Reducir la jornada laboral sí, pero ¿y la cultura del trabajo para cuándo?

Redacción El Economista

Confundir el tiempo de trabajo con el compromiso laboral y el desempeño, celebrar las jornadas extensas y el agotamiento, es quizá la muestra clara de que una semana laboral de 40 horas no sólo conlleva un cambio legislativo, sino una transformación de las culturas organizacionales.

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