Pemex y planes fiscales de México para 2027, claves para la perspectiva crediticia en Moody´s

Existe la posibilidad de que el T-MEC entre en ciclos de revisión anuales o acuerdos bilaterales. 

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Yolanda Morales

Petróleos Mexicanos (Pemex) sigue siendo una carga fiscal importante para México y un factor de presión sobre la nota crediticia en el contexto de bajo crecimiento económico que prevalece, advirtió la calificadora Moody´s.

De acuerdo con analistas de la agencia, el apoyo continuo del gobierno a la empresa puede retrasar la consolidación fiscal y ejercer más presión sobre el perfil crediticio soberano de México.

La calificación soberana de México en la firma es “Baa2” con perspectiva Negativa, que indica dos niveles arriba del grado de inversión, y la perspectiva Negativa es la señal que envían al mercado de que hay una de dos posibilidades de un recorte de calificación en un lapso de seis a 18 meses. México tiene esa indicación Negativa en la nota desde noviembre del 2024.

En un análisis especial que no indica, por ahora, acción de calificación, precisaron que “la evaluación crediticia del país depende de una mayor claridad sobre la necesidad de apoyo soberano a Pemex, el ritmo de la consolidación fiscal en el presupuesto preliminar del 2027”, así como el moderado crecimiento de la economía.

Los economistas de Moody´s destacaron que la consolidación fiscal del año pasado fue más lenta de lo anticipado por las autoridades y por la misma agencia, pese al incremento que se presentó en los ingresos tributarios.

Como se recordará, cuando el gobierno anterior informó su intención de aumentar el déficit fiscal a 5.8% del PIB en el 2024, para terminar con los proyectos de infraestructura como el Tren Maya y la refinería Dos Bocas, entre otros, advirtieron que la administración aplicaría un proceso de consolidación fiscal que reduciría al déficit para dejarlo en 3.1% del PIB. 

El secretario de Hacienda, Edgar Amador informó que este déficit terminó el 2025 en 4.3% del PIB, pero se eleva a 4.8% al incluir los apoyos a Pemex.

Mayor deuda con un PIB modesto

De acuerdo con los analistas de la calificadora, liderados por Renzo Merino, el incremento en el gasto público en el 2025 resultó del aumento de los costos de pensiones, el apoyo financiero a Pemex y el pago de intereses por el servicio de la deuda

En la nota especial de Moody´s, los analistas resaltaron que con este ritmo de gasto, la deuda del gobierno aumentó a casi 50% del PIB en el 2025, una proporción que contrasta con 40% del Producto que representaba en el 2023.

Y dadas las necesidades del gasto y su rigidez, proyectaron que la deuda llegará a promediar 55% del PIB “para los próximos años”. 

En el seminario anual de la agencia, el pasado mes de septiembre, explicaron que la carga media de la deuda en los países que son pares de calificación de México, es de 60% del PIB.

Acerca del PIB, enfatizaron que si la economía no regresa a la tendencia de crecimiento de 2%, la consolidación fiscal se seguirá complicando.

Incertidumbre por política externa e interna

En el análisis explicaron que el PIB creció 0.5% en el 2025 y destacaron que “es el menor crecimiento desde el 2021”.

Agregaron que este desempeño resulta de una inversión debilitada ante “la creciente incertidumbre generada en la política interna y la externa, vinculada a cambios en la política comercial de Estados Unidos y la próxima revisión del T-MEC”.

Señalaron que el Plan México busca impulsar la producción y el empleo nacional y promueve un programa mixto de inversión entre autoridades e iniciativa privada. Y aún reconociendo que tiene el objetivo de aliviar obstáculos para el crecimiento “persisten riesgos de implementación”.

Refirieron que a pesar de los grandes anuncios de inversión relacionados con la relocalización de empresas “la inversión privada real ha disminuido en medio de la incertidumbre y el aumento de los aranceles estadounidenses”.

Sobre la revisión del tratado comercial, dijeron que “sigue siendo un pilar fundamental para la confianza de los inversionistas, al proporcionar un marco normativo para el comercio y la resolución de disputas, un papel que ha cobrado relevancia tras la reciente reforma Judicial”.

Consignaron que la continua incertidumbre en torno al T-MEC, afectaría la confianza empresarial y el entorno operativo.

Subrayaron que el escenario base de Moody´s, asume que México mantendrá las ventajas del acceso comercial preferencial a Estados Unidos bajo un acuerdo formal.

“Las autoridades de ambos países han reportado avances significativos en elementos clave de la revisión del T-MEC incluyendo las reglas de origen, las normas laborales y los mecanismos de resolución de disputas”.

Resaltaron que “la cooperación también se ha fortalecido en materia de seguridad y en acuerdos de minerales críticos”.

Sin embargo, admitieron que en medio de la revisión en curso del T-MEC, hay incertidumbre en torno a al futuro marco que regirá la relación comercial trilateral y podría continuar después del 1º de julio.

“No descartamos la posibilidad de ciclos de revisión anuales o acuerdos bilaterales, lo que prolongaría la incertidumbre y afectaría la inversión”.

Tres ópticas

Las tres calificadoras de mayor operación mundial, tienen distintas perspectivas sobre la situación financiera de México. 

En Moody´s México tiene la nota “Baa2” con perspectiva Negativa, que indica solvencia media. En este nivel coincide con la que otorga S&P, con perspectiva Estable y una nomenclatura que es “BBB”, en este nivel se encuentra México desde julio del 2022.

Mientras en Fitch, es donde tiene México el nivel más bajo, de “BBB-“, que indica la solvencia más débil del grado de inversión.

Ni en Fitch ni en S&P hay riesgo de degradación, pues la perspectiva de la nota es Estable.

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