Buscar
Arte e Ideas

Lectura 4:00 min

Edulcorada pero con buenas voces

La ópera se presenta con notorias en el vestuario y la escenografía, pero muy bien en lo musical.

Manon en Bellas Artes es una puesta en escena con excelente canto –sobre todo y no únicamente–, por las voces de la talentosa soprano María Katzarava y del brillante tenor Arturo Chacón-Cruz. Aunado esto a la estupenda música, es un montaje que, sin ser un fracaso, no alcanza a ser redonda por notorias fallas en el vestuario y la escenografía, que hacen que por momentos resulte edulcorada y empalagosa.

Notamos, eso sí, a un Arturo Chacón (Des Grieux) muy maduro, bien plantado, haciendo un papel que le gusta, con esa voz varonil, potente, pero al mismo tiempo tierna y fresca.

En cuanto a María –siempre tan talentosa, con voz y técnica insuperables–, esta vez la vimos un poco apagada, al grado que el aria cumbre de Manon, Adieu, petite table ( Adiós, mesita ), pasó sin pena ni gloria, con pocos aplausos.

CONDUCTA INCONVENIENTE

Esta puesta en escena de Manon, en la versión de Jules Massenet, se está presentando en el marco del XXX Festival Centro Histórico México. Y trata de las aventuras y desventuras de una chica francesa muy bella y sensual, cuyos padres la han enviado a un convento dada su conducta inconveniente . Pero la familia ingenuamente piensa que su hija los obedecerá, sin saber que en la estación de Amiens conocerá a un joven rico con el cual escapará a París. Y de ahí arrancan las aventuras… después vendrán las desventuras, cuando se les acabe el dinero.

Manon (una derivación de María, en francés) es un personaje femenino muy gustado, del que existen al menos tres óperas dedicadas a este delicioso personaje que combina ingenuidad con la perversidad más completa. A Manon la guía el dinero, el lujo, las comodidades, la vida fácil y, sobre todo, la premisa de vivir el momento, porque el pasado ya se ha ido y el futuro no existe.

Otro atractivo de Manon es que tiene sus réplicas en el presente. En EU existen Las Betches, mujeres de clase alta, universitarias, quienes comulgan con la idea del placer como fin supremo (alcohol, sexo, drogas, consumismo desaforado, desapego hacia el dolor de los demás).

CHAVA LOCA Y MALVESTIDA

Esta línea hedonista es la que dejaron de lado Antonio Algarra, en la dirección de escena; Félida Medina, en el diseño de escenografía e iluminación, y Cristina Sauza, en el diseño de vestuario. Nos ofrecieron su versión de Manon como chava loca.

En cuanto al vestuario, está fatal. Se supone que en el atuendo las mujeres buscan resaltar lo bello y ocultar los defectos, pero en el caso de la Katzarava las vestuaristas funcionaron exactamente al revés.

María Katzarava, que es muy bella, se vio luciendo vestidos de quinceañera como comprados en La lagunilla: chillones, corrientes, mal adaptados a su figura. No se vale. Ella es una de nuestras mejores cartas en el mundo por su voz y talento, y no la pueden vestir como piñata.

En cuanto a la escenografía que anunciaron como minimalista, aunque no es mala, es muy desigual. En la capilla de Saint- Sulpice hay arte, creatividad, pero lo demás es horrible. Por ejemplo, la mesa de juegos del hotel Transilvania, parece broma que jueguen tantos hombres ricos y nobles en una mesita que parece comprada en un tianguis.

El trabajo del coro fue satisfactorio, lo mismo que el de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes. Hubo otras voces admirables como las de Armando Gama, Zayra Ruiz, Lydia Rendón y Claudia Cota. En fin, la fiesta terminó en medio de la gritería del público a quien gustó la función.

ricardo.pacheco@eleconomista.mx

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas