Jefe del BPI advierte que alza de deuda y cambios en mercados podrían complicar respuesta a crisis

El Banco de Pagos Internacionales (BPI) señaló que el contexto de la próxima crisis está cambiando rápidamente.

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Pablo Hernández de Cos es uno de los principales candidatos para suceder a Christine Lagarde como presidente del BCE. foto: reuters

Reuters

Los bancos centrales seguirán desempeñando un papel fundamental en la gestión de futuras crisis financieras, pero el aumento de la deuda pública y otros cambios podrían hacer que su tarea resulte más difícil y controvertida, dijo este lunes el presidente del Banco de Pagos Internacionales (BPI).

En una intervención en Viena, Pablo Hernández de Cos —uno de los principales candidatos para suceder a Christine Lagarde como presidenta del Banco Central Europeo (BCE) el año que viene— señaló que la sucesión de crisis de los últimos 20 años había demostrado la importancia de una actuación rápida de los bancos centrales para sofocar la agitación de los mercados.

Sin embargo, señaló que el contexto de la próxima crisis está cambiando rápidamente.

Los niveles de deuda pública se sitúan cerca de los máximos registrados desde la Segunda Guerra Mundial en muchas economías, mientras que los déficits presupuestarios siguen siendo altos y se prevé que las presiones fiscales persistan.

Esto podría dificultar a los bancos centrales la distinción entre una disfunción del mercado que requiere intervención y las preocupaciones legítimas de los inversionistas sobre las finanzas públicas.

"Si las disfunciones del mercado amenazan la estabilidad financiera o la transmisión monetaria, los bancos centrales deben intervenir", dijo Hernández de Cos.

"Pero cuando la deuda es elevada y las necesidades de financiación pública son grandes, incluso una operación bien diseñada puede interpretarse desde una perspectiva fiscal".

El director del BPI hizo las advertencias en un contexto de fuerte aumento reciente de los rendimientos de los bonos en el mundo y en un momento en que la explosión del diferencial entre los rendimientos franceses y los de Alemania, con calificación AAA, reaviva los recuerdos de la crisis del euro.

Hernández de Cos también destacó la creciente influencia de las denominadas "instituciones financieras no bancarias", como los fondos de cobertura, los fondos de pensiones y las gestoras de activos, que se han convertido en importantes tenedores de deuda pública.

Aunque en épocas normales contribuyen a la liquidez del mercado, su uso del apalancamiento y el financiamiento basado en el mercado puede amplificar las tensiones en periodos de agitación, afirmó, señalando como ejemplos la “carrera por el efectivo” de marzo del 2020 en los mercados de bonos del Tesoro de Estados Unidos y la crisis del mercado de bonos del Estado británico del 2022.

Afirmó que la respuesta del Banco de Inglaterra “ofrece un modelo” de cómo los bancos centrales deberían utilizar las compras de activos como herramienta para combatir las crisis.

Según él, los plazos y los importes de compra estrictamente limitados, así como unos mecanismos claros de comunicación y gobernanza, funcionaron bien, aunque también advirtió que, en una crisis más grave y prolongada, “ese compromiso podría no resultar creíble”.

Añadió que la banca en línea, las redes sociales, las monedas estables y la Inteligencia Artificial podrían acelerar el desarrollo de futuras crisis. Las rápidas retiradas de fondos en línea y la rápida difusión de la información, incluida la desinformación, podrían obligar a los responsables políticos a reaccionar con mayor rapidez que en el pasado.

Sostuvo que sería necesaria una regulación más estricta de las entidades no bancarias y las tecnologías financieras emergentes para limitar el riesgo moral y preservar la eficacia de las herramientas de gestión de crisis de los bancos centrales.

“Los bancos centrales tienen un papel clave que desempeñar, pero también lo tienen los reguladores y los gobiernos”, afirmó Hernández de Cos, añadiendo que la “cooperación global” sigue siendo crucial.

“Las líneas de swap de los bancos centrales siguen siendo fundamentales para estabilizar el sistema financiero mundial en momentos de grave crisis”.

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