Ciberataques y riesgos globales amenazan a empresas en México; podrían perder clientes
Más de la mitad de las empresas en México anticipa pérdidas de clientes ante ciberataques y un entorno global cada vez más incierto, revela KPMG México.

El 81% de los líderes encuestados identifica los cambios en el entorno geopolítico como la mayor amenaza.
Los cambios geopolíticos, los ciberataques y la inseguridad se perfilan como los principales riesgos que enfrentarán las organizaciones en los próximos 12 meses. De no atenderse, podrían traducirse en pérdida de clientes y en la necesidad de replantear los modelos de negocio, de acuerdo con el estudio Riesgos en México y Centroamérica 2026 de KPMG México.
En particular, el 81% de los líderes encuestados identifica los cambios en el entorno geopolítico como la mayor amenaza. En un contexto globalizado, decisiones que ocurren en regiones como Medio Oriente pueden tener efectos directos en las empresas mexicanas, especialmente en las cadenas de suministro y los precios de los energéticos, señaló Alberto Dosal, socio de asesoría en Gobierno Corporativo, Riesgo y Cumplimiento de KPMG México.
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El segundo riesgo más relevante es la ciberseguridad, señalada por el 79% de los directivos, quienes reconocen estar expuestos a ataques cada vez más sofisticados.
A medida que evolucionan las tecnologías también las formas en que se realizan estos ciber ataques, por eso siempre hay que estar avanzando e ir adelante para que no se materialicen estos riesgos”, puntualiza Alberto Dosal.
A estos factores se suman la inseguridad y la debilidad del estado de derecho, consideradas un riesgo por el 75% de los líderes. Además, el 65% advierte sobre la falta de aprovechamiento de la Inteligencia Artificial (IA), mientras que el 61% teme ser víctima de fraude o robo.
Impacto en las organizaciones
De materializarse estos riesgos los lideres detectan posibles afectaciones en la organización, principalmente en la pérdida de clientes, así lo dice el 53% de las organizaciones en México.
Al respecto, Alberto Dosal advierte que recuperar un cliente perdido es uno de los mayores desafíos para cualquier empresa: “ganar un cliente es complejo, pero recuperarlo es aún más difícil, casi imposible”.
Otro impacto relevante es la necesidad de reconfigurar el modelo de negocio, mencionada por el 52% de los líderes en México. La evolución tecnológica y los cambios en las cadenas de valor están modificando las preferencias del consumidor, lo que obliga a las empresas a ajustar sus estructuras y estrategias.
Asimismo, el 43% considera que existe el riesgo de ser desplazados por modelos basados en digitalización y automatización si no logran adaptarse a tiempo.
A esto se suman preocupaciones como la reducción de personal (39%), derivada de la escasez de talento especializado, y la incapacidad de recuperarse de eventos adversos, ya sean naturales, cibernéticos o reputacionales, así lo señalada el 36% de los encuestados.
Brechas en la gestión de riesgos
Frente a este panorama, las organizaciones han comenzado a tomar medidas, aunque de forma desigual. Solo el 18% afirma contar con un programa de gestión de riesgos que les permite identificar amenazas prioritarias, evaluar escenarios y definir acciones.
En contraste, el 34% de las empresas en México aún no dispone de un programa formal o se encuentra en proceso de implementarlo.
“Actualmente la resiliencia empresarial depende de qué tan rápido y con qué profundidad la Alta Dirección integra el análisis y gestión de riesgos emergentes, como son la volatilidad global y el uso de inteligencia artificial, en sus modelos de gobernanza”, señala Juan Carlos Reséndiz, socio líder de Asesoría en Gobierno Corporativo, Riesgo y Sostenibilidad de KPMG México.
Añade que ya no basta con reaccionar ante los riesgos cuando ocurren, sino que es fundamental anticiparlos, medirlos e incorporarlos en la toma de decisiones estratégicas.
Si bien el 56% de las empresas asegura contar con procesos internos para evaluar y monitorear riesgos estratégicos, los resultados evidencian brechas en su implementación. Muchas organizaciones aún se encuentran en etapas iniciales, ya sea en la identificación o diseño de sus estrategias, lo que refleja áreas de oportunidad para fortalecer una gestión estructurada del riesgo.
Además, solo el 10% cuenta con asesoría externa especializada en gestión de riesgos, mientras que el 27% recurre a estos servicios de manera ocasional, lo que limita su capacidad de respuesta ante un entorno cada vez más complejo.


