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Arte e Ideas

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Diego Petersen escudriña en el pasado que nos habita

En su nueva novela, “El infierno de la inocencia”, el periodista y escritor traza una genealogía que atraviesa migraciones desde Europa, cambios políticos, hostilidades y un recetario que parecen narrar una historia más personal que, sin embargo, terminan contando los trazos hacia del México contemporáneo.

Diego PetersenFoto EE: HUGO SALAZAR

“Cuando uno es joven uno piensa que está creando una identidad propia, pero conforme te vas haciendo viejo te das cuenta de que lo propio está marcado por muchísimas cosas que tú no decidiste (...) El pasado nos marca más de lo que creemos”.

La reflexión de Diego Petersen Farah sirve como puerta de entrada a “El infierno de la inocencia”, su nueva novela, publicada recientemente por Tusquets en México. En ella, el escritor y periodista parte de una investigación que realizó en Guadalajara entre 2003 y 2004, a propósito de los 30 años del secuestro y asesinato del empresario Fernando Aranguren (sucedido en 1973), pero conforme va avanzando el trabajo, la novela desplaza aquella pesquisa hacia un territorio distinto: el de la memoria familiar y las formas íntimas en que la historia se instala en las personas.

La novela sigue a Ernesto, quien vuelve a Guadalajara para acompañar a su abuela en el camino hacia una muerte que se le negaba. Después de ella, entre papeles, relatos familiares y recetas, Ernesto comienza a reconstruir un pasado hecho tanto de recuerdos como de silencios. La genealogía que emerge de esta nueva motivación de Petersen Farah atraviesa un ramillete de migraciones, cambios sociales y políticos que terminan siendo reminiscencias del México contemporáneo.

Una historia familiar para contar un país

“Ésta es la primera de las cinco novelas donde no aparece ningún periodista”, cuenta Petersen en entrevista. Pero la ausencia no significa abandonar las herramientas de su oficio: investigar, rastrear testimonios y reconstruir lo que ocurrió siguen operando debajo de la ficción.

Creo que hay cosas que ni la Historia ni el periodismo pueden narrar como lo hace la novela”, señala el también columnista sobre el paralelismo entre los oficios que ejerce.

“La ficción nos permite imaginar cómo se siente, cómo se sufre, cómo se sobrevive a los sucesos de la historia. Yo digo que la novela en ese sentido es un género que permite entender la historia de una manera distinta, no diría que mejor”.

Esa consideración permite en su novela que la historia nacional aparezca no desde sus grandes protagonistas, sino desde las familias que la atraviesan. Petersen utiliza anécdotas propias y ajenas como materia prima, pero sin convertir su obra en una reconstrucción autobiográfica. En cambio, separa, combina e inventa personajes para hacer visible la tensión entre dos tradiciones que le interesaba confrontar, el conservadurismo católico y el liberalismo, y su confluencia en la Guadalajara de la convulsa década de 1970.

Sin embargo, precisa, “éste no pretende ser un libro de historia. Es una manera de entender la historia del siglo XX en México a través de personajes que la viven y la sufren, y la actúan en muchos sentidos”.

Migrar también es cambiar de identidad

“El infierno de la inocencia” es también una genealogía que cruza territorios y generaciones. La migración de sus personajes se convierte en una experiencia que no sólo modifica el lugar donde se vive, sino también aquello que una familia conserva, transforma o deja atrás.

La novela mira hacia los desplazamientos del siglo XIX, pero encuentra allí una tensión reconocible en el presente: la necesidad de abandonar un lugar mientras se conserva una relación afectiva con él.

“El migrante solo compra el boleto de ida. Y, sin embargo, deja el corazón en su lugar de origen. El migrante siente un amor-odio con su tierra porque lo expulsó, pero allí siguen estando sus primeros rasgos de identidad. Era un tema que también me interesaba meter en la novela, la tensión que viven los migrantes, en este caso del siglo XIX, pero que es la misma que viven los migrantes del siglo XXI”, subraya.

La novela conecta así historias familiares de distintos orígenes con una idea más amplia: las sociedades se transforman también por aquello que reciben. Por eso mismo, porque todos somos seres susceptibles al movimiento, Petersen explica que no concibe la identidad personal y compartida como una pieza inmóvil y estéril, sino como un proceso de incorporación de lo ajeno, de lo nuevo, de ese cambio constante al que estamos supeditados.

Después de todo, expone, “los procesos de asimilación de lo ajeno son lo que crea y le da forma a la civilización”.

El recetario como memoria

Entre esas formas de herencia transgeneracional y transfronteriza, la cocina ocupa un lugar particular, tanto así que no es únicamente un elemento cotidiano dentro de la novela: funciona, más bien, como una vía para preguntarse qué permanece de una generación a otra cuando incluso los recuerdos comienzan a perderse.

“Creo que la parte identitaria es mucho más femenina. De ahí que una de las voces principales de la historia sea femenina. Fue una decisión arriesgada y complicada (...) Pero me pareció que para transmitir esa parte de identidad tendría que ser a través de una mujer. Por otro lado, que el personaje principal (Ernesto) sea cocinero es una forma, sin tenerlo consciente, de afianzarse con la familia de su madre, a la cual tiene absolutamente perdida”.

En ese sentido, la cocina no aparece separada de la migración ni de la genealogía: es una de las formas concretas en que una familia conserva aquello que la distingue mientras incorpora ingredientes, prácticas y costumbres de otros lugares.

Petersen lo resume desde su propia experiencia como escritor: conforme pasa el tiempo, aquello que parecía una identidad elegida revela una cantidad de decisiones tomadas mucho antes de que uno pudiera elegirlas. Se llama herencia e identidad.

El infierno de la inocencia

  • “El infierno de la inocencia” 
  • Diego Petersen Farah 
  • Año: 2026 
  • Páginas: 392 
  • Impreso: 398 pesos 
  • Digital: 279 pesos

La bibliografía de Diego Petersen 

  • Los que habitan el abismo (Booket, 2014) 
  • Casquillos negros (Tusquets, 2017) 
  • Malasangre (Planeta, 2019) 
  • El chacal (Planeta, 2022) 
  • El infierno de la inocencia (Tusquets, 2026)

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