Anuncio de cupo de exportación de azúcar mexicana a EU da oxígeno pero evade crisis estructural

El anuncio de las secretarías de Economía y Agricultura y Desarrollo Rural sobre el incremento del cupo de exportación de azúcar mexicana hacia Estados Unidos ofrece un alivio inmediato al sector cañero, pero deja intactas las fallas estructurales que limitan el desarrollo de esta agroindustria en el largo plazo.

María del Pilar Martínez

El aumento de 512% del cupo para la exportación de azúcar mexicana a Estados Unidos en el ciclo 2026-2027 dará oxígeno a la industria nacional, pero no resuelve el problema de fondo: México requiere acceso regular a ese mercado y una relación comercial más equilibrada, destacó el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos informó que ese país requerirá un millón 152,000 toneladas de azúcar para el próximo ciclo, seis veces el cupo aprobado para este año.

Desde que se impusieron los Acuerdos de Suspensión en 2014, el sector agroindustrial mexicano ha quedado a expensas de las decisiones de importación estadounidenses.

Por ello, destacó Juan Carlos Anaya, México necesita un volumen mínimo de acceso que otorgue certidumbre desde el inicio de cada ciclo azucarero. “Aunque el gobierno federal anunció esta estrategia de incremento de cupo para el ciclo 2026/27, la medida por sí misma no resuelve la problemática de fondo que arrastra la industria nacional”.

La evolución por destino refleja un fuerte desequilibrio: en el ciclo 2019-20, el mercado estadounidense absorbió 76.4% de los embarques totales de México; para 2025/26, su participación cayó a sólo 15.1 por ciento.

“Esta reducción obligó a canalizar el 62.8% de las ventas al mercado mundial y un 22.2% al programa IMMEX, lo que significa una colocación a precios más bajos debido a la competencia de grandes productores globales como Brasil, India y Tailandia, lo que deprime el valor de salida de la azúcar mexicana”, detalló Anaya.

A este panorama se suma el desplazamiento derivado del jarabe de maíz de alta fructosa proveniente de Estados Unidos, que ingresa libremente al territorio mexicano y cuya demanda estimada alcanza 1.6 millones de toneladas.

El directivo de GCMA explicó que resulta urgente que ambos gobiernos acuerden un cupo base permanente y suficiente, así como ajustes oportunos antes de que los ingenios comprometan sus excedentes en mercados menos rentables. “La integración regional requiere una revisión integral en la que se defienda la reciprocidad comercial en el marco del T-MEC, evitando que un socio mantenga fronteras abiertas mientras el otro padece restricciones y calendarios rígidos”.

Para el organismo consultor, las condiciones actuales demuestran que el esquema vigente resulta insuficiente: “no es sostenible que el jarabe estadounidense tenga una presencia estructural en México, mientras la azúcar mexicana depende de decisiones administrativas anuales para acceder a su principal mercado”.

Los datos históricos del balance azucarero muestran que la oferta nacional mantiene una recuperación. Para el ciclo 2025/26, la producción estimada se ubica en 5.35 millones de toneladas, frente a un consumo interno contraído de 3.8 millones.

“Esta diferencia genera un remanente que satura las bodegas de los ingenios e impacta de manera directa en el esquema de pagos del sector primario”, destacó a El Economista.

Mientras el azúcar nacional debe cumplir con certificaciones de polarización, cuotas restrictivas y calendarios específicos para cruzar la frontera norte, el jarabe de maíz de alta fructosa avanza sin aranceles ni limitantes técnicas en México, “este desbalance presiona los inventarios internos y empuja de manera sistemática a la agroindustria mexicana hacia mercados de ultramar”.

“La solución requiere incorporar el expediente de los edulcorantes de forma prioritaria en las siguientes mesas de revisión del tratado regional”, puntualizó.

Sheinbaum reconoce a Berdegué

En su conferencia matutina de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum comentó que desde el 2025 se reunió con integrantes de toda la cadena de producción, quienes le refirieron que “lo más importante en este momento es recuperar el mercado en los Estados Unidos”.

“Ahí, la verdad, quien hizo un trabajo extraordinario es Julio Berdegué. Estuvo trabajando con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, con el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, estuvo allá informando a distintos actores de los Estados Unidos de la importancia de que se recuperara la exportación de azúcar mexicana”, aseveró.

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Gráfico EE

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