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Arte e Ideas

Lectura 7:00 min

Los distintos pasados que un presente tiene

José Mariano Leyva presentará su novela "Imbéciles anónimos" en el Palacio de Bellas Artes el domingo 9 de octubre.

En Imbéciles Anónimos un grupo de individuos desavenidos y un asesinato que trastoca la realidad se convierten en la plataforma a través de la cual José Mariano Leyva plantea una fractura generacional. La reunión de los personajes de Imbéciles Anónimos (Mondadori, 2011; Premio Nacional de Literatura José Rubén Romero 2009) empieza como un diálogo de sordos que termina en una comunión más profunda de lo que cualquiera hubiera esperado o querido .

Leyva (Cuernavaca, 1975), autor de El complejo Fitzgerald libro de ensayos en el que explora el paradigma de los jóvenes escritores del siglo XX , esboza en su novela los distintos pasados que un presente tiene . En entrevista, el autor conversa sobre el desarrollo del libro y su visión de la contemporaneidad.

Por el tratamiento de temas recurrentes entre ellos, el nihilismo, el individualismo y la apatía , Imbéciles Anónimos se percibe como la reflexión novelada de los planteamientos expuestos en El complejo Fitzgerald. ¿Concibes al volumen de ensayos como el andamiaje teórico de tu primera novela?

Sin duda son libros hermanos, en la medida que fueron concebidos en un mismo periodo de tiempo y bajo preocupaciones similares. Sin embargo, Imbéciles Anónimos, como novela, es un texto mucho más íntimo, incluso dolido. Lo que en El complejo se ve de manera general como grupo, como generación , en Imbéciles aparece de manera individual. Muchos de los personajes de la novela tienen rostro y responden a características de gente cercana. Real. Por lo tanto, no sé si los ensayos son un andamiaje teórico, aunque puede ser; o bien, puede ser lo contrario: que las inquietudes personales que aparecen en Imbéciles hayan sido el motor para escribir los ensayos de El complejo.

¿Cómo surgió la idea de reunir a un grupo de amigos Imbéciles bajo el apelativo de Los Imponderables , un juego de palabras que se mantiene a lo largo de toda la novela y un mote que uno de tus personajes plantea después de un episodio de hiperviolencia para burlarse de alguien que se cree el mejor y apenas rebasa la mediocridad ?

De entrada, Imponderable suena a muchas cosas: Insuperable, Inefable, o bien a un Imperdonable lo que nos remitiría a la película dirigida por Clint Eastwood que también habla de un grupo de amigos que juegan a ser héroes desde su mediocridad . Luego aparece el verdadero significado: un imponderable es un elemento que por más que calculas, no sale como lo habías esperado. Y ésta es la otra parte de la novela: un grupo de amigos que crece, que primero cree que tiene todo bajo control y, al final de cuentas, su propia vida se empecina en demostrarles lo contrario.

En un pasaje de Imbéciles Anónimos planteas al posmodernismo como la era de la anestesia y lo calificas como cavernícola . ¿Piensas, como Jean-François Lyotard, que el conocimiento posmoderno refina nuestra sensibilidad a las diferencias e incrementa nuestra tolerancia de la inconmensurabilidad ?

Esa es una visión muy atractiva de la realidad. No está mal: es reconfortante. Yo, por desgracia, soy un poco más pesimista. De entrada el personaje que hace hincapié en su tiempo lo hace desde un punto de vista histórico que lo lleva a la frustración. Como dice Jeff Chang, pareciera que los nacidos en los 70 ya somos pos-todo: posmodernistas, pos derechos civiles, posestructuralistas, postfeministas. Ni siquiera somos Generación X. Venimos después. Y eso que llegó más tarde creo que tiene que ver con adormecimiento más que con sensibilidad. Habituación a ciertas barbaries cotidianas. Indolencia más que tolerancia frente a la otredad. Lo que erróneamente suele pensarse es que estas deleznables características son responsabilidad de una franja generacional concreta: nosotros. Somos imbéciles por mérito propio y listo. Rara vez ven estas características como consecuencia de un devenir histórico. De un pasado que ha machacado demasiadas cosas, que ha manoseado para sacar provecho personal hasta lo más sublime. Me sorprende que se sorprendan de que no nos interese la política, las ideologías. ¿Se han dado cuenta de lo que la historia del siglo XX ha hecho con ellas?

¿Concebiste a tus personajes, desde un inicio, en función de la impasibilidad de ánimo y la indolencia ideas aunadas a cierta obsesión por la decadencia y pensadas como características generacionales?

Mis personajes sí fueron pensados desde un principio como íconos de mi tiempo. Denominadores comunes que he visto repetidos en algunos amigos, conocidos también. Sin embargo, la intención también era aglutinar varias virtudes que parecieran humanas. Cierto es que están exagerados con todo propósito, pero intenté evitar la caricatura. Hacerlos los más reales que pude.

No creo, por otra parte, que sólo sean impasibles. Más bien individualistas: cada uno tiene un orbe privado con el que se emocionan, e interpretan el mundo de los demás: la cocaína, la gerontofilia, la bisexualidad o el feminismo. Sin embargo, sus convicciones a veces son tan rotundas que los separan del resto del mundo.

Fumabas durante la redacción de la novela. Ahora, después de su publicación y tras dejar el cigarrillo, ¿cómo percibes el capítulo titulado Posthumanismo , en el que planteas una disminución del consumo de nicotina análoga a una soledad tranquilizadora ?

Ese capítulo es sobre todo de las renuncias. El personaje está convencido que crecer, llegar a ser un adulto pleno, es un asunto de renunciar a muchas cosas. Al cigarro, al alcohol, pero también a los afectos más profundos. Como si la madurez fuera sinónimo de depresión. De perder algo que no va a regresar jamás. Pero lo que creo que puede ser interesante es intentar saber por qué el personaje está convencido de eso. Tal vez sea un sino de su época. Tal vez el sometimiento proviene de la rutina. Tal vez sabe que está a punto de extinguir su última rebeldía. ¿Es un asunto de crecer, de madurar o de pertenecer a una época?

Hoy que ya no fumo, sigo sin poder responder esas mismas preguntas. No sé si dejé de fumar por miedo, cansancio o hartazgo. No sé si eso es madurar o todo lo contrario: rendirse.

¿Qué determinó el soundtrack de la novela, que incluye, entre otros, temas de la compilación Soft & Suave 2 Riding Session , de The Chemical Brothers y de Thievery Corporation?

Y Prodigy, sobre todo Prodigy. Es la música con la que me identifico. La que me gusta, por lo tanto algo así como el soundtrack de mi literatura. En más de un caso menciono dentro de la novela la música que estaba escuchando mientras la escribía. Son intromisiones agradables. La potencia de un beat sintético me dice mucho. Algunas veces incluso me aclimata para narrar algunas escenas.

¿Por qué elegiste tu ciudad natal Cuernavaca como escenario de la novela?

La novela habla también de los distintos pasados que un presente tiene. El adulto como consecuencia del tipo de niñez que tuvo. La madurez inevitable consecuencia de la inocencia. Mi infancia la pasé en Cuernavaca, y pensé que el momento en el que los personajes deciden comenzar a ser adultos, debía suceder en un entorno que tuviera mucho que ver con el pasado. Con la Infancia. Con Cuernavaca. Además, la casa donde suceden varios de los eventos es una casa que sí existe. Está ahí como testigo mudo, sola, en medio de una barranca.

agarcia@eleconomista.com.mx

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