y voz, además de influencias del jazz, el flamenco y la música clásica europea. Su trayectoria incluye colaboraciones con músicos como Seckou Keita, Sílvia Pérez Cruz y Jordi Savall.
En el Cervantino esa mezcla tendrá una traducción particularmente concreta: Maiga llegará acompañado por el percusionista catalán Arnau Figueras, el violonchelista Marçal Ayats y el violinista mexicano Carlos Montfort, quien además produjo musicalmente sus dos discos.
“Mi música si miras es todo una fusión: tomar mi cultura, que es la base, y fusionarla con la música que escucho a mi alrededor”, comenta.
Su apuesta, dice, es que el intercambio con el público electrizante de nuestro país no termine en una etiqueta de “música del mundo”, para delimitar más que universalizar.
“Si escucho la música de México igual me inspira a crear algo que un mexicano puede escuchar y identificarse, tanto como un senegalés también puede escuchar y apropiarse de ella”.
Para Guanajuato prepara un recorrido por sus dos discos, Nio y Kairo. “En vez de presentar solo Kairo, uniremos los dos discos y haremos como un dos por uno”, adelanta.
El otro lado de la música digital
La conversación con Maiga cambia de tono cuando aparece una paradoja contemporánea: la música nunca había viajado tan fácilmente y, al mismo tiempo, los músicos siguen preguntándose cuánta remuneración reciben de ese viaje.
El senegalés reconoce las posibilidades de las plataformas digitales. Gracias a ellas, dice, alguien en México puede escuchar su música sin esperar a que un disco físico atraviese el océano. Pero el modelo también le produce rechazo.
“Todo el mundo puede escuchar la música, pero el otro lado es que los músicos no se benefician de estos abonos de la gente que paga cada mes”, cuestiona.
También señala una contradicción personal: tiene que pagar una suscripción para escuchar su propia música en plataformas.
Su alternativa no es renunciar a lo digital, sino recordar aquello que las plataformas no pueden reproducir: el encuentro físico entre quien toca y quien escucha.
“Lo que vives en directo es algo único y es algo que tiene una conexión tan fuerte que nos da vida a nosotros, a los músicos, y también a la gente que viene a escuchar la música”.
En unos días comprobará esa conexión por primera vez en México. La kora que comenzó a tocar a los seis años llegará a Guanajuato después de haber atravesado Senegal, Cataluña y una buena parte de Europa. Ahora le toca encontrar otro oído.
Presentación en el FIC:
- Sábado, 10 de octubre
- 22:00 horas
- Casa FIC – Trasnoche
- Cuarteto: Momi Maiga (kora y voz), Arnau Figueras Cabáces (percusión), Marçal Ayats (violonchelo) y Carlos Montfort (violín).