GB rediseñará la tasa Libor en busca de limpiar imagen

El anuncio de una reforma de la tasa interbancaria Líbor, muestra la determinación de las autoridades británicas para mejorar la imagen de la City y de sus banqueros.

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El anuncio de una reforma de la tasa interbancaria Líbor, en el centro del escándalo por manipulación que decapitó Barclays y afecta también a otros bancos, muestra la determinación de las autoridades británicas para mejorar la imagen de la City y de sus banqueros.

"Hoy pulsamos el botón reiniciar", declaró este viernes Martin Wheatley, uno de los directores de la Autoridad de Servicios Financieros (FSA) británica, encargado por el gobierno de diseñar la reforma del Líbor, en un discurso muy esperado.

Wheatley denunció un "sistema roto" y urgió a una "revisión total" de esta importante tasa que condiciona más de 300.000 millones de dólares de productos financieros y tiene incidencia en los préstamos a los hogares y las empresas.

La reforma debería otorgar también la fijación del Líbor a una nueva institución independiente, en reemplazo de la Asociación de Banqueros Británicos (BBA), que "claramente ha fracasado", según el director.

La tasa, hasta ahora no reglamentada, será regulada por la FSA que podría sancionar e incluso hacer encarcelar a los culpables de manipulaciones.

"La ciudadanía ha perdido confianza en los bancos" y "debemos restaurarla. La población quiere que la gente que cometió esos delitos pague por ellos", insistió Wheatley en la Radio 4 de la BBC.

El escándalo del Líbor estalló a finales de junio cuando Barclays anunció que iba a pagar el equivalente de 290 millones de libras (470 millones de dólares, 360 millones de euros) de multa para poner fin a una investigación de los reguladores británico y estadounidense en un caso de manipulación del Líbor y del Euríbor, su equivalente europeo.

Escándalo en varios países

El escándalo, que condujo a la dimisión del presidente y del consejero delegado de Barclays, está siendo investigado en varios países, incluido Estados Unidos, y afecta también a otros bancos.

Stephen Hester, el máximo dirigente del Royal Bank of Scotland, otro peso pesado del sector financiero británico, dijo esta semana que calculaba tener que pagar multas que representarían "mucho dinero".

Con los nuevos criterios técnicos, el cálculo del Líbor deberá incluir datos objetivos sobre los préstamos realizados entre las entidades para reducir las posibilidades de manipulación. Hasta ahora el panel de bancos encargado de fijar el Líbor lo hace en base a tasas a las que estima poder prestarse dinero.

La reforma en 10 puntos de Wheatley todavía debe ser aprobada por el gobierno del primer ministro David Cameron, que calificó el caso del Líbor de "escándalo indignante".

"La autorregulación del Líbor ha fracasado" y es "otro ejemplo del sistema reglamentario roto que el gobierno se ha comprometido a reparar", reaccionó el viernes el secretario de Estado del Tesoro, Greg Clark.

El gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, pidió por su parte que la reforma se aplique "lo más rápidamente posible".

Aunque los conservadores históricamente se han mostrado más dispuestos a defender los intereses de la City que a denunciar sus excesos, ahora deben reformarla para mejorar la imagen de un sector que pesa mucho en la economía del país.

Sobre todo por la presión de una opinión pública e incluso de unos accionistas cada vez más críticos con unos banqueros que cobran bonus millonarios en un contexto de recesión y de austeridad.

El sector financiero nunca tuvo tan mala reputación en el Reino Unido pues, además del escándalo del Líbor, en los últimos meses se revelaron también otros casos de ventas fraudulentas de productos financieros a particulares o a la pequeña y mediana empresa.

Según datos publicados el jueves por la FSA, las denuncias contra las empresas del sector financiero aumentaron un 59% en el primer semestre de 2012.

RDS

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