El Mundial será gol para el consumo, pero no para el crecimiento de largo plazo : Multiva
El verdadero legado económico de eventos de esta magnitud no surge automáticamente con la celebración del torneo, sino de la capacidad para aprovecharlo como plataforma de inversión, desarrollo de infraestructura y promoción internacional.

En México se jugarán solo 13 de los 104 partidos del Mundial.
Aunque la Copa Mundial de Futbol 2026 dejará una derrama económica positiva para México, el país pudo haber aprovechado mejor los años previos al torneo para generar beneficios de largo plazo, explicó el economista en jefe de Banco Multiva, Pau Messeger.
“La oportunidad quizá pudo aprovecharse mejor en los años previos mediante inversión, infraestructura y promoción turística”, señaló.
En una videocápsula institucional, subrayó que el Mundial es una buena noticia para el ánimo económico del país.
“El reto ahora es que no se quede tan solo en unas semanas de mayor consumo, sino que contribuya a proyectar al país hacia adelante”.
A unos días de que arranque, el experto matizó que no debería confundirse la derrama económica que dejará la Copa Mundial, por ser uno de los tres países anfitriones, con crecimiento estructural de largo plazo.
Desde su perspectiva, el torneo podría sumar entre una y dos décimas de punto al crecimiento económico del año 2026. “Será un efecto visible, pero transitorio”.
Matizó que este impulso será parcial pues se reflejará más en algunos sectores y regiones, que en la economía en su conjunto, esto tiene que ver con el propio diseño del torneo, y es resultado de que no está organizado por un solo país.
De los 104 partidos que se jugarán en el torneo, México albergará 13; mientras Estados Unidos concentrará 78 y el resto, que son 13, estarán alojados en Canadá.
“El Mundial de futbol será positivo para la actividad económica de corto plazo para México, especialmente en las tres ciudades sede, donde impulsará al transporte, al turismo, el comercio y al consumo local.
“Tendremos una vitrina global muy relevante, incluida la inauguración, pero solo capturaremos una fracción del impacto económico total”, refirió.
La experiencia histórica ayuda a ponerlo en perspectiva. “Incluso cuando México ha sido sede única, en 1970 y en 1986 hubo visibilidad, turismo y un ánimo económico, pero no un cambio estructural en la economía”.
Es decir, los Mundiales sí generan derrama, pero el impacto económico de largo plazo no viene automáticamente con el evento, sino con lo que se construye alrededor: Infraestructura, promoción turística y atracción de inversión.
En se sentido, aunque la oportunidad quizá pudo aprovecharse mejor en los años previos, el Mundial es sin duda una buena noticia para el ánimo económico del país.
El reto es que no se quede solo en unas semanas de mayor consumo, sino que contribuya a proyectar al país hacia adelante.
Para el experto, el verdadero legado económico de eventos de esta magnitud no surge automáticamente con la celebración del torneo, sino de la capacidad para aprovecharlo como plataforma de inversión, desarrollo de infraestructura y promoción internacional.
La derrama llega con el evento. El impacto de largo plazo depende de lo que se construye alrededor de él, finalizó.
