Apuesten por México: EAZ

Marco A. Mares | Ricos y poderosos
El gobierno de México atraviesa uno de los momentos más difíciles en muchos años.
Está colocado frente al entreveramiento de complicados problemas internos y externos.
Problemas en México, complicaciones con su principal socio comercial y un complejo escenario geopolítico.
La perspectiva se observa cada vez más difícil con la eventual mezcla de los temas comerciales y de inseguridad, entre México y Estados Unidos.
Mientras que el negociador en jefe de México, Marcelo Ebrard, asegura que el tema de la seguridad, hasta ahora, no ha estado en la mesa de diálogo para la revisión del T-MEC, con la Representación Comercial de la Casa Blanca (USTR), encabezada por Jamieson Greer.
En la víspera, la agencia calificadora Standard and Poor’s, puso especial énfasis en que las negociaciones con Estados Unidos sobre el futuro del T-MEC se han visto afectadas por cuestiones no comerciales, como el flujo de drogas hacia Estados Unidos y la inmigración.
Es la primera vez que S&P pone el dedo en la llaga, al señalar la incertidumbre que provocan temas no comerciales, en torno al acuerdo comercial entre México y Estados Unidos.
A 19 meses de que inició, el gobierno de Claudia Sheinbaum está enrolado en una carrera contra el tiempo.
Al mismo tiempo, que está buscando encontrar el camino más corto para alcanzar una tasa de crecimiento más alta, con un horizonte de largo plazo, también está intentando reducir el déficit fiscal que le heredó su antecesor Andrés Manuel López Obrador de 5.7%, el más alto, en más de 35 años.
Ninguno de los dos desafíos heredados, son fáciles de superar.
El estancamiento económico, que acumula siete años, y el severo ajuste fiscal a las finanzas públicas que se tiene que realizar.
La Presidenta de México ha venido reconociendo lo que en el sexenio pasado siempre se rechazó: la importancia de alcanzar una mayor tasa de crecimiento económico y la necesidad de que las inversiones privadas impulsen un mayor dinamismo a la economía.
La Jefa del Ejecutivo ha sostenido innumerables reuniones con empresarios de alto nivel y organizaciones empresariales.
Ha puesto sobre la mesa cambios legales y planes de construcción de infraestructura.
Lo ha dicho abiertamente, México necesita más inversión privada.
Los hechos, en ese sentido, son elocuentes.
México ha registrado bajos niveles y una caída sostenida en la inversión privada, desde mediados de 2024, con contracciones mensuales consecutivas que ya superan los 17-18 meses.
Recientemente, la coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización del Gobierno, Altagracia Gómez declaró que el sector privado no tiene pretextos para posponer proyectos en México.
Lo dijo luego del anuncio de un paquete de medidas que buscan agilizar trámites para las inversiones.
Los empresarios pidieron “cero obstáculos” y ahora (desde el gobierno) “nos dicen: cero excusas; necesitamos más inversión”, expresó la empresaria y muy cercana colaboradora presidencial.
En su comunicado, la agencia calificadora fue muy precisa: “debido a la desaceleración del consumo y la contracción de la inversión del sector privado, el crecimiento del PIB de México se ha ralentizado al 0.8% en 2025, frente al 1.1% en 2024 y el 3.3% en 2023.
Además del bajo nivel de crecimiento, le preocupa los déficits fiscales, la carga de los intereses de la deuda y la creciente carga fiscal que representan Pemex y la CFE.
Ayer la calificadora cambió a negativa la perspectiva sobre Pemex y la CFE.
A S&P le preocupa el bajo crecimiento, el estrecho margen fiscal, el lento avance en el ajuste y la carga que representan las empresas estatales de energía.
El secretario de Hacienda, mantiene el optimismo.
Apuesten por México, conminó el responsable de las finanzas públicas del país, Edgar Amador, a los empresarios e inversionistas.
Aunque su rostro y lenguaje corporal mostraban confianza y seguridad, la expresión del secretario de Hacienda se escuchó casi como una súplica.
El titular de Hacienda afirmó que la estrategia del gobierno para impulsar la inversión dará frutos en el muy corto plazo, en virtud de que el paquete de proyectos de infraestructura ya está en proceso de instrumentación.
Este año se aplicarán 700,000 millones de pesos en proyectos de infraestructura y esquemas de inversión, como parte del plan de inversiones por hasta 5.6 billones de pesos que se realizarán de hoy al final del sexenio.
Habrá que ver si, los nuevos esquemas que está planteando el gobierno para atraer la inversión privada, resultan, como han dicho hasta ahora, atractivos para los empresarios y finalmente se logra romper la desconfianza que ha mantenido en bajos niveles a la inversión privada.
Falta, también, ver cómo se desarrolla la revisión del T-Mec y si se logra mantener o no el tema de la inseguridad, fuera de la discusión comercial.
En caso de que los tiempos favorezcan un exitoso acuerdo del T-MEC y la realización de los proyectos de infraestructura, el escenario podría ser positivo. En caso contrario, el escenario se complicará más.
Al tiempo.
