Riesgo crediticio puede aumentar drásticamente si se prolonga la guerra de Oriente Medio: S&P

La calificadora S&P advirtió que puede aumentar drásticamente el riesgo crediticio derivado de la guerra en Oriente Medio si continúan escalando las hostilidades.

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Yolanda Morales

La calificadora S&P advirtió que puede aumentar drásticamente el riesgo crediticio derivado de la guerra en Medio Oriente si continúan escalando las hostilidades.

En un comunicado sin impacto de calificación, comentaron que “las breves interrupciones en la cadena de suministro por el cierre del Estrecho de Ormuz son hasta ahora manejables. Pero una tensión prolongada puede provocar interrupciones mayores, volatilidad en los mercados energéticos y socavar la confianza de inversionistas y consumidores”.

En la agencia estiman que “las interrupciones prolongadas incrementarán las presiones sobre los balances de emisores públicos y privados dependientes de las exportaciones”.

Enfatizaron que las economías y sectores más vulnerables son los más sensibles al deterioro de las condiciones financieras.

Al interior del informe titulado “Análisis de escenarios y sensibilidad: implicaciones crediticias de la Guerra en Medio Oriente”, presentaron tres escenarios de estrés que reflejan supuestos sobre la duración del conflicto bélico.

Anticipan así que las presiones crediticias se sentirán con más fuerza sobre los gobiernos regionales, las empresas, las infraestructuras, los bancos y los mercados emergentes en general.

El peor escenario, un mes de guerra o más

Según el análisis, las implicaciones crediticias estarán determinadas por la duración y profundidad del conflicto. 

Bajo el escenario de alto impacto, donde el conflicto bélico se extiende por un mes o más, incorpora la posibilidad del cierre parcial o total del Estrecho de Ormuz y daños en las instalaciones de producción que interrumpen significativamente los volúmenes de exportación de petróleo, materias primas.

Este escenario contempla un aumento sostenido de precios; una guerra regional a gran escala con ataques regulares contra objetivos civiles, desplazamiento de la población y daños permanentes en la infraestructura de los países del Golfo.

Aquí, el precio del petróleo se iría por arriba de los 100 dólares por barril; se presentaría una significativa disrupción de logística, transporte, industria de hospitalidad, consumo. Y vendrían salidas de capital, volatilidad en los indicadores financieros, reducción de capacidad financiera de los gobiernos para soportar las pérdidas

En el escenario de bajo impacto, con una duración de dos semanas, que incluyan ataques en bases militares de Estados Unidos e intereses de Israel solo en la región, el daño será limitado a los activos impactados.

Esto incluiría infraestructura crítica, puertos, aeropuertos y energía, con bajas en activos civiles. Dicho escenario incluye medidas de defensa, intercepción de drones y reparación rápida que permita dejar funcionando la infraestructura dañada.

Precios de energéticos al alza

De acuerdo con lo descrito en el citado informe el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz ya ha provocado un aumento sustancial en los precios del petróleo. Explicaron que se debe agregar la presión que va a generar la mayor demanda militar de combustible y la limitada capacidad de refinación.

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