Ganar bien no es lo mismo que tener patrimonio

Joan Lanzagorta | Patrimonio
Hace algunos años, un amigo que era alto directivo en una empresa de seguros, perdió su trabajo como resultado de una fusión. Llevaba dos décadas en la empresa y le fue muy bien al salir: además del monto legal, le entregaron su plan de retiro y le pagaron sus “stock options” a un valor justo, aun las que no habían expirado. Recibió en total varios millones de pesos.
Cuando vio esa cantidad en su cuenta, me dijo que respiró tranquilo. Incluso pensó que podría vivir de ese dinero hasta pensionarse sin problema.
Pero se le acabó en menos de un año.
No tomó en cuenta que debía dos coches, que se había comprometido a pagar la boda de su hija, varias tarjetas de crédito, además del tren de vida al que la familia se había acostumbrado.
Su liquidación le alcanzó para poner en orden todo eso y para vivir unos pocos meses más. Cuando se dio cuenta, no tuvo más remedio que buscar trabajo con cierta desesperación. Se colocó, pero ganando menos de la mitad de lo que estaba acostumbrado a recibir. Esto lo obligó a hacer cambios fuertes en su estilo de vida.
Este caso es un ejemplo perfecto de una persona que tenía ingresos altos, pero no tenía un patrimonio. Mucha gente los confunde, pero no son lo mismo. El ingreso es el flujo: lo que recibes cada quincena o mes. El patrimonio es lo que construyes con ese flujo a lo largo del tiempo: activos, inversiones, capital que sigue funcionando aunque el ingreso se interrumpa.
Muchas personas son como mi amigo: ganan bien, pero no construyen patrimonio. Al contrario: usan el crédito para poder tener más cosas (comprar un carro para el hijo, renovar los celulares de la familia, tener unas buenas vacaciones cada año, comer en buenos restaurantes). Cosas que pueden pagar sin problema mientras ese ingreso siga llegando.
De esta forma, el ingreso alto les crea una ilusión de solidez, aunque lo que se ha construido en realidad es poco o nada. Pero no lo parece. Mientras el dinero siga llegando, esa ausencia de patrimonio se mantiene invisible.
Es paradójico, porque mucha gente se queja de que gana muy poco. A lo largo de los años, una gran cantidad de lectores me ha dicho que si tuvieran más dinero, podrían hacer muchas cosas que hoy no pueden: entre ellas construir patrimonio.
Las cifras, sin embargo, no lo demuestran. La realidad es que la mayoría de la gente, cuando gana más, naturalmente empieza a gastar más, porque se le abren opciones que antes no tenía. Empiezan a “necesitar” cosas que antes ni siquiera cruzaban por su mente: una niñera, un chofer, un mejor coche, comer en restaurantes, inscribirse a un club deportivo, etc.
Es cierto que un ingreso modesto viene con muchas más limitaciones que uno elevado. No hay duda de ello. Pero un buen ingreso tampoco garantiza nada, si no se construye a partir de él.
Como decía un jefe que tuve hace muchos años: lo importante no es cuánto ganes, sino cuánto de lo que ganas se queda para ti. El caso de mi amigo es un ejemplo perfecto, pero hay muchos otros.
He tenido el privilegio de orientar a personas que, con ingresos limitados, lograron construir un patrimonio que mucha gente envidiaría. Me viene hoy a la mente el caso de una pareja: él era un conserje, su esposa empleada de limpieza. Ingreso familiar muy limitado. Pero eran dueños de su casa y habían construido un patrimonio coherente con sus posibilidades. Si hubiesenn querido, habrían podido retirarse a edad temprana, conservando el mismo nivel de vida. Pero ellos tenían otros planes: querían seguir creciendo.
Este es un caso que nunca voy a olvidar, porque me enseñó que la construcción de patrimonio muchas veces es un tema de voluntad (además de constancia y disciplina). Esta pareja era un ejemplo de superación, porque tenían la visión y las ganas de hacerlo a pesar de sus restricciones. En lugar de quejarse de ellas.
Ganar bien, tener ingresos y tener cosas no es lo mismo que tener patrimonio. Las redes sociales hacen aún más difícil ver esto con claridad, porque lo que circula ahí es consumo: el coche, el viaje, el reloj, el restaurante de moda. La gente piensa que así se ve el éxito financiero. Pero el verdadero patrimonio tiene una apariencia bastante más discreta y mucho más sólida.
Así que te invito a hacerte esta pregunta: ¿cuánto de lo que recibes lo dedicas a construir un patrimonio que trabaje para ti?
