Buscan cárcel para extorsionadores que cobren derecho de piso
Una propuesta en la Asamblea Legislativa del DF propone poner de tres hasta seis años de prisión a quienes exijan a los comercios dinero a cambio de protección.
En la Asamblea Legislativa se pretende reformar el Código Penal del Distrito Federal y crear otra agravante al delito de extorsión. Se impondrá de tres hasta seis años de prisión a quienes exijan a los comerciantes dinero a cambio de protección o permiso para poder trabajar, es decir, los que se conoce como derecho de piso .
La propuesta formulada por el perredista Leonel Luna establece la necesidad de integrar esta agravante, pues en la ciudad de México este tipo de extorsión a comerciantes establecidos y ambulantes ha sido recurrente.
La iniciativa de ley pretende agregar un párrafo al artículo 236 del Código Penal, se incrementará (la pena) cuando se obtenga un lucro económico a manera de cuota o pago para permitir la realización de la actividad comercial , es la propuesta de redacción.
De acuerdo con el diputado promovente de la iniciativa, Leonel Luna, es innegable que la extorsión se encuentra íntimamente vinculada con la sobrevivencia de grupos delictivos, que a través de los recursos obtenidos por este medio, se fondean o capitalizan con el objeto de sufragar a su vez, la comisión de otros ilícitos.
Cada vez de forma más frecuente, la ciudad de México, tanto por su extensión como por el número de sus pobladores, genera un flujo comercial de todo tipo, así han proliferado desde grandes plazas comerciales, pequeños negocios, en todos y cada uno de los giros en que puedan ser comercializados tanto de bienes como de servicios . Sin embargo, todos ellos son vulnerables a las prácticas delictivas, dijo.
Explicó que la modificación al Código Penal no implica legitimar el comercio informal, sólo se da seguridad a los ciudadanos que son presa de extorsiones.
El comercio (informal) no debe ser tomado como pretexto por los grupos delictivos para favorecer sus organizaciones y fines delictivos , indicó.
jreyes@eleconomista.com.mx