Crisis petrolera avanza por tiempos de envío, no solo por menos inventarios

Será en abril cuando se presentarán las primeras secuelas para satisfacer la demanda de combustible, ya que las restricciones de suministro se traducen en una menor disponibilidad y una disminución de los inventarios.

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Estrecho de Ormuz.AFP

Yolanda Morales

Tras la salida del último buque cisterna del Estrecho de Ormuz el 28 de febrero, el mercado petrolero global está transitando de una crisis de flujo a un problema de agotamiento de inventarios, advirtieron estrategas de J.P. Morgan.

Esto significa que es el tiempo de entrega del petróleo así como lo que tarden en gastarlo y no solo el volumen, lo que determinará el impacto en los precios mundiales.

En un análisis liderado por la directora de investigación global de commodities, Natasha Kaneva, explicaron que los tiempos de viaje marcarán la pauta para estimar cuánto margen tiene cada continente antes de enfrentar una interrupción de suministro.

De acuerdo con el reporte, en el que presentan un mapa con los días restantes antes de un desabasto, estimaron que los cargamentos del Golfo llegan a Asia en aproximadamente 10 a 20 días; primero arriban a India y después al norte de Asia.

Anticipan que será en abril cuando se presentarán las primeras secuelas para satisfacer la demanda de combustible, ya que las restricciones de suministro se traducen en una menor disponibilidad y una disminución de los inventarios.

Europa y África siguen, con tiempos de tránsito de entre 20 y 35 días, mientras que la costa del Golfo de Estados Unidos se ubica al final de la cadena, con trayectos de entre 35 y 45 días.

En el análisis, titulado “From East to West, timing the global impact”, señalaron que “al igual que durante el Covid-19, la crisis se desarrolla de forma secuencial y no simultánea: una interrupción progresiva del suministro que se desplaza hacia el oeste”.

Agregaron que “la crisis estará determinada por los tiempos de envío y amortiguada de forma desigual por los inventarios regionales. Esto implica que Asia, altamente dependiente del crudo y derivados del Golfo, ya enfrenta presiones, pues los cargamentos previos al cierre prácticamente se han agotado”.

En Estados Unidos, el impacto a fines de abril

Según el análisis, Estados Unidos experimentará una fuerte subida de precios ante un problema de suministro físico a fines de abril y en mayo.

Esto se dará a medida que disminuyan las opciones de reemplazo y se intensifique la competencia por el crudo adecuado.

En el análisis explican que, a medida que los flujos procedentes de Oriente Medio y Asia comiencen a disminuir, después de mediados de abril, el principal desafío pasará de la escasez inmediata a la búsqueda de alternativas adecuadas.

Y es ahí donde las opciones son limitadas, pues la oferta de crudo pesado canadiense es escasa, el suministro de barriles venezolanos sigue siendo limitado y disputados y redirigir los flujos desde la costa del Golfo de Estados Unidos es logísticamente complejo y compite con la demanda interna.

En Europa, choque a mediados de abril

Explicaron que es probable que Europa sienta el impacto del desabasto a mediados de abril, pero por un choque diferente.

La región sigue beneficiándose de un importante colchón de inventario y de la llegada continua de cargamentos de combustible que llegan de otras regiones, antes de la interrupción.

Sin embargo, enfatizaron que la cadena de suministro se está debilitando, pues los flujos de nuevos productos procedentes de Medio Oriente se han desacelerado significtivamente y las importaciones de combustibles clave, como el de aviación, están disminuyendo.

En todos los casos se han disparado los precios a niveles extremos.

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