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¿Cuándo llegan las almas a la ofrenda? Este es el calendario de Día de Muertos 2026

Del 27 de octubre al 3 de noviembre, la tradición popular establece distintas fechas para recibir a las almas de mascotas, niños y adultos fallecidos.

Alimentos más habituales en la ofrenda de Día de MuertosPexels

Cada año, durante los últimos días de octubre y los primeros de noviembre, millones de familias mexicanas preparan sus ofrendas para recibir simbólicamente a sus seres queridos fallecidos. Sin embargo, de acuerdo con las tradiciones populares del Día de Muertos, no todas las almas llegan el mismo día: existen fechas dedicadas a las mascotas, los niños, los adultos y las personas que murieron en circunstancias trágicas.

Aunque las celebraciones principales se realizan el 1 y 2 de noviembre, el calendario popular comienza desde el 27 de octubre y se extiende hasta el 3 de noviembre, cuando algunas familias despiden a las ánimas y retiran sus altares.

El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han documentado que estas costumbres varían entre las comunidades del país, por lo que no existe un calendario único que se siga de manera idéntica en todo México.

¿Qué día llegan las almas a la ofrenda en 2026?

De acuerdo con una de las versiones más difundidas del calendario tradicional de Día de Muertos, las fechas para recibir a las almas son las siguientes:

27 de octubre: llegan las mascotas fallecidas. Esta fecha se ha popularizado para recordar a los animales de compañía. Algunas familias colocan fotografías, juguetes, agua y los alimentos favoritos de sus mascotas.

28 de octubre: llegan las personas que murieron de forma trágica. Se dedica a quienes perdieron la vida en accidentes, hechos violentos u otras circunstancias repentinas. En algunas tradiciones se enciende una veladora para guiarlos.

29 de octubre: se recuerda a las almas olvidadas. En algunas versiones del calendario, este día se dedica a las personas fallecidas que no tienen familiares que las recuerden o les coloquen una ofrenda.

30 de octubre: se recuerda a las almas solitarias o desamparadas. Algunas costumbres destinan esta fecha a quienes murieron sin familiares cercanos o no tienen a alguien que prepare un altar en su memoria.

31 de octubre: llegan las almas de los niños que murieron sin ser bautizados. En determinadas tradiciones de influencia católica, esta fecha se relaciona con los llamados limbitos, aunque su significado y celebración cambian según la región.

1 de noviembre: llegan las almas de los niños fallecidos. Coincide con el Día de Todos los Santos y se conoce popularmente como el Día de los Angelitos. Las ofrendas pueden incluir juguetes, dulces, frutas y otros objetos que disfrutaban los pequeños.

2 de noviembre: llegan las almas de los adultos fallecidos. Es el Día de los Fieles Difuntos y la fecha principal para recordar a los familiares adultos. Los altares suelen incluir sus alimentos y bebidas preferidos, fotografías, flores de cempasúchil y veladoras.

3 de noviembre: despedida de las almas. En algunas familias y comunidades se considera que los difuntos concluyeron su visita, por lo que comienza el retiro de las ofrendas.

Este calendario es una referencia de las creencias populares, no una regla religiosa ni una tradición uniforme. Por ejemplo, en comunidades como San Andrés Mixquic, en la Ciudad de México, se acostumbra recibir a las almas de los niños desde el 31 de octubre y a las de los adultos el 1 de noviembre.

¿Cuándo se debe poner la ofrenda de Día de Muertos?

Aunque no existe una fecha obligatoria para instalar el altar, el INAH señala que las familias suelen comenzar los preparativos durante los días anteriores al 1 de noviembre, con la intención de tener todo listo para recibir a sus difuntos.

Por su parte, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) explica que, según algunas tradiciones, la ofrenda se coloca entre el 29 y el 30 de octubre y permanece hasta el 2 o 3 de noviembre, dependiendo de las costumbres de cada región.

En los hogares donde se recuerda a las mascotas fallecidas desde el 27 de octubre, el altar puede prepararse con mayor anticipación.

¿Qué elementos debe llevar una ofrenda y cuál es su significado?

El INAH explica que, aunque las ofrendas presentan diferencias regionales, existen elementos que se repiten en buena parte del territorio mexicano.

Entre ellos destacan las fotografías de los seres queridos, que permiten dedicarles el altar; las veladoras, cuya luz simboliza el camino de regreso a casa; y el agua, que se ofrece para aliviar la sed de las almas después de su recorrido.

También se utilizan flores de cempasúchil para marcar el camino hacia la ofrenda, así como incienso y copal para aromatizar el espacio.

Los alimentos tienen un papel central, pues las familias acostumbran colocar los platillos y bebidas que disfrutaban sus seres queridos. A ellos se suman el pan de muerto, las calaveritas de azúcar, el papel picado y diversos objetos personales.

¿Por qué algunas almas llegan antes que otras?

La diferencia entre las fechas está relacionada con las creencias de cada comunidad y con la combinación de tradiciones indígenas y católicas.

Por ejemplo, el INAH documenta que, en la celebración otomí de Gotû, los llamados angelitos llegan al mediodía del 31 de octubre y se despiden a la misma hora del 1 de noviembre.

Posteriormente, al mediodía del 1 de noviembre, se recibe a las almas de los adultos, cuya visita concluye el 2 de noviembre por la noche.

En otras comunidades las fechas son diferentes. El Museo Nacional de Antropología documenta que, en Cruz Blanca, Veracruz, el 18 de octubre se dedica a quienes murieron de forma violenta, mientras que las principales celebraciones para niños y adultos se realizan entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre.

Estas diferencias muestran que el calendario de Día de Muertos no responde a una sola interpretación, sino a las prácticas culturales y religiosas que se han conservado a través de generaciones.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoce las fiestas indígenas dedicadas a los muertos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2008.

De acuerdo con el organismo, la celebración representa el retorno transitorio de los familiares fallecidos al mundo de los vivos y coincide con el final del ciclo agrícola del maíz.

Así, más allá de las fechas específicas, las ofrendas de Día de Muertos representan una forma de mantener viva la memoria de quienes fallecieron y fortalecer los vínculos familiares mediante una de las tradiciones más representativas de México.

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