La coincidencia del Gran Premio de México con las celebraciones de Día de Muertos abre una oportunidad para la industria restaurantera capitalina, que enfrenta un consumo debilitado y mayores costos de operación.
La coincidencia del Gran Premio de México con las celebraciones de Día de Muertos abre una oportunidad para la industria restaurantera capitalina, que enfrenta un consumo debilitado y mayores costos de operación.