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Arte e Ideas

Lectura 4:00 min

De santos, robots ?y aliens de Saturno

Recomendamos tres exposiciones en el DF.

Está divertida la escena del arte contemporáneo en la ciudad. Por lo menos lo está en tres museos que se han distinguido no sólo por hacer exposiciones entretenidas sino también de calidad. En el de San Ildefonso, el Tamayo y el Carrillo Gil, eso que se llama arte actual y que muchas veces parece que nació muerto y que le falta sentido del humor, goza de buena salud.

Michael Landy: rezanderos de cuerda

Son intimidantes las piezas de la exposición de Michael Landy en San Ildefonso. Si, como esta reportera, usted le tiene fobia a los autómatas y las estatuas, Santos vivientes quizá no será la experiencia deliciosa que puede ser.

Matizo: la verdad es que, a pesar del miedo, se disfruta de esos robots enormes y móviles que Landy creó a partir de material de desecho. Basado en las pinturas antiguas de santos crea sus robots el artista inglés. Landy, miembro de la famosa generación de los YBA, Young British Artists, a la que también pertenecen famosos iconoclastas como Damien Hirst y Tracy Emin, se divierte recreando esas muertes ultradramáticas y épicas, y por eso mismo potencialmente cómicas, de tanto martir retratado en el Renacimiento. Son robots altos, grandes, como arrancados del fresco de una capilla de Florencia. La peculiaridad es que no tienen rostro, sólo cuerpo. Elija usted a su santo patrono favorito y hágalo bailar.

Recorrer Santos vivientes, donde el espectador le da cuerda (de algún modo) a estos mártires rezanderos es de lo más hilarante. Qué bien reírse en un museo.

Museo de San Ildefonso.

Justo Sierra 16, Centro Histórico.

Martes 10 am a 8 pm.

Entrada: $45.

Micromegas: un alien nos visita

En el Tamayo, tan visitado en estas fechas por las exposiciones de Yayoi Kusama y Sophie Calle, hay una pequeña sinfonía. El maestro es Pablo Vargas Lugo y su exposición se llama Micromegas, como la novela de ciencia ficción de Voltaire (sí, ciencia ficción en el siglo XVIII).

En Micromegas, la novela, el protagonista es un joven de un planeta que orbita una estrella lejana; un alien de siete leguas de altura y 450 años que, como todo adolescente, es curioso. Su curiosidad lo lleva a él y a un amigo de Saturno a visitar la Tierra. Voltaire usa la distancia de los personajes para escribir una sátira acidísima del estado de las cosas en Europa.

A partir del libro, de esta idea del neófito que acaba siendo sabio y de la noción de ser un outsider, Vargas Lugo crea obras sencillas pero inteligentes, porque demandan del espectador atención y un buen poder de observación. Objetos incompletos, como hojas de papel o alfombras, performances en sitios arqueológicos y posesiones en espacios diversos en el Tamayo conforman la mayor parte de Micromegas. La idea es volverse en el extranjero que ve con diversión e intriga lo que para otros es de lo más normal. Y es que visto de cerca, nada es normal.

Museo Tamayo.

Reforma y Gandhi, Chapultepec.

Entrada: $19.

Sueños de cafeína y otros estados alterados

Hay arte que parece producto de haber tomado una sobredosis de café. Ese estado de nervios y euforia se alcanza a percibir en Estados alterados de conciencia, la exposición de Enrique Rosas en el Carrillo Gil.

Rosas cruza fronteras: ¿Esto es arte o innovación tecnológica? Estos armatostes dignos del museo de Nikolai Tesla, ¿qué hacen en un museo de arte contemporáneo?

Son preguntas pertinentes y que intrigan. El mexicano Rosas no da una respuesta unívoca. Pero de que jugar con sus máquinas es entretenido, sin duda.

Museo Carrillo Gil.

Revolución esquina Altavista,.

Guadalupe Inn.

Entrada: $19.

concepcion.moreno@eleconomista.mx

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