Expansión urbana presiona la economía y los servicios públicos en Puebla
Cuando los nuevos desarrollos se ubican lejos de los centros de trabajo, aumentan los gastos de transporte y se pierde tiempo productivo.

Puebla panorámica.
Puebla, Pue. El avance de la mancha urbana, la desigualdad territorial y las deficiencias en infraestructura plantean desafíos para el desarrollo económico de la capital poblana y su zona metropolitana, advirtió el presidente del Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Puebla (Cicepac), Alejandro Muñoz Muratalla.
Comentó a El Economista que el crecimiento de Puebla se ha convertido en una paradoja económica: mientras la expansión urbana refleja oportunidades de inversión, empleo y desarrollo inmobiliario, también evidencia los costos de una planeación insuficiente, la presión sobre los servicios públicos y las dificultades para garantizar una ciudad funcional para todos sus habitantes.
En la capital poblana y los municipios que integran su zona metropolitana, el avance de la vivienda, los comercios, las industrias y los nuevos desarrollos habitacionales ha transformado el territorio, contó.
Sin embargo, dijo, cuando la expansión no se acompaña de infraestructura, transporte eficiente, servicios básicos y ordenamiento territorial, el crecimiento deja de representar únicamente una oportunidad y comienza a generar costos económicos y sociales.
En este tenor, dijo que el problema no radica en que Puebla crezca, sino en cómo lo hace y quiénes se benefician de ese proceso.
Costos económicos
Ahondó que la construcción de fraccionamientos, plazas comerciales y conjuntos habitacionales puede impulsar la actividad económica mediante la generación de empleos, la compra de materiales y la contratación de servicios. También favorece la llegada de inversiones y amplía la oferta de vivienda.
No obstante, Muñoz Muratalla dijo que, cuando los nuevos desarrollos se ubican lejos de los centros de trabajo o de las zonas con servicios suficientes, aumentan las distancias que deben recorrer los habitantes. Esto se traduce en mayores gastos de transporte, pérdida de tiempo productivo y una mayor dependencia del automóvil.
Agregó que, para los hogares, el costo de vivir en la periferia no se limita al precio de la vivienda. También incluye combustible, pasajes, mantenimiento de vehículos y horas destinadas a trasladarse.
“Para las empresas, los congestionamientos pueden dificultar la distribución de mercancías, elevar costos logísticos y reducir la eficiencia de sus trabajadores”, comentó.
Así, una expansión urbana aparentemente rentable puede trasladar parte de sus costos a las familias, las empresas y los gobiernos municipales
Servicios públicos bajo presión
Asimismo, dijo que el crecimiento desordenado plantea interrogantes sobre la capacidad de las autoridades para garantizar agua potable, drenaje, alumbrado, recolección de residuos, seguridad y espacios públicos.
El dirigente de la Cicepac explicó que cuando la urbanización avanza más rápido que la infraestructura, los municipios enfrentan la necesidad de ampliar redes y servicios en zonas cada vez más extensas. Esto puede incrementar el gasto público y complicar el mantenimiento de instalaciones existentes.
Comentó que el agua constituye uno de los puntos centrales de esta discusión, ya que el crecimiento de la población y de las actividades económicas eleva la demanda, mientras que la disponibilidad del recurso, la infraestructura hidráulica y la gestión de las redes condicionan la capacidad de respuesta.
Además, la expansión hacia zonas periféricas también puede incrementar la presión sobre áreas agrícolas y terrenos de valor ambiental. La pérdida de suelo permeable, por ejemplo, puede agravar los problemas de escurrimiento durante las lluvias, mientras que la reducción de áreas verdes afecta la calidad de vida y la adaptación al calor.
En términos económicos, estos impactos representan obligaciones futuras para las administraciones públicas y riesgos para la inversión y el bienestar de la población.
También, el exdirigente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios mencionó que el crecimiento de Puebla tampoco beneficia por igual a todos sus habitantes. Mientras algunas zonas concentran nuevos desarrollos, comercios y servicios, otras enfrentan carencias de infraestructura y de conectividad.
